“Un niño muere cada diez minutos en Yemen”- Entrevista a Eva Erill

Escrito por el 10 de diciembre de 2018

Entre las pocas virtudes que tuvo el realizado recientemente en Buenos Aires estuvo la de darle luz desde los masivos al genocidio que practican Arabia Saudita y sus aliados, desde hace más de tres años, en Yemen. La llegada de Bin Salmán estuvo envuelta en la denuncia realizada por una organización de derechos humanos y a pesar de estar sentado entre sus socios, generó cierta tensión. Hablamos con Eva Erill, integrante de una organización que acude con su solidaridad a Yemen. Los números de ese asedio bélico y la situación de los yemenís hablan por si solos del desastre humanitario provocado.

El asesinato del periodista saudí, Jamal Khashoggi, en la embajada de Arabia Saudita en Turquía, expuso al régimen que conduce el príncipe heredero, Mohámed Bin Salmán. A su vez, la llegada al país de Bin Salmán en ocasión del encuentro del G20 se produjo en medio de una denuncia ante la justicia argentina realizada por Human Rights Watch, vinculada al asesinato del periodista y al genocidio que llevan adelante desde hace casi cuatro años, la misma Arabia Saudita con el apoyo de varias de las potencias europeas y Estados Unidos. Las acciones bélicas que se describen y el bloqueo, incluso humanitario, que practica la dirigencia saudí en ese pequeño y estratégico país recuerdan a las acciones que lleva adelante el ejército Israelí en la Franja de Gaza.
En cuanto a las denuncias realizadas en la justicia, recayeron en el juzgado federal del Dr. Ariel Lijo, quien ordenó algunos exhortos que seguramente serán respondidos dentro de algunos meses y otros difícilmente serán respondidos, como el que libró a Yemen, un país asediado y sin gobierno. El príncipe heredero contó, además, con el apoyo y la complicidad de Vladimir Putin que descongeló con un gesto cierta tirantez que se venía dando en torno a la figura de Bin Salmán y le hizo más fácil su caprichosa estadía.

Para informarnos y comprender qué es lo que sucede en la región y en particular que pasa con el pueblo yemení, nos hemos comunicado con Eva Erill, militante por derechos humanos catalana, integrante de “Solidaridad sin fronteras”, quien desde hace más de tres años se moviliza en Europa para realizar un aporte humanitario en Yemen. La organización no gubernamental nacida en España se ocupa de realizar colectas en Europa para cubrir necesidades puntuales, como alimentos, agua, cemento para la reconstrucción de casas. La ayuda llega sin intermediarios, así como en el viaje de vuelta llega lo que ocurre con el pueblo yemení. Y cuando decimos esto pensamos en lo que pasa en forma constante, más allá de las situaciones agudas y terribles como pudo haber sido el bombardeo de un hospital, por ejemplo. Aquello en lo que se convierte la vida cotidiana de las personas, más de 28 millones, que quedan atrapadas dentro de un territorio sitiado, bombardeado y bloqueado.
“Es que el tema es ese. A Yemen ya lo llaman la guerra silenciada y con razón. Es una guerra de la que se llevan ya casi cuatro años y de la que se ha hablado muy poco, si comparas por ejemplo lo que se ha hablado de la guerra de Siria. ¿Por qué? Seguramente que además de ser un tema muy complejo y muy difícil de entender geopolíticamente y geoestratégicamente, también es un país que queda muy lejano, tanto para Europa como para Latinoamérica, incluso para los Estados Unidos. Pero también les queda muy lejano porque la mayoría de los países europeos y muchos países, como y EE.UU. están vendiendo armamento a la coalición de países que están bombardeando Yemen. Otro dato muy importante: la coalición está liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes, pero toda la logística y toda la infraestructura la ponen los EE.UU., Gran Bretaña y Francia y eso es importantísimo porque, al menos en Europa nos lo venden como que “Estos musulmanes que se matan entre ellos”. No. Esta no es solamente una guerra civil. Lo que empezó como una guerra civil, en el momento en el que se internacionalizó y hay tantos países que están allí metidos y vendiendo armamento y sacando beneficios y queriendo el control geopolítico de ese territorio, no está ni soñando una guerra civil. Es algo más. Entonces, el silencio ha hecho que la población no sepa lo que está sucediendo en Yemen desde hace casi cuatro años. Sólo sale en los medios cuando ocurre algo muy, muy llamativo. Un bombardeo a un hospital de Médicos sin Fronteras o un bombardeo a un autobús civil con cincuenta niños o incluso, y lo que me parece más patético, la muerte de un periodista saudí, que vivía en EE.UU., en la embajada saudita en Estambul, genera que todo lo que está haciendo Arabia Saudita salga en los medios. Pero resulta que los millones de muertos yemenís no generan ningún tipo de información, pero en cambio el asesinato de un periodista, que estoy totalmente en contra de lo que pasó, pero no puede ser que el asesinato de una persona sea mucho más empático y genere mucha más movilización que el de millones”, explicó con pasión y dolor Eva Erill.
El origen de la guerra quedó allá lejos, desdibujado. De acuerdo a lo publicado por la escritora y politóloga iraní, exiliada en España desde 1983, Nazanín Armanian, Arabia Saudí invadió Yemen junto con sus aliados para conseguir por lo menos tres objetivos: restablecer en el poder al expresidente fugitivo yemení, Mansur Hadi, oponerse a la concesión de cualquier cargo al expresidente, Ali Abdolá Saleh, debilitar al movimiento popular Ansarolá y conseguir que estos depongan sus armas.
Con respecto a la continuación de la guerra, la analista iraní coincide con Eva Erill en cuanto a los intereses de numerosos países que medran en la sangre de los yemenis vendiendo armamento y expresa que “El segundo factor que ha prolongado la guerra reside en la inacción de las organizaciones competentes como la ONU y organizaciones regionales”.

