Ruth Zurbriggen: “Cartas a quienes pretenden enseñar ESI”
Escrito por La Colectiva Radio el 1 de septiembre de 2026
En un contexto político y social complejo, marcado por discursos hostiles hacia la Educación Sexual Integral (ESI) y los movimientos transfeministas, la docencia patagónica alza la voz. Ruth Zurbriggen —maestra, profesora feminista, integrante de la colectiva La Revuelta en Neuquén y de la red de socorristas— dialoga sobre “Cartas a quienes pretenden enseñar ESI”, un libro compilado junto a Belén Grosso y publicado por la editorial cooperativa Chirimbote.
La obra reúne escritos de docentes de la Patagonia que, inspiradas en el legado de Paulo Freire, deciden «hacerle lugar al miedo» para que no las paralice, transformando el temor en una herramienta de cuidado colectivo, memoria y esperanza en las aulas.
Cómo surge la iniciativa de gestar este libro de cartas en un momento tan particular del país?
—La idea del libro empieza a surgir allá por septiembre del año 2024. Surge a partir de las actividades vinculadas a la educación sexual integral que veníamos haciendo desde La Revuelta junto con compañeras docentes de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) Eran espacios de conversación con docentes de distintos puntos de la provincia de Neuquén. En esos intercambios empezamos a notar una conversación muy vinculada a los temores, a los miedos en este nuevo contexto.
Pensemos que en septiembre de 2024 hacía pocos meses que había asumido la presidencia de la nación Javier Milei y el gobierno de La Libertad Avanza, quienes desde su campaña electoral se habían dedicado a trabajar fuertemente en una narrativa contra la educación sexual integral, banalizando también lo que esto significa. Escuchábamos miedos muy concretos: «No sé si este año me animo a enseñar sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo en el segundo año que tengo», o «No sé si me animo a seguir usando la ‘e’ como parte del lenguaje que utilizo». Eran temores generados por un contexto que ataca constantemente los derechos.
Ante eso, junto a Belén Groso y a otra maestra de La Revuelta, Nadia Mamani, nos dijimos: «Hagamos un libro de cartas. Convoquemos a escribir a docentes que vienen trabajando con la ESI, a ver qué les está pasando y a que de alguna manera empujen conversaciones que le hagan lugar a los miedos».
—¿Por qué decidieron estructurarlo a través de cartas y no mediante ensayos teóricos o académicos?
—Porque las cartas son textos intimistas y muy políticos también, que pueden hacer un tipo de lazo o contacto diferente. Hablan desde una experiencia muy viva. Por ejemplo, en la primera carta del libro, escrita por una compañera de Tierra del Fuego, ella va desandando los miedos y dice una frase muy fuerte: «En algún momento jugábamos como de locales y ahora siento que estamos jugando de visitantes». Y la pregunta que se abre ahí es: jugando de visitantes, ¿cómo hacemos para seguir jugando, para seguir empujando y trabajando con la ESI sabiendo que necesitamos sostener de otro modo?.
Para nosotras era fundamental recuperar las biografías profesionales de docentes que en algún momento se vieron interpelades por la ESI o por escenas escolares que las llevaron a amarrarse a ella. Queríamos hablar de los bienestares que la ESI trajo a sus existencias y a las existencias de sus estudiantes en las aulas.
—El título dialoga directamente con Paulo Freire. ¿Qué rescatan de su pedagogía para este presente?
—Totalmente. Nos inspiramos en el clásico de Paulo Freire, Cartas a quienes pretenden enseñar. Él dice en sus primeras cartas que al miedo hay que hacerle lugar. Cuando alguien pretende enseñar, especialmente en sus primeros pasos en la docencia, seguramente tiene miedo. Al miedo hay que hacerle lugar, hay que conversarlo justo para que no nos paralice, para poder reconocerlo. La forma que encontramos de evitar la parálisis es poniéndolo en conversación.
—La Patagonia tiene una fuerte presencia en la identidad de esta obra. ¿Por qué delimitar geográficamente las voces?
