El pueblo las abraza
Escrito por La Colectiva Radio el 11 de mayo de 2022
El sábado 30 de abril las Madres de Plaza de Mayo cumplieron 45 años de su primera marcha, de ese otro sábado de 1977, en el que a instancias de Azucena Villaflor decidieron ser muchas y gritar la búsqueda de sus hijos e hijas. En «De Hormigas y Cigarras» pusimos en el aire algunos pasajes de una transmisión conjunta que realizamos desde La Tribu, La Retaguardia, La Colectiva y Canal Abierto. Las voces de Elia, Mirta y Norita nos invitan a rodearlas.
«…Cada familia optó por recoger las banderas de lucha decidiendo desde que lugar y por eso cada una pensó ´¿qué haria mi hijo o mi hija hoy?´. Se sumaría a esta lucha del pueblo. Y les queremos decir: cuando recogemos las banderas de lucha y cuando hablamos las Madres de la deuda externa es porque se los llevaron para esto, para que no estuvieran acá peleando. Se los llevaron porque las órdenes vinieron de arriba. Molestaban. Los seguimos extrañando, seguimos luchando, ninguna de nosotras baja los brazos, ninguna de nosotras va a negociar ni una coma de las cosas que se dicen y se hacen.» (Norita Cortiñas)
Lo hicieron en 1977, en pleno auge de la dictadura cívico militar, que finalizó con 30 mil desaparecidos, el robo y la expropiación de muchos de los hijos e hijas de los buscados de entonces, y con la ruina económica del país, sumido en una deuda externa de proporciones inéditas.
Aquel 30 de abril estuvieron presentes Azucena Villaflor de De Vincenti, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, María Mercedes Gard, Cándida Gard, Delicia González, Pepa Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin y dos mujeres más de las que no se conocen sus nombres.
La Dictadura quiso eliminar el movimiento desapareciendo a tres de sus referentes. Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco corrieron el mismo trágico destino que sus hijos. Fueron secuestradas y detenidas entre el 8 y 10 de diciembre de 1977 por parte del grupo de tareas 3.3.2 bajo el mando de Alfredo Astiz, llevadas a la ESMA y arrojadas vivas al mar en los “vuelos de la muerte”.
A pesar de ese tremendo crimen, las amenazas, de haber sido tratadas como “las locas de la Plaza”, la ronda nunca se interrumpió, convirtiéndolas en un símbolo mundial de la coherencia, la persistencia y la lucha por los derechos humanos.
No era para nada sencillo el paso que dieron esas madres. Azucena Villaflor decía: «vamos a ser muchas en la plaza y nos van a tener que atender y nos van a tener que decir donde están nuestros hijos«. Apenas llegaron las 14 se les acerca un policía y les dice «circulen, circulen» y ellas comenzaron a dar rondas alrededor de la Plaza de Mayo.
Por eso la exigencia de las madres de la apertura de los archivos es esencial.
Por eso las abrazamos y las acompañamos, sentimos su fuerza y rebeldía!!
HD