Piedra Libre – 20-04-2012

Escrito por el 19 de abril de 2012

Viernes – 21:00 a 23:00 hs – Piedra Libre
Piedra Libre 212…. El gobierno rescató a Eréndira de las garras de su abuela desalmada. Por supuesto que nos alegra Lo que no nos alegra es que en el paquete se pretenda cambiar la historia Entrevistamos al politólogo Guillermo Almeyra y a Carlos “Perro” Santillán. Sofi, nuevo capítulo de pueblos originarios Nos visitó Mateo, 23 años, bandoneón en mano desde los ocho. Marcha antinuclear. Megaminería, desde Canadá nos cuenta Laura López. La policía reprime a trabajadores del INTI y vecinos toman La Liga, en Paternal…  Repetición: Martes 09 hs. (RESUMEN COMPLETO CUERPOD E LA NTOA)
Escuchar: http://audios.lacolectiva.org.ar/PL-2012-04-20.litte.mp3
Resumen Programa 20-04-2012
Piedra Libre 212…. Repetición: Martes 09 hs. El gobierno rescató a Eréndira de las garras de su abuela desalmada. Por supuesto que nos alegra. Lo que no nos alegra es que en el paquete se pretenda cambiar la historia. Entrevistamos al politólogo Guillermo Almeyra y a Carlos “Perro” Santillán. Sofi aborda en su columna de pueblos originarios, cuestiones relacionadas con las justicias, las ancestrales y las que se violan hoy. Nos visitó Mateo, 23 años, bandoneón en mano desde los ocho. Para escuchar y disfrutarMarcha antinuclear en Plaza de Mayo. La unidad en la diversidad para luchar por la vida. Megaminería, desde Canadá nos cuenta Laura López, investigadora ambientalista, sobre las depredaciones en el primer mundo – capítulo I – En Breves: la policía reprime a trabajadores del INTI y vecinos toman La Liga, en Paternal. Música y más. Hasta el viernes.
 
