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Las diferentes varas para medir a la justicia

Escrito por el 15 de diciembre de 2022

Mientras los sectores afines al oficialismo rechazan el fallo que involucra a Cristina Fernández en la corrupción durante los gobiernos kirchneristas y convocan a movilizarse en torno a la vicepresidenta, la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata levantó la cautelar a las plataformas offshore calificando a las organizaciones ambientalistas como parte del “fascismo ambiental” y este fallo contó con el aplauso unánime del gobierno y el  silencio de la militancia del FdT. Compartimos audios de organizaciones de la resistencia a las plataformas petroleras en el Mar Argentino

 
 

La Asamblea por un MAR LIBRE de Petroleras repudia la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones

Desde la Asamblea por un MAR LIBRE de Petroleras repudiamos rotundamente la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones en relación a la medida cautelar que protegía el mar.

 

Entendemos que la decisión que tomaron los jueces Eduardo Jiménez y Alejandro Tazza es política y favorece el desarrollo de la explotación petrolera costa afuera, una actividad altamente costosa, riesgosa y contaminante a partir de la cual se pueden generar daños irreparables en el ecosistema marino y en nuestro territorio costero.

Sin dudas, esta decisión fue acordada en conjunto con las corporaciones, el gobierno, los sectores empresariales locales y las burocracias sindicales. Y lejos de traer bienestar a nuestra comunidad, configura una transformación productiva de la ciudad que afectará el ambiente y profundizará la desigualdad social entre otros numerosos impactos negativos.

Los territorios atravesados por la industria petrolera son un crudo ejemplo de lo que significa ser “Dubai”: La riqueza se la llevan los mismos de siempre y a los pueblos sólo nos quedan los derrames, los basurales petroleros, la contaminación del agua y del aire, la destrucción de los ecosistemas y de las economías regionales, en definitiva una pobreza cada día más estructural.

Estos impactos socioambientales se producen con la mirada cómplice del estado que lejos de controlar lo que hacen las empresas mira para un costado. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación hoy es responsable de no resolver los números incendios que azotan enormes áreas de monte nativo y humedales, de que se siga envenenando a quienes habitan los territorios impactados por el agronegocio y de que las comunidades donde se instaló la megaminería y el fracking no tengan agua potable disponible para la vida.

Los controles del estado no existen y no van a existir a 300 km de la costa, porque el MAyDS de la Nación es una dependencia más de las corporaciones extractivistas y sus funcionarios, con Juan Cabandié a la cabeza, trabajan para garantizar las Declaraciones de Impacto Ambiental que necesitan las empresas para realizar sus proyectos ecocidas.

Sin ir demasiado lejos, en nuestra propia ciudad tenemos vastos ejemplos de los supuestos “buenos controles” del estado:
En playas del Sur, los concesionarios fueron denunciados por vecinas/os, a raíz de los vertidos cloacales que hacían desde las infraestructuras balnearias por no hablar del avance permanente sobre el espacio público, privándonos de nuestro derecho de acceso al mar.
Quienes habitan las periferias de la ciudad son permanentemente intoxicados por las fumigaciones que se realizan en los campos, sin cumplir con las reglamentaciones vigentes. Hace pocos días un nuevo caso lamentable, en donde no faltaron el apriete y las amenazas, ¿dónde queda la protección del estado y la garantía de vivir en un ambiente sano?
Sabemos que la contaminación de agua dulce ya afecta las napas de todos los barrios periféricos en donde las escuelas, sin ir más lejos, no cuentan con este suministro vital para nuestrxs hijxs.
Y podríamos seguir dando muestras de cómo el Estado, en sus distintos niveles, es perfectamente funcional a los intereses empresariales que sin escrúpulos dañan el ambiente y saquean nuestros bienes comunes.

También queremos decir que es absolutamente cuestionable y tendencioso el calificativo de “fascismo ambiental” usado por los camaristas en relación a quienes venimos luchando por la defensa del mar y del ambiente. Fascistas son aquellos que hoy nos están imponiendo este proyecto ecocida, ninguneando la voluntad para someterla a los intereses de unos pocos. Por eso exigimos que se retracten de sus dichos. Las y los que luchamos en defensa del ambiente, de nuestra vida y la de las generaciones futuras merecemos respeto.

Sostenemos la decisión de ser comunidad en la calle, con acciones de difusión y resistencia como desde hace más de un año y medio. Acciones en las que hemos manifestado pública y rotundamente que el petrolero NO TIENE LICENCIA SOCIAL y que no daremos marcha atrás: porque mañana será tarde y porque no creemos en sus falsas promesas de y desarrollo.

¡SOMOS MAR!
¡NI UN PASO ATRÁS!
¡NO ES NO!
¡FUERA LAS PETROLERAS DEL MAR!
¡EL MAR NO SE MANCHA!

Asamblea por un MAR LIBRE de petroleras

 

 


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