El asedio y el bloqueo

Las acciones de Arabia Saudita y sus aliados han provocado un genocidio. Y continúa Eva Erill. “El bloqueo que sufre el país, tanto aéreo como marítimo, a veces hay que explicarlo. A Yemen no se puede enviar nada, porque existe un bloqueo casi total de las entradas. Llevo 15 años en cooperación y he enviado containers a Etiopía, a Siria. Aquí no. Hablamos de un territorio rodeado de países que le están bombardeando y del que no se puede entrar ni salir. En cuanto a la población, en el último año y medio o dos hay un 82% de la población en emergencia humanitaria, es decir o no tienen agua o medicinas o comida, de los cuales hay un altísimo número de niños en emergencia aguda, muy aguda. Hablamos de casi medio millón de niños en desnutrición aguda que significa que se van a morir. Necesitan acceso a hospitales y están bombardeando hospitales y escuelas. Hablamos de un país que no tiene agua potable, es el único país del mundo en que la capital no tiene agua potable. Los precios se han disparado en un 200 o un 300% más altos. Un país donde casi dos millones de funcionarios no cobran su salario desde hace casi cuatro años. No hay gobierno, entonces no hay salario, entonces la gente no puede comprar”.
Con respecto a como parar lo que está ocurriendo en Yemen, Erill ve una luz de esperanza en algunas manifestaciones que comienzan a sucederse, pero cierra explicando que “…En tanto los países europeos, sobre todo Gran Bretaña, España, Italia, Alemania, Francia (1), todos los que están vendiendo armamento y sacando unos beneficios increíbles, tienen que denunciar lo que está haciendo Arabia Saudí y dejar de apoyar, tanto a Arabia Saudí como a Estado Unidos. Entonces lo que veo es ¿a quien le importan 28 millones de yemenís? A nadie. Las cifras en Yemen son tan bestias que la gente las lee y no analiza lo que está leyendo. Un niño muere cada diez minutos en Yemen ¿Tu te imaginas si un niño se muriese cada diez minutos en Europa? O los datos de Missin Childrens de la semana pasada, 85.000 niños han muerto desde que empezó la guerra en Yemen, por enfermedades que en Europa o en Latinoámerica son prevenibles. Son cifras tan grandes que la gente está como anonadada. Entonces, la solución es política. Está clarísima que la solución no es bélica, no es militar, es política. ¿Le interesa a los países? No, no. No les interesa, les da igual. Son daños colaterales. La gente yemení son los daños colaterales de sus políticas”
La Colectiva
Para Colaborar
http://www.solidariosinfronteras.org/

(1) NdeR – De acuerdo a los datos que aporta en una nota periodística la politóloga Nazanín Armanian; la coalición ha provocado en Yemen la mayor humanitaria del mundo. Decenas de miles de yemeníes han sido asesinados; 21 millones de personas (el 80% de la población), necesitan ayuda humanitaria.;15 millones no tienen acceso a la atención médica básica; 3,2 millones han sido desplazados. Los bombardeos han destruido barrios, mercados, escuelas y hospitales, las redes eléctricas, las tuberías de agua, los depósitos de alimentos, las granjas de animales y cultivos.
7,5 millones de niños se enfrentan una “desnutrición aguda severa”.
Por su parte, Francia, solo en 2015 entregó armas a RAS por 2.000 millones de euros.
Rusia: firmó en 2017 un acuerdo de venta armas con RAS, entre ellos misiles S-400 por el valor de 2.500 millones de dólares.
España, incrementó en 2017 su venta de armas a Riad en un 133%, y ganó 2.000 millones de euros
Reino Unido, los sucesivos gobiernos vendieron a RAS unos 8.000 millones en armas, y enviaron a sus fuerzas especiales para entrenar a los saudíes e identificar los objetivos para ser atacados.
Alemania: ha paralizado, desde el 2017, el suministro de armas a RAS por la presión social, al igual que Noruega.
Arabia amenazó con retirar su ayuda a UNICEF cuando su informe responsabilizó a Riad de asesinar al 60% de los cerca de 5.000 niños muertos en la guerra de Yemen. Ban Ki-Moon sacó en 2016 a Arabia de la lista de los países que dañan a la infancia en las guerras, por la presión de “varios países”, dijo.


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Canción actual

Title

Artist

Background