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“La ciudad de Buenos Aires va en contra de todo criterio de sustentabilidad al llenarla de mamotretos de cemento”

Escrito por el 4 de agosto de 2023

Entrevista a Jessica Polonuer

El lunes pasado, 24 de julio, vecinos y vecinas de varios barrios porteños se declararon
en estado de Emergencia Urbanística Ambiental y exigieron la modificación inmediata del
Código Urbanístico. La medida fue tomada en consenso por la Interbarrial Buenos Aires,
organización que nuclea hasta el momento las organizaciones de autoconvocados de más
de 20 barrios. En De Hormigas y Cigarras dialogamos con Jessica Polonuer integrante del
colectivo de autoconvocados Conciencia Urbana Comuna 11
La puesta en marcha del nuevo Código Urbanístico aprobado en 2018 extendió el modelo
de demoliciones seguidas de edificios en altura a toda la Ciudad de Buenos Aires. Incluye
la propuesta de homogeneizar las manzanas destruyendo las identidades barriales y
agrega la posibilidad, de hecho ya ocurre, de cambio en el uso del suelo. El martes 1 de
agosto, en De Hormigas y Cigarras dialogamos sobre las consecuencias y las resistencias
a este modelo con Jessica Polonuer, integrante del grupo de vecinas y vecinos
autoconvocados en Conciencia Urbana Comuna 11.


“Tardó en verse el efecto claro, pensá que esto es del 2018, 19 y vino la pandemia que
detuvo todo y recién fue fin de 2021 y durante todo el 2022 que personas que no
teníamos idea que se había modificado el código, como yo y otros vecinos, nos vimos
abrumados por la cantidad de construcciones que estaban habiendo en nuestros barrios,
construcciones más altas de lo que solía haber, que invadían mucho más el pulmón de
manzana y una enorme cantidad de una nueva forma de compra-venta de propiedades,
que tenia que ver con la demolición de casas en buenísimo estado”, explicó Jessica.
La reflexión posterior lleva a la conclusión de que lo que estaba sucediendo, inédito con
esta masividad, era porque el nuevo código habilitó una mayor rentabilidad de los lotes. Y
esto se daba en barrios “llamados consolidados – señala Jéssica – porque ya habían
alcanzado su máxima capacidad constructiva o prácticamente.”
Mixtura de usos
Más adelante Polonuer se refirió a otro cambio que trajo el nuevo código: la mixtura de
usos. “Es otro factor que se agrega a los cambios en el barrio. Se trata de que en calles
donde no se permitían determinadas actividades comerciales, como restaurantes,
cervecerías y bares, ahora se permiten más. Entonces ese barrio residencial donde vivía
el jubilado, la familia, los chicos, ahora tenés a la mitad de cuadra una cervecería que
tiene ruido hasta las 3 de la mañana. En conjunto esto termina logrando una enorme
homogeneización de la ciudad en un sentido negativo, como una uniformidad que le quita
no sólo belleza sino la posibilidad de elegir.”
Por cierto que en el recuento de los daños causados por estas construcciones hay que
enumerar el peso de las nuevas viviendas sobre servicios pensados para otro consumo,
tanto en agua como gas, luz o cloacas, que hace que todo colapse al menor aumento de
demanda, como ya ocurrió en el pasado verano.
Resistencias

Luego de este análisis Polonuer concluye que “La ciudad de Buenos Aires va en contra de
todo criterio de sustentabilidad y desarrollo al llenarla de mamotretos de cemento en un
mundo recalentado” Y a esto vecinas y vecinos se vienen organizando por barrio hasta
encontrarse con que son muchos los que sufren estas consecuencias. Y es ahí donde
nace lo que han llamado Interbarrial “Hay entre 20 y 25 barrios que ya se organizaron y
que están reclamando lo mismo y como nuestro reclamo es común nos unimos en lo que
llamamos la Interbarrial Buenos Aires. Y estamos reclamando, aún con las diferencias de
cada barrio, reclamando por lo mismo, que tiene que ver con una ciudad mejor
planificada, una ciudad que no esté aplastada por el cemento, en la que se respeten las
identidades barriales. Básicamente que se gobierne a favor de las personas que habitan
la ciudad y no a favor del desarrollador que está haciendo una inversión”
Hasta ahora vecinas y vecinos vienen movilizándose cada semana juntando firma. Una
primera tanda fue adjuntada como anexo de un proyecto de ley ya presentado, que limite
los alcances del código. “De a poco los vecinos se van dando cuenta de esta situación y
en la medida que la conoce no hay vecino o hay muy pococos que no apoye este
reclamo”. También se puede firmar de forma virtual, para lo cual hay que ingresar en
Conciencia Urbana Comuna 11, tanto en instagram como en facebook.
Finalmente, Jessica Polonuer señaló: “Nuestras acciones tienen que ver con visibilización,
concientización y buscar apoyo, que en general una vez que las personas conocen bien el
tema apoyan y firman”

 

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