El gobierno arrasa con el poder adquisitivo de los trabajadores

Escrito por el 9 de octubre de 2018

 

a el secretario general de ATE en el INDEC, Raul LLaneza

Actualizando a precios de agosto de 2018, la diferencias de nuestro salario respecto al que permitiría mantener dicho poder adquisitivo, se acumula un déficit de $82.379 para un trabajador con categoría D0, cuyo salario bruto actualmente asciende a $18.584 (lo que implica más de cuatro meses y media del sueldo actual). Es decir que este sería, apenas, el monto necesario para adquirir al día de hoy los bienes y servicios de los cuales un trabajador de la categoría mencionada tuvo que privarse en este período de “revolución de la alegría”.

 

El gobierno, luego de las corridas del dólar, la fuerte inflación, el aumento de la desocupación y la pobreza, sigue manifestando su intención de seguir ajustando a través de su política económica recesivas. La reciente renegociación con el garantiza, como ya lo dicen los propios funcionarios gubernamentales, que lo peor está por venir, como si la suma de inflación, aumento de Servicios y Combustible, entre otros bienes imprescindibles no son señales de un año malo para los bolsillos de los trabajadores y sus familias.

A este contexto de altísima inflación (con niveles que estarán más cerca de 2014 y 2016 que del resto de los últimos 15 años), se agudiza la situación de los trabajadores con despidos y cierres de plantas, tanto en las administraciones públicas como en el sector privado, especialmente en industria y construcción, dos de las actividades con mayor efecto multiplicador. Para mencionar especialmente el ataque mediático que el gobierno de la Gobernadora Vidal lanzó sobre el Astillero Rio Santiago y el hospital Posadas.

El evolución de la inflación, que en el acumulado de los últimos 34 meses fue del 125%, y la decisión de frenar los salarios, con el cierre de pautas salariales que no solo desconocieron la perdida de salario sino que fueron muy por debajo de la inflación proyectada, alejó mes a mes nuestro ingreso del monto necesario para mantener el poder de compra vigente en noviembre de 2015: el poder adquisitivo del salario de agosto de 2018 resulta nada menos que un 18,8% inferior al de noviembre de 2015.

 Cabe señalar que si bien todos los trabajadores han perdido contra la inflación, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores estatales ha sido de mayor intensidad que en el sector privado: por ejemplo, mientras que en noviembre de 2015 el salario de un trabajador D0 representaba el 66% del salario promedio del sector privado registrado, en agosto de 2018 esa relación resulta de alrededor del 61%.

Seguimos planteando, más en este momento que el gobierno plantea la reapertura de algunas paritarias, que esta pérdida acumulada del poder adquisitivo – tanto en los sectores privados y públicos – debe ser efectivamente saldada. Lo contrario significaría postergar aún más las demandas del conjunto de los trabajadores y, en particular, la de los estatales.

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