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La Cultura del Barrio: 15 años de boxeo, autogestión y resistencia antifascista en Villa Crespo

Escrito por el 29 de agosto de 2026

 

En pleno Villa Crespo, sobre Murillo 957, funciona un proyecto que hace tiempo viene desafiando los prejuicios alrededor del deporte y la cultura comercial. La Cultura del Barrio, que se define como el primer club barrial antifascista del país y de Latinoamérica, cumple este año 15 años de construcción comunitaria. Lo que arrancó en 2011 como un pequeño espacio de encuentro para un grupo de jóvenes amigos y bandas de música se transformó con el tiempo en una institución social y deportiva de referencia, con una premisa clara: un lugar libre de «xenofobia, racismo y machismo».

De una «casa chorizo» a un gimnasio de primer nivel

La historia de La Cultura del Barrio es, sobre todo, una historia de transformación colectiva. En 2011, el club tuvo su primera sede en la calle Velasco, en una construcción que

Gaby, actual presidenta de la institución, recuerda con particular cariño: «Al principio estuvimos en un lugar chiquito que era como la típica casa chorizo hecha bolsa que la hicimos de cero».

Por entonces, la música ocupaba un lugar central. La idea era tener un espacio propio para juntarse, organizar actividades y escapar de la lógica de la mercantilización y del control de los empresarios del sector. Con la llegada primero de un profesor de kick boxing y después de boxeo, el costado deportivo empezó a ganar cada vez más peso.

El crecimiento fue rápido y aquel primer espacio quedó chico. En 2015 llegó el traslado a la sede actual, en Murillo al 900: un edificio de dos pisos que había funcionado como fábrica de ensamblaje de computadoras. Con el tiempo, el lugar se fue convirtiendo en lo que es hoy: un buffet lleno de banderas y camisetas de fútbol, murales contra la discriminación y un gimnasio de boxeo equipado con un ring profesional y numerosas bolsas de entrenamiento.

Ese recorrido también quedó registrado en un documental dirigido por Marín, que fue proyectado en distintos lugares del mundo, entre ellos España. La película retrata las dificultades y la persecución que atravesó el espacio por su posicionamiento político antifascista durante el macrismo.

«La forma del club se la fue dando la gente»

Gaby habló sobre lo que significa sostener un espacio comunitario basado en la autogestión y el autofinanciamiento, especialmente en tiempos difíciles. «El club se sostiene desde la autogestión y el autofinanciamiento, lo que es un desafío. Al mismo tiempo, poder sostener el espíritu comunitario en épocas de individualismo… eso es lo que más nos empuja a seguir», destacó la presidenta. Cuenta que el club nunca tuvo un molde cerrado. Su identidad se fue construyendo a medida que se sumaba gente, aparecían nuevas necesidades y cambiaban las dinámicas del espacio: «La forma del club se la fue dando la gente que se involucraba y participaba. No es algo que quizás nosotros hayamos definido de entrada, sino que es una dinámica que se fue dando, cambios culturales producto de la misma gente».

Hoy el club cuenta con reconocimiento legal y formal por parte de la Ciudad de Buenos Aires, algo que representa un paso enorme para aquel grupo de jóvenes que empezó organizando recitales y festivales callejeros.

Esa apertura también se refleja en quienes pasan por el lugar. Hay vecinos de Villa Crespo, personas que llegan atraídas por la propuesta política y gente que cruza la ciudad para entrenar o participar de alguna actividad. «Se abre a que venga cualquier tipo de persona, gente del barrio, gente que quizás va por el enfoque político del espacio y se viene desde otros barrios, se toma colectivos para llegar… hay una mezcla muy grande», explica Gaby.

Y el club no funciona solamente como un lugar para hacer deporte o participar de una actividad. Para muchos, también es un espacio donde poder parar un rato, conversar y sentirse acompañado: «Hay gente que va a entrenar o está de paso por el club y tiene la necesidad de parar y hablar de lo que le está pasando en el día a día».

Boxeo como escuela de vida

El boxeo es, sin dudas, una de las grandes columnas del club. Una disciplina que todavía arrastra algunos prejuicios, como el de ser «violento», pero que en La Cultura del Barrio se entiende de otra manera: como una herramienta para generar vínculos, construir comunidad y acompañar a quienes llegan al gimnasio.

Actualmente, las clases de boxeo se dictan de lunes a sábados, entre las 8 y las 21. Son clases mixtas, abiertas a personas de distintas edades y géneros, incluidos adolescentes de 17 años.

El nivel deportivo también es una de las apuestas fuertes del club. Todo el cuerpo docente cuenta con el título de director técnico habilitado por la Federación Argentina de Box (FAB), lo que permite ofrecer una formación profesional a la altura de escuelas de boxeo con décadas de trayectoria.

La misma lógica se traslada a los festivales de exhibición que organiza la institución. El próximo está previsto para el 12 de septiembre y promete una jornada extensa, con el foco puesto en la camaradería y lejos de las rivalidades hostiles.

