LA CORTE DE LA HAYA UNA BATALLA MENOR

Escrito por el 17 de abril de 2010

Cuando se desea saber si está previsto que una fábrica contamine el aire, mírese la altura  de la chimenea, porque nadie construye grandes chimeneas por gusto. A los políticos mentirosos no les crece la nariz: les crece la chimenea.

Cuando se desea saber si una fábrica contamina el agua, compruébese si la emplea en circuito cerrado o la toma de un lado y la vierte aguas abajo. Entonces los políticos mentirosos no la construirán en Punta del Este, porque ensuciaría su propia cama.

Botnia-UPM sí contamina. Y su tamaño es inmenso. Tecnología de punta, eso sí, para quitar fuentes de trabajo una vez terminada la obra; tecnología de punta en zona franca, o sea, en territorio finlandés dentro de un país cuyo gobierno se humilla ante las trasnacionales y pide inversiones de rodillas.

No importa que luego la ciudad dormitorio más próxima (en este caso Mercedes) se llene de tugurios. La venta sistemática del país ofrecerá nuevas oportunidades de empleo a los pobres en la minería salvaje de Aratirí, en la nueva pastera de Conchillas, en el saqueo ambiental de Rocha, en los monocultivos forestales yanquis del norte o
desparramando veneno en campos de la soja. Computadorita en mano, plomo y agrotóxicos en la sangre, sus hijos irán de tugurio en tugurio hasta descubrir que no hay futuro en un país que Astori vende a lo Menem y Mujica traiciona a lo Rivera.

El pueblo de Gualeguaychú lógicamente sigue en pie de lucha. Los impactos en salud y pérdida de calidad de las aguas (noticias totalmente censuradas de este lado) refuerzan su indignación. Saben que en otras zonas de la Argentina la contaminación es atroz, pero su verde paraíso es afectado en lo local  por una pastera concreta, y no
por la central atomoeléctrica de Atucha, las del Paraná o la minería salvaje del Norte.

No debe confundirse este heroico pueblo con algunos gobernantes corruptos de la Provincia, que desearían sacarse de encima el problema y ampliar las zonas de monocultivo forestal. En este caso la contradicción está arriba, no en los tenaces campamentistas del Corte de Ruta en Arroyo Verde.

Además de las zonas francas y otros servicios, el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez ha hecho un inmenso favor a las grandes potencias: ha reforzado el sentimiento chovinista antiargentino en la parte más atrasada políticamente de nuestro pueblo. Tal como lo idearon los ingleses en 1830, al separar a la Provincia Oriental de la Patria
Grande, muchos orientales creen hoy que lo que se disputa en La Haya es algo así como una justa deportiva entre un país chiquito () y uno grande, malo y envidioso (Argentina).Y festejarán todo fallo que favorezca a las trasnacionales, junto a su gobierno y a alguna gente del gobierno vecino, que en el fondo busca un pretexto para deshacerse del Corte de ruta sin quemarse ante la gente que pelea por lo suyo.

¿Qué harán esos panzudos y pelucones ridículos de la Corte oligárquica de La haya, ante cuyo fallo tiemblan los que deberían conducir  el paso majestuoso de los hombres libres?

Si se rigen por el derecho burgués, deben señalar la violación uruguaya al Tratado del río.

Si se rigen por su interés de clase, deben asegurar que Uruguay salga fortalecido, pues el gobierno Mujica representa en este caso la causa del imperialismo y su derecho al saqueo ambiental.

El tema de la contaminación ambiental no es lo suyo. Frente al testimonio desesperado de los habitantes de Gualeguaychú, está el informe “científico” de Green Cross, la ONG que dirige el corrupto Gorbachov, el mismo de Chernobyl, a quien ahora le ha dado por la sensibilidad ambiental.

La Corte debe fallar sobre un tema legal y no ambiental: pronunciarse sobre si hubo violación o no del estatuto del río Uruguay. No tendrá más remedio que decir que sí, pero lo hará de manera tan suavecita que ambos gobiernos festejarán su triunfo diplomático. Y no estarán errados, porque a pesar de que el gobierno Cristina es más digno que el astoriano, ambos quieren que las aguas se calmen.

La batalla principal no está en La Haya. Está en el abrazo al Puente, está en la unidad continental con los mapuches de y los qom del chaco argentino, con los productores campesinos de Treinta y Tres, con los ocupantes de tierras en Bella Unión, con los semterra de , con el pueblo que sigue a Evo, con la senda bolivariana que es la de San Martín y Artigas.

Abajo la Corte. ¡Viva el Corte!
Pablo Antoria – Periodista

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