Alboroto Bar: Café, cultura y comunidad
Escrito por La Colectiva Radio el 29 de junio de 2026
En el corazón de la Comuna 11, lejos del ruido de las avenidas y las grandes cadenas, acaba de nacer un proyecto que busca transformar una esquina histórica en un refugio para el encuentro vecinal.
Se trata de Alboroto Bar, una iniciativa liderada por Mariana Lifschitz —periodista y editora del periódico barrial Vínculos Vecinales y Dante Gigli, encargado de la propuesta gastronómica.
Ubicado en la ochava de Remedios de Escalada de San Martín y Emilio Lamarca, donde durante 18 años funcionó una panadería, el espacio fue refaccionado para potenciar lo que Vínculos Vecinales viene sembrando desde el periodismo territorial: la construcción de redes sociales y culturales.
Un lugar para «hacer barrio» La propuesta no es solo servir café, sino generar un «lugar de encuentro concreto» donde la comunidad pueda reunirse, construir y alborotar de alegría la cotidianidad del barrio. Según Mariana el objetivo principal es «generar comunidad» y ofrecer un espacio para compartir desde lo social y lo artístico.

El bar se distingue por detalles que invitan a la pausa: no tiene televisores —aunque cuenta con un proyector para eventos especiales— y en sus paredes hay estantes con juegos de mesa y libros para chicos y adultos.
“Pusimos en ese huequito que estaba en la pared juegos de mesa… ya pasa que vienen, los agarran y se sientan a jugar al dominó, a jugar al Uno o al Carrera de Mente”, relata Mariana sobre la dinámica cotidiana del local.
Dante, nos dice que la respuesta de los vecinos no se hizo esperar: «las medialunas se agotan», aseguran desde el mostrador.
Al ser consultado sobre si este salto hacia lo independiente se siente como «abismarse», Dante es contundente: “Dejé mi trabajo… para meterme de lleno en este proyecto. La idea es apostar por el barrio, por generar estos comercios que no tienen que apuntar a ser masivos, sino tener un punto dentro del barrio en el corazón… que no tengas que estar saliendo del barrio para tomarte un café”
Por su parte, Mariana prefiere verlo con «confianza e ilusión», destacando que la respuesta de la gente está siendo «muy linda».
Luego Mariana retomó los aspectos culturales del proyecto: “Quienes hacemos periodismo de cercanía estamos siempre en contacto con la gente que hace cosas con la comunidad y en el barrio, entonces los conocemos a todos. Como gestora cultural de este espacio, al pensar a quien convoco, obviamente pienso primero en los artistas del barrio, que como ya hay un vínculo previo, les da ganas de sumarse. Saben que la gente que va a venir es también gente que vive cerca de su casa. La propuesta es que se amplifique esa posibilidad de juntarnos y de generar redes y lazos y construir comunidad desde este lugar”.
“Son todos artistas del barrio. Barrio, me gusta”, resaltando la esencia de un proyecto que busca que lo cultural y lo social fluyan en la misma esquina donde se desayuna o se merienda todos los días.
Para sellar este comienzo, el sábado de 16 a 19 horas se inauguró el espacio cultural de Alboroto Bar, en una tarde atravesada por el encuentro, el arte y la emoción compartida.
La jornada estuvo colmada de propuestas: los artistas plásticos Jorge Oviedo y Pablo Gazal realizaron una obra de videoarte en vivo; la música llegó de la mano del Dúo de Arabia-Villa; hubo historias y poemas en un cálido «fogón de cuentos», con la participación de Marta, y también la presencia de La Veredita de Artigas, que, como siempre, logra llegar hasta el alma. Acompañaron además Claudia Placenti, con su guitarra, y Lita Llagostera, quien emocionó al público con su sensibilidad al piano.

También participó Juan Serafini, de la Biblioteca al Paso Artigas, quien llegó con su bolso repleto de libros para compartir. Fue presentándolos uno por uno y entregándolos a quienes, levantando la mano, querían llevarse alguno. Contó que la biblioteca crece gracias a los libros que donan los vecinos y vecinas, y compartió un cuento escrito por un alumno de séptimo grado, una poesía de una estudiante de cuarto sobre las mascotas y, para cerrar, un poema de su autoría dedicado a esa biblioteca que, como él mismo dijo, «habita» desde hace cuatro años.
El cierre fue profundamente colectivo. Al piano de Lita se fueron sumando La Veredita de Artigas, Claudia Placenti y las voces de todos los presentes: quienes estaban dentro del bar, quienes escuchaban desde la vereda e incluso quienes, distraídamente, terminaron uniéndose para cantar «Canción con todos». Así, vecinos y vecinas habitaron Alboroto Bar durante una tarde que dejó la sensación de que ese encuentro no terminaba allí, sino que quedaba abierto para volver a suceder, una y otra vez.
Entrevista Completa a Alboroto Bar
(Fotos tomadas por La Colectiva Radio)
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