Canción actual

Título

Artista

Programa actual

Entre Amapolas

11:00 13:00

Próximo programa

Música Colectiva

13:00 14:00


20 AÑOS DE CARTOGRAFÍA CRÍTICA Y DISEÑO PARTICIPATIVO

Escrito por el 3 de octubre de 2026

 

«Un mapa es una forma de narrar simultánea, como un cuadro del Bosco»: Pablo Ares y las dos décadas de Iconoclasistas

El dibujante, tallerista y cofundador de Iconoclasistas repasa el recorrido de un proyecto autogestivo que transformó la cartografía social en América Latina y Europa. Entre el recuerdo de sus orígenes en el arte callejero, la potencia del mapa como construcción colectiva y los nuevos desafíos pedagógicos, una mirada profunda sobre el territorio y sus comunidades.

Dos décadas dibujando el territorio entre muchas manos

En mayo de 2006, en el cruce entre el diseño gráfico, la intervención urbana y la investigación social, nacía Iconoclasistas. Concebido inicialmente como un laboratorio de comunicación social en formato dúo junto a Julia Risler -Doctora en Ciencias Sociales y docente de la Universidad de Buenos Aires-, el proyecto se propuso desde sus inicios desarrollar dispositivos gráficos y dinámicas performáticas para reinterpretar los territorios comunales. Hoy, bajo la conducción de Pablo Ares -artista, ilustrador y diseñador gráfico autodidacta con más de 35 años de trayectoria-, Iconoclasistas cumple dos décadas de existencia.

En una extensa entrevista Ares reflexiona sobre la génesis y la vigencia del movimiento. Antes de fundar Iconoclasistas, Ares había formado parte del Grupo de Arte Callejero (GAC) entre 1997 y 2005, participando activamente en acciones de espacio público junto a la agrupación H.I.J.O.S. y diversos organismos de derechos humanos durante la década de los noventa.

“Las cosas fueron cambiando y a partir del año 2006 se nos apareció la idea de poder comunicar de otra manera y de trabajar con más personas. No bajar línea uno, sino crear herramientas para trabajar con más personas y poder generar, compartir saberes y conocimiento colectivo”, sintetiza Pablo Ares sobre el giro metodológico que dio origen a la iniciativa. Asi comienzan los primeros talleres que tuvieron sus inicios en la ciudad de Buenos Aires.

¿Qué es un mapeo colectivo?

Aunque el proyecto comenzó produciendo pósters, publicaciones e intervenciones urbanas, fue en 2008 cuando Iconoclasistas desarrolló formalmente la metodología del mapeo colectivo. Lejos de la frialdad técnica de los mapas catastrales, la propuesta invita a vecinas, vecinos, organizaciones y activistas a reunirse sobre una mesa de trabajo para plasmar las problemáticas, memorias y potencias que atraviesan sus barrios.

“El mapeo colectivo es un nombre que nosotros le pusimos en un momento a una práctica de trabajar problemáticas que aquejan al territorio, pero trabajado con distintos agentes de la comunidad, del barrio o de una organización para pensar el territorio a partir de un mapa”, explica Ares. Para el tallerista, el ejercicio apela a una capacidad de abstracción intrínsecamente humana: “Las personas tienen la capacidad de elevarse, mirar el territorio y hacer un dibujito. Antes de Google Maps lo hacíamos de memoria para explicar cómo llegar a nuestra casa. Cualquiera puede dibujar su barrio de memoria”.

A la hora de definir qué distingue a la cartografía de otros lenguajes narrativos, Ares recurre a una analogía visual potente: “Un mapa es un elemento básicamente de comunicación, una forma de narrar que lo que tiene de diferente es una simultaneidad: ves todo en el mismo momento. Cuando te acercás a un mapa es como un cuadro del Bosco: ves todo junto, podés ver un detalle y alejarte. No es una película o un libro lineal, ni un reel de Instagram donde todo pasa de forma fragmentada. Obviamente los mapas son una construcción de la gente, no pueden mostrar la realidad toda, pero el mapa es creíble, la gente cree en los mapas”.

Mirada comunitaria versus tecnocratismo

Frente a las representaciones oficiales del espacio -dominadas por la especulación inmobiliaria o la mirada cuantitativa de los algoritmos-, la cartografía crítica propone una perspectiva cualitativa y situada. En los talleres territoriales, señalan desde el proyecto, son habitualmente las mujeres y las compañeras de las organizaciones de base quienes lideran la identificación de tensiones, afectos y consensos.