—La definición de que fueran cartas escritas desde la Patagonia es una definición política. Nos parece que los territorios donde trabajamos en las aulas, en las instituciones y donde activamos son sumamente importantes y generan prácticas y vivencias singulares. Desde esa geografía, el libro busca hacer memoria del bienestar que nos trajo la ESI y reconfigurar los vínculos pedagógicos. El libro está estructurado en cuatro apartados que agrupan estas experiencias: los miedos, las biografías, la experiencia en las aulas y las esperanzas. En este agrupamiento y edición nos ayudó muchísimo Nadia Fink de la cooperativa Chirimbote, que se abrazó a la propuesta desde el primer momento.
—En el libro se habla de «vientos de derecha». ¿Cómo se construye la esperanza en las aulas frente a ese panorama?
—Las esperanzas en las cartas se identifican en el impulso a que estos «vientos de derecha» no nos detengan. Y para enfrentar esos vientos —usando una metáfora muy nuestra, de la Patagonia, donde el viento es tan frecuente— necesitamos crear otras condiciones. Esas condiciones se crean en las aulas con la ESI, porque «la ESI en todo caso es una política de cuidados, es una política contra los daños, contra los sufrimientos, contra las humillaciones, contra las opresiones».
La esperanza va en la idea de no quedarse en soledad, de juntarse, de hablar con otres y de dialogar con las familias, que también es parte de la tarea docente.
—Mencionás a las familias. Hoy existen sectores muy activos en contra de la ley, bajo consignas como «Con mis hijos no te metas». ¿Cómo abordan esa tensión en el territorio?
—Es real que hay familias organizadas en ese movimiento que militan activamente contra la ESI, los feminismos y transfeminismos. Sectores que banalizan la ESI diciendo que lo que queremos es que todas las personas sean trans. Hay una acusación constante de «adoctrinamiento», como si las personas fueran envases vacíos donde una docente entra al aula, dice cómo tienen que ser las cosas y les estudiantes lo asumen sin ninguna capacidad crítica. Eso no es así: «les docentes ponemos a disposición en las aulas una serie de conocimientos y las personas hacen con eso lo que pueden y lo que quieren».
Pero más allá de esas minorías organizadas, hay muchísimas familias que tienen dudas desde el temor, y no porque estén en contra. Tienen dudas por la desinformación y las banalizaciones circulantes. Cuando una se junta con las familias, les cuenta de qué va el programa, cuál es la currícula de la ESI, explicándoles que no es lo mismo lo que se enseña en un tercer año de secundaria que en una sala de 4 años o en sexto grado, la reacción cambia. Cuando explicamos que la ESI es un derecho, las familias sienten alivio al ver que la escuela enseña cosas que hacen bien.
—La Ley de ESI cumple 20 años. ¿Qué balance hacés de este recorrido y del impacto de los feminismos en su aplicación?
—Este año la ley cumple 20 años, y ese aniversario fue otro gran motor para hacer el libro. Queríamos homenajearla, celebrarla y «hacerle justicia a la ESI». Aunque no surgió estrictamente como una ley feminista, sí fue impulsada por los feminismos. Luego, toda la movilización social que generamos los feminismos y transfeminismos impactó de lleno en la ESI en un círculo virtuoso.
Es una ley que con el paso de los años se fue haciendo feminista. Cuando en una escuela se trabaja sobre los derechos, sobre el cuidado del cuerpo o en contra de los abusos sexuales y las violaciones, ahí están los feminismos tendiendo puentes.
—¿Cómo viene circulando el libro y de qué manera se puede conseguir?
—El libro está circulando un montón, ya recorrimos muchos puntos del país: Esquel, San Rafael en Mendoza, Formosa, el Gran Buenos Aires en Quilmes, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y más de seis localidades en Neuquén. Gracias a una donación de una fundación pudimos imprimir una gran cantidad de ejemplares y mantener un costo accesible, con un precio diferenciado para estudiantes de institutos de formación docente, ya que nos interesa muchísimo incidir allí.
Se puede conseguir escribiendo directamente a las redes de la editorial Chirimbote —que tiene un sistema de envíos muy ágil—, a las redes de la colectiva feminista La Revuelta en Neuquén, o a través de las colectivas de la Red de Socorristas que tiene presencia en casi todas las provincias. También vamos a estar con las mesas de Socorristas en el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Córdoba en octubre. El libro es un activismo artesanal para seguir tejiendo redes.
Entrevista Completa a Ruth Zurbriggen
HD