La Pandemia y la Escuela: Nota para la Reflexión Colectiva- por Silvia Satulovsky

Escrito por el 15 de abril de 2020

Hace días que acopio fragmentos, voces internas, discursos oficiales, sentipensamientos, escenas de la y busco una voz lo suficientemente calma, amorosa, pero no menos contundente para plantear/nos algunas preguntas que deshojen los modos de un pensamiento único que tiñe todo. El cuerpo y las manos. Los dientes y los pies. Barthes (2011) decía que “el estilo es la salida del infralenguaje entre la carne y el mundo”
Y como planteaba Baudrillard , que «en una argumentación, discutimos con otro» también pensamos/dialogamos- con otros.
Cuando comenzamos a transitar este acontecimiento de la pandemia, evoqué un texto de Beatriz Sarlo “Cabezas rapadas y cintas argentinas” donde se preguntaba – a través de la figura de una directora de Rosa del Rio en 1920- cuáles eran las condiciones culturales de una intervención de este tipo para semejante intervención en el cuerpo de los chicos: se refería a raparles las cabezas para despiojarlos y ponerles cintas argentinas a los hijos de inmigrantes judíos, italianos y españoles con el fin de conformar la patria, de cohesionar el estado nacional moderno y construir una identidad nacional. Higienismo en nombre de la pública y la PATRIA. Homogeneizar, normalizar y garantizar escencialismo de la nación y la escuela patriarcal y blanca. Héroes y bronces. Una biopolítica de control social. Dispositivos característicos de la modernidad. Vigilancia y castigo. Ciencia cis heteronormativa para dar sustento a la PATRIA.
Un siglo después y con toda el agua que corrió bajo los puentes, desinversión creciente, instituciones estalladas, grietas y fracturas de la escuela moderna, pedagogías críticas y experiencias emancipatorias, discusiones en espacios colectivos, derechos conquistados, les como de la dejando atrás el apostolado y lo “vocacional”, el interpelando la estructura patriarcal de la escuela. Tantas luchas y cuerpo puesto para reinventar un dispositivo /artefacto escolar ya sin eficacia simbólica con el control, las notas, y las normas pero con un fuerte arraigo de abrigo, cobijo y contención. En una doble función: reproduce pero también es capaz de transformar. Cobra intensidad de marca subjetiva en los pliegues de las instituciones, en el poder instituyente de los vínculos.
Este higienismo sarmientino cobra inusitada fuerza apoyado en el miedo a la muerte. ¿Qué cohesiona esta vez? Una cosa es el contagio y otra es la funcionalidad política de la pandemia y los dispositivos biopolíticos de control sobre los en este Estado cuasi policial que suda experiencia de setentista. Las delaciones, las persecuciones, el número de teléfono para delatar al vecino, las multas por circulación, etc.

¿Y la escuela en la pandemia??
Propongo pensar a esta pandemia como un analizador que devela las profundas desigualaciones económicas y de acceso a los bienes culturales, producto de políticas neoliberales dentro de un capitalismo salvaje que por definición excluye a vastos sectores de la población que tienen nombre apellidos e historias cotidianas y que en el mejor de los escenarios están en nuestras escuelas.
En este marco, nuevamente les docentes salen a poner el cuerpo. Esta vez en condiciones de sobre y auto explotación. 24/7. No hay tiempos. El wathsApp abierto siempre. Nuevamente se apela a las representaciones e imágenes de les docentes como héroes y apóstoles que bajo el nombre de la “solidaridad” salen a repartir comida y cuadernillos.
Cuadernillos que homegeneizan, normalizan los contenidos de lo que “hay que saber”. Saberes estandarizados y clasemedieros. Lógicas de la educación bancaria, la monocronía -tiempos iguales para todos en el aprender y el enseñar – y el monogrado que tanto criticamos en favor de una construcción situada y de contenidos socialmente relevantes. Los gurúes de las pantallas y de los contenidos enlatados y softwear están de parabienes. ¿Esta es la educación de calidad?
Y por último, propongo echar luz sobre la “vuelta a la escuela”. ¿A qué escuela? ¿A cuál normalidad? Propongo dar cauce a estas discusiones en espacios colectivos docentes y tomar esto como una oportunidad para ver qué seguimos sosteniendo, qué necesitamos vitalizar y reinventar.
¿Qué marcas subjetivas deja la pandemia/encierro/aislamiento tanto en docentes como en estudiantes? Una tarea institucional que convoque también a la comunidad educativa. Rearmar una trama. ¿Cómo lo sobrellevaron? ¿Cuáles fueron las dificultades? Darse un espacio para pensar juntos. Imaginar escenarios posibles. Diseñar situadamente lo que viene.
Con les pibes propiciar espacios y escrituras en múltiples formatos de expresión: qué nos pasa y que nos pasó con el encierro. Lazos y desligaduras. Transformar la vivencia en experiencia formativa

Silvia Satulovsky (Lic en Cs de la Educación) 


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Canción actual

Title

Artist

Background