A estos encuentros suelen acercarse deportistas de gimnasios con mucha historia en el boxeo, como Huracán, Almagro, Atlanta y la Asociación Atlética Argentinos Juniors, conocida popularmente como «el bicho». Pero más allá del resultado arriba del ring, en La Cultura del Barrio importa especialmente cómo se recibe a quienes recién empiezan.

A diferencia de las veladas comerciales, cada pugilista novato es presentado por su nombre y por la escuela de la que viene. Un gesto sencillo, pero importante para quienes dan sus primeros pasos sobre la lona y necesitan, además de entrenamiento, reconocimiento y contención.

La propuesta no termina en el boxeo. La grilla semanal también incluye clases de tango y entrenamientos de parada de manos, donde se trabajan las verticales, el equilibrio y la fuerza corporal sin necesidad de apoyarse contra las paredes.

Solidaridad activa frente a la crisis: bolsa de trabajo y salud mental

Organización, conternción y generación de alternativas. Esos son algunos de los principios que atraviesan al club y que, frente a la difícil situación económica, se transforman también en herramientas concretas de solidaridad.

En ese marco nació recientemente la Bolsa de Trabajo de La Cultura del Barrio. La idea había surgido durante la pandemia de COVID-19, pero las urgencias de aquel momento hicieron que quedara en pausa. Ahora volvió a ponerse en marcha. Gaby Mink explica por qué: «Llegó un punto en que dijimos ‘es el momento, basta de dar vueltas, la activamos’. La verdad es que otra realidad que se está viendo en el club es que hay mucha gente que se está quedando sin laburo o que le reducen horas… mucha gente está cayendo bajo este gobierno».

La iniciativa funciona tanto de manera presencial como digital. A través de la cuenta oficial de Instagram, @laculturalbarrio.oficial, el club armó historias destacadas organizadas por oficios y rubros, desde servicios de electricidad hasta clases particulares de música.

La dinámica es sencilla: trabajadores y profesionales independientes pueden etiquetar a la institución en sus volantes digitales o flyers y el club replica la publicación en la categoría correspondiente, para que otras personas de la comunidad puedan contactarlos.

También existe una alternativa para quienes no se llevan demasiado bien con las redes sociales: acercarse a Murillo 957 y dejar el anuncio impreso en la cartelera física del buffet.

La respuesta fue muy buena. «La gente se recopó, se reentusiasmó, lo agradeció. Sirve para organizarse un poco y ver que no estás solo», cuenta Gaby. La propuesta, además, busca darle una mano a pequeños emprendimientos y proyectos colectivos.

Como parte de esta red solidaria, el próximo 26 de septiembre se realizará en el club un Taller de prevención en salud mental, coordinado de manera voluntaria por la psicóloga Mariel Jiménez, una compañera que se sumó activamente a partir del lanzamiento de la bolsa de trabajo.

El valor de sostener un club de barrio

Mantener un club 100% autogestivo en la Argentina de hoy no es sencillo. Históricamente, los clubes de barrio funcionaron como espacios fundamentales de contención comunitaria y, en muchos casos, como una suerte de red de apoyo paraestatal. Pero sostener esas puertas abiertas tiene un costo.

La Cultura del Barrio no recibe subsidios gubernamentales y debe hacer frente a alquiler, servicios e impuestos. Para poder seguir funcionando, entonces, apela a distintas formas de financiamiento y organización.

Las actividades culturales —como los talleres de lectura, las asambleas de colectivos de mujeres o disidencias y la cesión de espacios para iniciativas barriales— son gratuitas. Las deportivas, en cambio, como el boxeo, tienen una cuota social que ayuda a cubrir gastos básicos como el alquiler y los servicios.

A eso se suma un taller de serigrafía propio, donde se diseña y estampa indumentaria oficial, como remeras y buzos, que luego se vende al público. También existe el acompañamiento de organizaciones de otros países que comparten o simpatizan con su mirada cooperativista y antifascista.

Todo ese entramado permite mantener en funcionamiento la sede de Villa Crespo y, al mismo tiempo, sostener de manera gratuita el proyecto territorial «Boxeo Popular» en la Isla Maciel. Allí se busca garantizar alimentación, recreación y contención para niños, niñas y adolescentes que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad social.

La Cultura del Barrio es, en ese sentido, mucho más que un gimnasio. Es un lugar donde el deporte, la cultura y la organización colectiva se cruzan para construir otra forma de hacer comunidad. Un recordatorio de que, cuando se ponen en juego la solidaridad, la cooperación y la organización desde abajo, también se pueden construir espacios de transformación y resistencia social.

Vías de contacto

Para quienes tengan ganas de conocer el proyecto, la sede de La Cultura del Barrio está en Murillo 957, en Villa Crespo. El club funciona de lunes a sábados, de 8 a 21.

Para consultar las actividades y la Bolsa de Trabajo, se puede seguir el perfil de Instagram @laculturalbarrio.oficial. Para información específica sobre boxeo, aranceles, disciplinas deportivas e inscripciones, está disponible la cuenta @laculturadelbarrio.boxeo

Entrevista Completa a Gaby

(Foto de portada tomadas de Redes Sociales) 

(Fotos internas tomadas por La Colectiva Radio)

 

 

 

 


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