El emperador desnudo quiere destruir al Museo del Traje
Escrito por La Colectiva Radio el 20 de octubre de 2024
El Museo de la Historia del Traje de la Ciudad de Buenos Aires está ubicado en la calle Chile 832. Desde hace décadas ilustra la moda, los usos y costumbres que comprenden desde aproximadamente fines del siglo XVIII hasta nuestro días.
Creado en los años ‘70 cuenta con una colección que supera las 9000 piezas.
En una demostración mas de poder y violencia contra la cultura, el gobierno nacional la emprende contra este museo, pero sus trabajadoras y trabajadores lo defienden y resisten.
En diálogo con radio La Colectiva Nicolás Rodríguez Saa, trabajador del área de montaje y mantenimiento del museo y delegado de ATE Cultura brindó un panorama actual de la situación.
Nos cuenta que Lino de la Serna es el personaje que crearon para difundir la situación y no es mas que el gato que los acompaña desde hace mas de 11 años y se llama así porque la familia De la Serna era una de las familias que vivió en la propiedad que hoy ocupa el museo.
Para quienes quieran seguirles la cuenta en Instagram es @linodelaserna, a través de la cual las y los trabajadores difunden toda las actividades de rechazo y lucha que están llevando adelante para evitar el cierre.
Durante la noche del lunes 14 de octubre, en medio de una lluvia torrencial y luego de que los trabajadores y las trabajadoras se habían ido, vinieron 2 o 3 personas argumentando que eran del Ministerio de Capital Humano y sacaron todo lo representativo y alusivo al Museo de la Historia del Traje que había en la fachada incluyendo una placa de mármol que estaba desde la fundación, siendo además la casa monumento histórico.

El Museo Nacional de la Historia del Traje hasta asumir el actual gobierno de Javier Milei dependía de la Secretaría de Cultura de la Nación y a su vez de la Dirección de Museos de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural junto con el resto de los 25 Museos Nacionales desde hace 50 años y ahora se pretende cambiarlo de lugar. La colección con la que cuenta el Museo es muy importante: consta de más de 9.500 vestidos, trajes, accesorios de moda, sombreros y zapatos, además de la colección de libros especializados y archivos fotográficos y moldería antigua. Todo eso lo están remitiendo al Museo Histórico Nacional, ubicado en el Parque Lezama y les trabajadores y las trabajadoras pasarían a depender de allí.
Están eliminando de cuajo la posibilidad de contar entre nuestro acervo cultural con un Museo Nacional del Traje que dé cuenta de un montón de identidades.
Una colección es el corazón de un museo, pero no es el museo en sí, el museo en sí no solamente existe para custodiar o conservar todo lo que implica una colección, sino además para investigar, difundir y compartir con los diferentes actores de de la sociedad. Con respecto al patrimonio existe el material concreto y físico, así como también el inmaterial, que forman parte de una cuestión muy importante, que en el caso del Museo de la Historia del Traje tiene que ver con las técnicas antiguas.
En este museo además hay un rescate del oficio del sastre y toda la labor que llevaba la confección de un vestido o de un traje a medida.
Se realizó un ciclo de muestras efímeras sobre ñandú, que es una manera de tejido muy característica de la comunidad guaraní del Paraguay y de un conjunto de poblaciones identitario de nuestro país, por eso sus trabajadoras y trabajadores sostienen que el museo no es solamente la colección: con esta medida el Gobierno Nacional intenta borrar la posibilidad de convocar, discutir y comunicar todo lo que implica el vestido.
La vestimenta que elegimos comunica muchas cosas, cómo nos sentimos, a que equipo de fútbol seguimos, què queremos o con que grupo nos referenciamos. Habla de la historia, de las telas, de la época.
Hace unos días se vio publicado en el Boletín Oficial la estructura de los mandos inferiores del Ministerio de Capital Humano del cual depende la Secretaría de Cultura. El Museo de la Historia del Traje no figuraba allí y en el anexo se derogaban las funciones ejecutivas de la directora.
Entre las argumentaciones para su traslado el Gobierno enuncia problemas edilicios: escalones en vez de rampa (claramente solucionable), y que concurría poca gente (los datos de la concurrencia son falaces). Ahora bien ¿cuanta gente estima el Gobierno Nacional que es suficiente?
Lino De la Serna piensa: “El acceso a la cultura no puede medirse cualitativamente. No es gasto, es un derecho.”
HD