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A 9 años de la represión en el Borda, sigue el pedido de justicia

Escrito por el 26 de abril de 2022

El 26 de abril de 2013, la Policía Metropolitana irrumpió violentamente en las instalaciones del Hospital Borda con el objetivo de demoler los Talleres Protegidos. – Usuarios de salud mental, trabajadores e integrantes de organizaciones sociales recordaron este hecho sin precedentes, que dejó un saldo de 50 heridos, entre ellos hombres internados en la institución. Reclamo de justicia por las responsabilidades políticas.

La orden fue dada por la gestión del entonces jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y su vicejefa, María Eugenia Vidal, quienes tenían la intención de instalar allí un centro cívico para que funcionen dependencias gubernamentales.

“Solamente están los cimientos de un espacio que supo ser de rehabilitación. Seguimos exigiendo que se reconstruya, porque era un dispositivo que funcionaba para la reinserción social digna” añadió respecto al vigente reclamo para que se restituyan los talleres perdidos.

En el acto tocaron bandas en vivo, hubo una olla popular y un festival con arte y música, y las actividades fueron organizadas por los trabajadores del Borda, Moyano, Tobar García, Alvear, Talleres Protegidos y ATE.

. Uno de los murales que cubren las paredes de la exunidad 20 está siendo restaurado. Es el más explícito en relación con el hecho que se recuerda: muestra a un grupo de policías que irrumpe en el hospital. Bajo una llovizna molesta, van pasando al frente y tomando la palabra testigos y víctimas de la represión, y así se construye un relato coral de lo vivido. Habla, por ejemplo, Cristina Díaz Alem, que entonces era delegada y enfermera del Hospital Garrahan y ya usaba bastón. Como otros trabajadores y dirigentes de distintos espacios de salud, se acercó a solidarizarse. «Me agarraron dos policías muy grandes, me arrastraron, después me agarraron entre cuatro. Me esposaron. Obviamente traté de zafarme. Escuché que decían ‘llevémosla a un lugar adonde no la vean’. No sabés si te van a pegar, matar, hacerte desaparecer… estuve hasta las 18 en la comisaría, en un calabozo. Gracias a la presión de 50 trabajadores que estuvieron en la puerta nos fueron liberando. Y estuve procesada como otras cinco personas, hasta que cayó la causa, en 2018, porque prescribió», relata a este diario. Junto a ella llega al encuentro Gustavo Leder, bioquímico, delegado de ATE (Lista Roja) en el Garrahan, quien recibió el «primer garrotazo» en la cabeza aquél día.

Un trabajador del Cesac 10 –quien también vio las noticias y se acercó al Borda aquel 26 de abril– trae otra advertencia: «Parte de la criminalidad de este gobierno es que destruyó un lugar que estaba hecho con chapas de asbesto. Eso genera una contaminación, que dicen que 10, 15, 20 años después puede dejar un efecto en los pulmones». «Viví todo lo que contaron. Sabíamos que esto era un gran negocio inmobiliario que iba en contra de la salud pública y que no podíamos permitirlo», expresa la enfermera del Borda Analía Perelló. «Hoy en día tenemos la lucha de enfermería por el reconocimiento en la carrera profesional. Nos tienen totalmente precarizadas», añade. Pide mirar con «cuidado» los anuncios de este lunes del presidente Alberto Fernández en torno a la salud mental.

La lectura de una poesía a cargo de Carlos Moretti –«víctima del menemismo» que estuvo internado dos años en el Borda– y dos performances que encarnan el ingreso de los uniformados al hospital aportan la cuota artística al acto del FAB. Una de estas performances, del taller de teatro participativo, titulada Un abrazo demoledor, finaliza con un abrazo. «Que se vayan», gritan los presentes a los policías y los operarios que llegan con topadoras en las representaciones. Barraco es quien pide que griten eso: «Es lo que se cantó el día de la represión».

Silvia Maltz, de Desate, la radio del Moyano, comenta que muy pocas integrantes del grupo se acercaron a este acto. Porque el miedo por la represión, así hayan pasado nueve años, permanece en las mujeres que están alojadas en el hospital. Lo mismo puede percibirse en los testimonios de algunos hombres que habitan el Borda y que ahora están sentados frente a la exunidad 20. Pablo Morales, uno de los miembros más activos del FAB, se acuerda de haber sufrido un «pánico interior» y reconoce: «Hasta ahora estoy viviendo ese momento».


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