Artículos…
SOBRE REPSOL Y EL AUTOABASTECIMIENTO ENERGETICO
Guillermo Almeyra
Primero, los hechos. Repsol no es España sino una multinacional petrolera con capitales españoles minoritarios, pues la mayoría  está en manos de capitalistas de otros países que – con la participación de la mexicana PEMEX- abarcan más del 51 por ciento de las acciones. Además, es tan poco española que evade impuestos en España y está registrada en paraísos fiscales. Pero los aullidos del gobierno de Madrid (y de la Unión Europea) así como la reacción de todos los capitalistas demuestran que los gobiernos se identifican con los monopolios y el capital financiero y no toleran medidas legales que consideran chavistas.
Ese griterío  es un reflejo preventivo. En efecto, todas las empresas (de servicios o bancarias) con mayoría de capitales españoles en Argentina no sólo aportan muchas más ganancias que sus casas matrices  ibéricas sino que logran estas superganancias porque depredan y no invierten en el país ni renuevan el material desde hace décadas, cuando el peronismo menemista privatizó todas las empresas de interés nacional vendiéndolas por casi nada. Argentina ya estatizó a Aerolíneas Argentinas, que había sido destruida por Iberia y por el grupo Marsans y exige ahora de las empresas telefónica y de electricidad un servicio eficiente que éstas se niegan a dar pues prefieren mandar sus ganancias a España en vez de reinvertirlas. De ahí que, viendo lo de YPF, pongan sus barbas en remojo.
El gobierno de Cristina Fernández no fue picado por ningún tábano nacionalista. La misma presidenta, cuando era senadora en los 90, presentó un proyecto de ley para privatizar el petróleo.Ella y su marido, gobernador de la provincia petrolera de Santa Cruz, aprobaron la política privatizadora de Menem, el ingreso de Repsol en YPF y la peligrosa fragmentación del control  nacional del petróleo que pasó a manos de las provincias extractoras. Además, durante muchos años el kirchnerismo no dijo nada sobre el carácter depredador de la empresa petrolera privada; es más, lo reforzó permitiendo que un grupo de sus amigos capitalistas –el grupo Petersen (de la familia Eskenazy)- sin poner un peso propio comprase un importante paquete de acciones con crédito público y, hasta el año pasado, la Cristina Fernández de Kirchner anduvo del brazo con  Repsol.
La presidenta que regala a la depredadora gran minería estadounidense-canadiense los recursos andinos y permite a cuatro monopolios sojeros transnacionales poner en riesgo suelos y agua y amenazar los cultivos alimenticios y que concede una base en el Chaco a Estados Unidos no es, precisamente, un modelo de nacionalismo. Si ahora empieza vestirse de blanco y celeste y se pone el bonete frigio, tanto en el caso de las Malvinas como en el de YPF, es por motivos bien concretos. O sea, por el agravamiento de los efectos de la crisis económica mundial sobre la frágil economía dependiente argentina y por la necesidad de responder a la creciente agitación social (el año pasado hubieron más movilizaciones y paros que en el 2001).
Entendámonos: las Malvinas son argentinas y el reclamo es legítimo. Lo ilegítimo es que una causa justa sea utilizada para tapar y poner en segundo plano la imposibilidad de mantener los subsidios a los servicios y la canasta básica, de resolver el desastre del sistema ferroviario o de hacker aceptar el intento de congelar virtualmente los salarios al proponer un tope por debajo de la inflación real en las discusiones paritarias.
YPF, por supuesto, debe ser un instrumento para el desarrollo nacional, nunca debió ser privatizada y mucho menos aún cedida a Repsol, como lo fue con los gobiernos peronistas de Menem y  de Néstor y Cristina Kirchner. Si ahora ésta expropia las acciones de Repsol y construye una empresa privada paraestatal con control del Estado es porque  la factura de la importación energética llegó a ser casi igual al excedente argentino en la balanza comercial y continuaba creciendo, ya que Repsol no exploraba ni explotaba nuevos yacimientos ni reinvertía sus enormes ganancias.
Repsol sigue siendo una empresa mixta,  ahora con mayoría de capital estatal y todavía con participación importante de capitalistas privados. No ha sido convertida en empresa estatal ni desprivatizada, como sugiere tanto la prensa española como la argentina. La acción, aunque tardía, parcial e insuficiente, es necesaria y debe ser apoyada. Sin embargo, para que YPF funcione bien  hay que tener los  capitales necesarios para explorar y explotar nuevos yacimientos de gas y de petróleo, hay que tener los técnicos y las técnicas que potencien la producción y la refinación porque la relativa mejoría económica en los últimos años hizo crecer el consumo domiciliario y las necesidades energéticas. El autoabastecimiento energético no se logrará en un  día. Además, la Argentina tiene reservas pero no es un país petrolero y sus necesidades serán cada vez mayores..
Otras son pues, las soluciones. En primer lugar, Repsol causó daños por acción u omisión. No hay que pagarle nada, ni los 10 mil millones de dólares que pretende ni los cerca de seis mil que podría pagar el gobierno. Ese dinero debería volcarse a la exploración y explotación petrolera recurriendo a  los conocimientos y capacidades de todos los petroleros argentinos expulsados por la privatización de YPF. Al mismo tiempo Argentina debería buscar una integración energética con el resto de los países latinoamericanos, compensando con la cooperación industrial las diferencias que puedan existir en las cuentas de importación-exportación de combustibles y establecer el control de cambios y el monopolio del comercio exterior  para no dejarllo en manos de las grandes empresas extranjeras y para evitar la fuga de capitales,  El patrioterismo es el argumento de los canallas para engañar imbéciles. Que los siervos en España del gran capital lo esgriman para ocultar su crisis y la desocupación. En Argentina, por el contrario, el consenso necesario para< anular las contra medidas capitalistas se debe lograr diciendo la verdad y con acciones audaces.
Guillermo Almeyra 
 
 
Tal como lo prometimos compartimos la carta abierta del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel, sobre la recuperación de YPF
 
 Buenos Aires, 17 de abril del 2012

YPF: El dolor de lo que fue y el desafío de lo que es

La decisión presidencial de re-nacionalizar YPF es el camino correcto hacia la recuperación de la soberanía nacional. Camino difícil y lleno de obstáculos pero que hay que asumir y recorrer con mucha fuerza y esperanza.

Tenemos que apoyar a nuestra presidenta que tuvo el coraje y decisión política de asumir este reclamo popular de años y debemos aportar desde cada lugar para fortalecer la decisión gubernamental que ha provocado más de un cimbronazo de intereses económicos y políticos.

