II Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista: ¿Por qué y para qué volvemos a marchar?
Escrito por La Colectiva Radio el 6 de febrero de 2026
Compartimos el manifiesto de la II Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBIQNB+
que se realizará este sábado 7 de febrero de 2026 de Congreso a Plaza de Mayo a partir de las 17 horas.
¿Por qué y para qué volvemos a marchar?
Hace un año en una Davos que rebalsaba de caretas y fascistas nuestro presidente Javier
Milei nos acusó de pedófilos, nos amenazó y utilizó para posicionarse a la cabeza de la
rancia extrema derecha internacional. Pero más internacionales fuimos nosotrxs que en
pocas semanas organizamos, flashamos y llevamos a las calles nuestra protesta existencial
fiestera y combativa en la que desplegamos alianzas e imaginarios que proliferaron y se
hicieron miles a lo largo y a lo ancho de nuestro país y de otros, donde dijimos
orgullosamente Basta de Fascismo, Basta de racismo, basta de regímenes que descartan
nuestras vidas, las tierras, el agua, los bosques, las selvas, las montañas y los seres que se
arrastran y vuelan y resisten al avance del feroz capitalismo que quiere llevarse todo y
repartirlo entre cada vez más pocos.
En este año que pasó, nos mataron, nos encarcelaron, nos golpearon, nos persiguieron,
nos invadieron, nos hicieron cómplices de los peores genocidios que este mundo ha visto
por instagram y televisión, nos convirtieron en espectadorxs cada vez que pegaron a lxs
viejxs, cada vez que cerraron un hospital, reprimieron rebeldías, persiguieron pueblos
indígenas, dispararon a lxs pibes en la calle, desinvirtieron en escuelas y planes sociales,
arruinaron nuestras fiestas, transformaron en una hazaña poder pagar el alquiler, nos
hicieron endeudarnos para pagar el transporte público, para comprar un regalo de cumple a
nuestrxs pibes, para salir a comer con amigxs, para tomar un café con leche antes de
meternos todo el dia en una oficina de mierda, hicieron que sea una suerte tener un trabajo
de mierda en el cual malgastar todo el día. Nos pusieron en la insólita situacion de tener que
descreer de nuestra ya de por sí frágil democracia, cuando asistimos aterradxs a los últimos
comicios en que extorsionadxs por la crueldad financiera y colonial del presidente de los
Estados Unidos se volvió a elegir este gobierno que nos daña, nos amenazaron e hicieron
elegir entre el hambre para hoy y el hambre para mañana.
Y entre mañanas deprimentes, tardes maniacas y madrugadas panicosas atravesamos un
año más, que es también un año menos de este gobierno fascista y cipayo que carcome
cuerpos, mentes y espíritus. Y lo hicimos juntxs, haciéndole frente y poniéndole la cola a su
afán de aislamiento y egoísmo. Nos encontramos en cada marcha y en cada rabia, en cada
tristeza que de tan íntima fue regional e histórica. Y desde este agotamiento con que
quieren gobernarnos, mutilarnos, cercenarnos, dijimos una y mil veces: ¡no damos más!
pero seguimos pudiendo, porque ¿qué nos queda si nos desplomamos? ¿qué tierra
sostiene a estos cuerpos que no aguantan? ¿quién nos levanta en el tren cuando nos
quedamos dormidxs en la vuelta a casa, mal comidxs, mal dormidxs, mal flashadxs?
Acá seguimos, peor en todos los sentidos pero más entrenadxs en el musculo antifascista,
en el anticolonialismo convencido y militante, en el antirracismo sostenido de saber que no
sobra nadie. Nos negamos a ser parte de un sistema que se alimenta de nosotrxs mismxs,
no queremos afilar la guillotina con que cortarán nuestros cuellos, ni lxs de otrxs, por más
lejos que vivan, por más a la vuelta de la esquina que esten durmiendo, por más supuestos
delitos que hayan cometido. No vamos a bancarnos más el vivir en un país enorme y
exuberante donde el 1% se divide tierras y riquezas mientras los pueblos que las cuidan y
nutren desde hace siglos son perseguidos, encarcelados y ninguneados, en que quienestrabajan produciendo el alimento que se exporta vuelven a sus casas aterradxs de que cada
vez se adelante un poco más el fin de mes.
Asamblea permanente de dañadxs, hartxs del sacrificio que siempre es el de lxs mismxs, y
nunca el de esos tan pocos. Queremos erradicar la riqueza y distribuir el lujo y la
abundancia y la fiesta y los mimos y las ganas de luchar por este mundo que nos queda y
defenderlo con uñas y dientes, con esculpidas y con dentaduras postizas y sin dientes si
hace falta. Y también para poder ir a dormir la siesta, y disfrutar de nuestras vidas que son
nuestras y de todxs, pero no de los Milei y los Netanyahu, los Trump, los Erdogan, los
Orban, los Bukele y los Bolsonaro del mundo, no. Esos que tengan sus vidas, caretas,
ortivas, aburridas y despiadadas, y nunca las nuestras, nunca las del pueblo laburante, vago
y delirante que se inventa vacaciones en cada rancho que hacemos, en cada tereré o
viajero de fernet y manaos, que nos rebuscamos comunitariamente los cuidados cotidianos
y reinventamos la fibra sensible de nuestras vidas torcidas, y flashamos desde siempre y
hoy más que nunca con torcerle la mano a este sistema careta. Que salimos a marchar en
este verano infernal que es también el más fresco de lo que queda del resto de nuestras
vidas, porque siguen entregando nuestros glaciares, desmontando bosques, implantando
fábricas y modos de vida de mierda en cada lugar que pueden, con cada movimiento de sus
manos enjoyadas con que destruyen vidas e historias de un plumazo y de un balazo.
Salimos a marchar, con nuestro arsenal antirrepresivo que es artesanal pero tiene años de
lucha y de saberes populares, y también salimos a marchar en culo, en vaginoplastia, y
ampliación de tórax, salimos con miedo, con fobia, con ansiedades y con el corazón en la
mano, porque no damos más de contar nuestros pesares, de compartir noticias de mierda,
de asistir desmovilizadxs cada vez que dicen ‘vale cuatro’ a la quita de derechos, a la
crueldad con que avanzan sobre todo lo luchado cada vez que hacen pasar por libertad sus
programas y dnu que son realmente odio de clase. Y como no podemos más de indignarnos
en las redes salimos a escucharnos los rugidos y gemidos de este pueblo que protesta, de
esta multitud que insiste en rebelarse y en lubricar el camino que termina en la rosada.
Queremos inventar utopías que nos calienten. Queremos creer en mañanas en que
querramos despertarnos. Queremos soñar con vacaciones que sean posibles. Queremos un
respiro para las tierras y seres no humanos que siguen resistiendo: no son recursos, son la
única posibilidad de que sigamos existiendo. Queremos meses sin fin de mes, abandonar
las vidas mulas que nos proponen. Queremos rebelarnos y cuidarnos y alimentar la dicha
de nuestra vida en común. Queremos y sabemos que podemos vivir una vida sin Milei, vivir
muchas vidas sin fascismo, todas las vidas en el antirracismo. Queremos un mundo
comunitario y sensual, hecho de lazos transnacionales y solidaridad anticolonial, donde no
sobre nadie, donde personas y territorios nos cuidemos mutuamente, donde tengamos
tiempo y rabia para encontrarnos en la calle a enfiestarnos y gritar que somos y seguiremos
siendo orgullosamente antifascistas y antirracistas.

HD