En ese ejercicio de mapeo no solo emergen denuncias, sino también las complejas contradicciones de la vida comunitaria. “En los talleres encontrás muchas quejas, pero cuando profundizás también aparecen un montón de cosas maravillosas. Un ejemplo rápido: una fábrica contamina, pero el barrio trabaja en la fábrica. En el mapa se van pensando todas esas tramas”, analiza Ares. Sin embargo, mantiene una postura realista sobre el alcance de la herramienta: “Un mapa no cambia la realidad de la gente por sí solo, pero sí ayuda a visualizar y develar algunas conexiones que ayudan a pensar”.

De Latinoamérica a la Roma de Pasolini

A lo largo de estos 20 años, la metodología de Iconoclasistas se ha desplegado en múltiples geografías y contextos sociales. Desde talleres en El Salvador, Paraguay, Brasil (San Pablo) y España (Barcelona), hasta experiencias en Pergamino, Córdoba y Rosario, las problemáticas de vivienda, pobreza y violencia territorial suelen reaparecer como denominadores comunes del sistema.

Uno de los hitos recientes más significativos tuvo lugar en Roma, Italia. Invitados por la escuela de diseño ISIA Roma Design, Iconoclasistas facilitó un taller intensivo con 23 doctorandos en el histórico barrio obrero de Pigneto. Durante una semana de investigación colaborativa, el grupo indagó sobre ejes de memoria, gentrificación, agua y cuidados, derivando en producciones cartográficas que posteriormente fueron expuestas en la Biblioteca Casanatense del centro romano.

Ares recuerda con especial entusiasmo una de las dinámicas surgidas en ese taller italiano: “Había unos chicos de diseño gráfico que trabajaron a partir de una película de Pasolini de 1962 realizada en ese mismo barrio. En su momento Pasolini había salido a preguntar qué era el amor; ellos retomaron esa idea para preguntarle a la gente del barrio qué era la belleza, en medio de los problemas de gentrificación, vivienda y migración. A ese mapa lo llamaron ‘estetograma’. Fue un trabajo maravilloso porque demuestra que las herramientas no son metodologías cerradas, sino que las personas las transforman y cobran muchas caras”.

Herramientas de libre circulación y la caja de herramientas pedagógica

El legado de Iconoclasistas se distingue por una política abierta de democratización de sus recursos. En 2013, ante la creciente demanda de colectivos interesados en autogestionar sus propios talleres, el dúo publicó el célebre Manual de Mapeo Colectivo a través de la editorial Tinta Limón. Dicha publicación, traducida también al inglés y de descarga gratuita en PDF desde su sitio web, fue reimpresa para su distribución en espacios populares como la Feria del Libro de Flores.

Además del manual, el universo pedagógico de Iconoclasistas abarca cuadernillos educativos como Mapeando el territorio –pensado para el trabajo docente en escuelas mediante ‘diagramas araña’ e iconografías participativas-y una vasta colección de pictogramas liberados bajo licencias Creative Commons para uso comunitario.

En los últimos años, adaptándose a las transformaciones socioeconómicas y políticas del entorno, el proyecto ha fortalecido sus espacios de formación virtual. A través de talleres intensivos online de cuatro encuentros, más de 500 participantes de distintos países han construido su propia “cajita de herramientas”, ejercitando dinámicas de análisis territorial, líneas de tiempo y cartografías del cuerpo-territorio.

Un devenir que sigue dibujándose

Como sintetiza una de las reflexiones que enmarca este aniversario: “20 años que no son un archivo, son mapas que se siguen dibujando entre muchas manos: para no perdernos, para saber dónde estamos y para iluminar el camino hacia dónde queremos ir”.

Con la convicción de quien lleva más de tres décadas haciendo del arte gráfico un instrumento de agitación y transformación social, Pablo Ares demuestra que la potencia del mapeo no reside en el papel, sino en la trama de solidaridad, pensamiento colectivo y acción comunitaria que logra encender a su paso.

@iconoclasistas

Entrevista Completa a Pablo Ares

(Fotografias tomadas de las redes sociales de iconoclasistas)

 


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Continuar leyendo