Crónicas de la pandemia-por Pablo Brambilla

Escrito por el 12 de abril de 2020

 

No estudié epidemiología, ni hago proyecciones matemáticas, tampoco soy infectólogo. Seguramente son todos conocimientos nobles, pero no son por los que me incliné a aprender. Desde la Comunicación (para muchos y muchas hasta hace unos días la solución para todos nuestros problemas, je) quiero simplemente sumar algunos párrafos a todo este lio “del corona”, seguramente para complicarla más. Empecemos desde Orwell…

Neolengua

La es una obligación.

La emergencia es la regla.

Un virus es un enemigo invisible

La paz es la guerra (a un enemigo invisible)

La solidaridad es la distancia social

Aprendimos a vivir en la incertidumbre: todo es dinámico

La libertad es el encierro.

 

La naturalización de la emergencia

Que llegue el otoño, que llueva o haya sol, que existan virus y bacterias, es natural. Es inevitable y parte del barro que somos. Pero el lenguaje es una construcción cultural, no exento de conflictos, y por lo tanto nombrar lo que nos pasa como “emergencia”, “pandemia”, “”, o bien que se decida una “cuarentena” con encierro masivo, que no haya clases, que se detenga o se judicialice a las personas por encontrarse, es una decisión política y cultural. ¿Podrían haberse tomado otras decisiones de otra manera? Seguramente, no todos los pueblos o países actuaron de la misma forma. Pero la decisión tomada entre unos cien gobernantes (mayormente varones) y sin ninguna discusión pública sobre las distintas alternativas posibles, es lo que nos llevó autoritariamente a este encierro. La “emergencia” fue el recurso que utilizó Duhalde en el 2002 y llega hasta hoy, como forma de concentración de las decisiones  en el Poder ejecutivo. Algunos mandatarios la utilizaron más o menos, pero hoy con el argumento legítimo del saqueo que dejó Macri, este gobierno a través de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva dispuso la emergencia en ¡11 Áreas de gobierno!, entre ellas la de salud. Nosotres les delegamos el poder y ellos se toman otras atribuciones. No es natural.

El lenguaje legítimo

Dicen que los números no mienten, pero si hay algo que puede manipularse al antojo de los intereses de turno, son los números, los datos, la información. Mientras gobernó Macri el monocultivo informativo se nutrió de economistas que explicaban la realidad a través del riesgo país, los bonos y los “saltos” del dólar entre otros objetos tecnocráticos. El mundo, la vida, se explicaba y reducía a los números del mercado financiero. Era mundo CEO. Ahora gobiernan los “científicos”, y la vida se explica con otros parámetros de verdad.

La Ciencia, esa institución que quedó en pie tras las crisis de representatividad iniciada en el 2001, en nuestro país y en el mundo, tiene también su casta de portadores de la verdad y recetas para toda ocasión. Esa tecnocracia son laboratorios, dirigentes de países del primer mundo, multinacionales de la seguridad y las armas, templos y monjes del saber, experimentadores seriales que siempre van a cagar a casa de otra gente. Y claro, siempre moviéndose al compás del poder de turno, el monocultivo informativo desplazó a los tecnócratas de la por los tecnócratas de las ciencias: infectólogos, epidemiólogos, matemáticos,  técnicos especialistas de la deuda, antropólogas de la seguridad son las fuentes de la verdad de estos días. Se administra la vida, nuestras vidas, con la “verdad” científico – mediática: alertas, impactos, gritos, números de infectados, deudores, contagiados, rompedores de cuarentenas, fallecidos. Imposible pensar.  Datos sin rostro, inhumanos. Pero si hay un pensamiento que no es neutral, es justamente el científico… ¿Qué voces se jerarquizan, cuáles no y por qué? ¿Ciencia para qué?

 

Un abuelito no tan afectuoso

Siempre en un tono impecable, con una dialéctica que defiende el centro del ring ante cualquier situación, ya sea , panelistas, cadena nacional, conferencia de prensa, ahí está Alberto. Con ese tono suave y afable, calificó de “bobos, vivos, tontos, estúpidos, inconscientes” a quienes no acataron la cuarentena. No fueron solo “ricos y chetos”, como los descalificaron los . También “desobedecieron” familias haciendo pic nic, pibes y pibas saliendo a ver a sus novies, gente queriendo encontrarse con gente y con el mundo. Casi 30mil detenidos (mucho pibe con antecedentes en los barrios más pobres, que las FF. AA. aprovecharon para condenar a la cárcel por reincidencia) y más de 1 millón de personas “controladas” no aparecen en las portadas del monocultivo informativo hegemónico. Todo en nombre del bienestar del cuerpo social, la solidaridad y por motivos humanitarios. “Estamos en guerra contra un enemigo invisible” dijo el Presidente, sin que se le corriera un solo pelo del bigote. Los argentinos somos saludables y humanos.