El gobierno español se escandaliza del gobierno argentino defendiendo lo indefendible, a una empresa como Repsol que tuvo grandes ganancias y pocas, o ninguna inversión en el desarrollo de la producción petrolera.

Se sabía de las actividades de REPSOL en otros países, pero la decisión del menemismo fue adjudicarle YPF y las consecuencias están a la vista.

No voy hacer comentarios de quienes apoyaron en las provincias las privatizaciones, y festejaban que eso era la gran solución a los problemas del país, pero debemos tener memoria y tener presentes a los diputados y senadores que aprueban leyes dañinas que después el país debe soportar para varias generaciones, como las leyes de impunidad, la ley antiterrorista y las privatizaciones, entre otras calamidades.

Recordemos a Aerolíneas Argentinas que Iberia desmanteló y fundió, llevándose equipos, motores, aviones y todo lo que pudo y  después del desastre, el gobierno argentino tuvo que asumir la re-nacionalización y hacerse cargo de la deuda y los desastres dejados  por las empresas.

Hoy, la nacionalización de YPF  vuelve al mismo problema, la falta de inversiones, el desabastecimiento, los costos y las deudas, los activos y pasivos que deja REPSOL son enormes y es necesario tener mucha serenidad para volver a hacer rentable la empresa.

Muchas veces he señalado, y es casi un latiguillo, que un país que no controla sus recursos naturales y las empresas estratégicas necesarias para el desarrollo integral, es un país sin soberanía.

Este es un mal que afecta a la Argentina desde hace décadas y ha llevado a un peligroso atraso al país que supo privatizar casi todo y sigue acumulando una deuda externa e interna inconmensurable que costará grandes sacrificios y esfuerzos rediscutir.

REPSOL pretende cobrar a la Argentina y pasar por acreedor cuando es el gran deudor del el pueblo argentino. El gobierno debe exigir a la empresa el pago de lo no cumplido.

Los países europeos protestan contra la Argentina y dicen que el país no es seguro para sus intereses. Quienes no son seguras son las empresas trasnacionales como Repsol y otras, que vienen a explotar y no a invertir para el desarrollo y la vida del pueblo. No esperamos caridad sino responsabilidad, y no la tienen.

Debemos hacer un fuerte llamado a los gobernantes y legisladores de que no es posible que  actúen según los vientos que soplan a su  favor en la especulación  política.

Hay que establecer leyes  para impedir que un gobierno privatice los bienes y recursos que son patrimonio del pueblo y no de los gobernantes, tanto nacionales como provinciales.

La decisión sobre ese patrimonio debe ser decidido por el pueblo a través de consultas populares  de acuerdo al derecho constitucional, evitando  que se produzcan hechos semejantes.

Hay que salir de esta democracia delegativa donde los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben, y construir una democracia participativa con decisión en los grandes temas del país, en las políticas de gobierno, evitando el feudalismo de las provincias.

Llegamos al agotamiento que acarrea más pobreza y marginalidad a nuestro pueblo.

YPF tuvo su etapa de esplendor y orgullo nacional, hoy es sólo un recuerdo y el gobierno actual debe remontar un pesado camino que deja la irresponsabilidad de REPSOL.

No puedo dejar de señalar que el petróleo no es la única asignatura pendiente en la recuperación de la soberanía nacional. No estoy hablando de los nacionalismos trasnochados. El gobierno debe actuar, antes que sea tarde, sobre las empresas mineras, que se llevan el 97 % de lo extraído con una simple declaración jurada, y la venta del territorio nacional. El país ha dejado su derecho soberano para someterse a tribunales internacionales que no tendrán en cuenta el derecho del pueblo argentino. Ponen en peligro a la salud de los pobladores, a recursos como el agua y el medio ambiente todo y además generan los daños económicos a los pequeños y medianos productores. Ese es el fruto de la época de privatizaciones del gobierno de Carlos Menem que se sometió a los intereses extranjeros y provocó grandes daños al país.

Esperamos que la decisión presidencial de re-nacionalizar YPF avance y para lograrlo debemos apoyar decididamente la recuperación de la soberanía, con serenidad y firmeza.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz


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