Preguntas entorno al coronavairus

El 27/02 el Ministerio de Salud de la Nación activó los Protocolos preventivos contra el covid-19. El 3/03 se registró el primer caso “importado”. El 13/03 era “contraproducente suspender las clases” (G. García) pero el 16/03 se suspendieron las clases para “minimizar el transito del virus” (A. Fernández). El 20/03 se decreta la cuarentena nacional con el fin de “achatar la curva de infectados”. Todas decisiones al ritmo de la OMS. Los funcionarios parecen decir “si es OMS, es bueno”.

Desde enero, los medios masivos del mundo vienen advirtiendo sobre “el virus chino”.  Y al menos desde febrero el Ministerio de Salud supo que había que atender esta situación, y que los recursos necesarios eran: respiradores, médicos especializados y camas para terapia intensiva. 2 meses y medio han pasado y todavía, dicen con opaca información pública, que aun falta de todo, por eso se prolonga la cuarentena. ¿Hasta cuándo? “Esto es dinámico”, dicen…

En nuestro país mueren por Influenza –gripe, neumonía, etc- más de 32 mil personas por año , las cifras crecen todos los años y no hubo encierros masivos, ni suspensión de todas las actividades, ni toques de queda para las poblaciones»

 Así lo reconoce el Ministro de Salud de la Nación cuando dice: «por estadística, la gripe es mucho peor que el coronavirus (…) La gripe tuvo muchos decesos el año pasado o el anteaño, pese a que hay vacunas. Sin embargo, nadie hace un conteo diario de la cantidad de muertos[1]«. Todes hemos estado en una guardia de hospital en los últimos inviernos y sabemos que no hay ni camas, ni respiradores, ni una atención médica decente ya que los gobernantes han saqueado el sistema de salud y empobrecido a médicos y pacientes. Los gobiernos aducen que las actuales condiciones de encierro son justificadas porque las muertes por COVID-19 se sumarían a las de influenza y entonces no habría camas. Pero la modalidad del virus de la influenza (COVID-19) detectado en China en diciembre del año pasado, no sabemos si ya estuvo por estas tierras el invierno anterior, simplemente porque no se testeaba[2]. Por eso, recién a fin de año, cuando se publiquen las estadísticas por muerte a causa de enfermedades respiratorias, podremos comparar y saber si el COVID-19 incrementó la cifra de muertos que suceden todos los años en nuestro país a causa de influenza, o no…

Un virus cheto que se volvió popular

Quedate en casa no seas forro/boludo/tonto”, rezan los memes; “aguanten, que todo este esfuerzo no puede ser en vano”, “cómo se van a ir al country a pasar la cuarentena”, predican los progres mediáticos; “Al virus lo enfrentamos entre todos”, titulan uniformes las portadas de los diarios; “Aislados, más unidos que nunca”, sentencia el Estado[3]. Un virus “importado” nos invade desde la primera clase de los aviones provenientes de Europa o la China en expansión. ¿Cómo cambiarle el sentido a un virus cheto elitista y de corte científico (Covid-19) y presentarlo como de fácil apropiación y aceptación? Si se apela al belicismo desde el Estado, al sacrificio y a la paranoia religiosa, y al “aguante” popular, la maquinaria del control funciona. Un condimento extra, no menor, es el requisito de comodidad “solidaria” a cambio de la inacción: Nosotros sabemos, “quédate en casa”. Quizas sea una casualidad, pero con el slogan “Quedate en casa que ya viene…”operaba Clarin allá por el año 2002 en plena rebelión popular, en los spot’s institucionales de Canal 13.

Una cuarentena indeterminadas consecuencias

Nos miramos de reojo y ofuscados cuando sacamos la basura. Paseamos al perro sin reconocer que somos paseados por él. En la cola del súper una chica estornuda y alguien le grita ¡asesina! Aceptamos toques de queda, ciberpatrullajes, franjas horarias para salir a comprar y no ver a nuestros amigos, todo con “alegría”, como describió el Presidente. Las rejas, el consumo, los delivery, las series, la alimentación chatarra, el consumo de datos de cualquier tipo, vacaciones en casa, que decidan por nosotres, el individualismo a pleno… ¿ya no nos resistimos? ¿amamos a Coronavirus”? Continuará…

 

 

[1]                     https://www.lanacion.com.ar/politica/las-definiciones-gines-gonzalez-garcia-por-estadistica-nid2348569

[2]                     https://www.elsaltodiario.com/salud/solucion-problema-coronavirus-aislar-alarmistas

[3]                     https://www.youtube.com/watch?v=_f4jb4G26HA


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