¡Divididos no te deja a pata nunca!
Escrito por La Colectiva Radio el 10 de julio de 2025
¿Cuántas cosas se pueden decir de Divididos que no se hayan dicho antes? Probablemente pocas.
De seguro se cae en el lugar común de decir que son una gran banda, que no parecen tres tipos en el escenario, que son arrolladores, virtuosos y solidarios. Pero eso deja muchas cosas afuera. Porque ademas son agradecidos, siempre lo dicen y lo demuestran; son generosos con sus asistentes y con cientos de músicos ascendentes; son coherentes con su música y sus palabras y, sobre todas las cosas, son sensibles con sus lagrimas y emociones.
El viernes 4 y sábado 5 de julio se presentaron en el Movistar Arena del barrio de Villa Crespo. Con la capacidad de 15 mil espectadores colmada, arrancaron con un video similar al del año pasado en el recital de Argentinos Juniors, un viaje en tren desde la estación de Hurlingham, hogar de la banda, hasta la estación Villa Crespo, donde, en vivo, una chica camina un par de cuadras hasta entrar al recinto en el momento en que empieza a sonar la primera canción. Todo seguido atentamente en la gigantesca pantalla que hacia las veces de telón de fondo.
Arrancaron con “Sobrio a las Piñas”, luego “Paisano de Hurlingham” y pegadito “Haciendo Cosas Raras”, “Cuadros Colgados”, “Tanto Anteojo” y “Tengo”, del eterno Sandro. Después continuaron con “Libre el Jabalí”, “Pasiones Zurdas Derechas”, dos temas poco incluidos en sus repertorios y siguieron con el clásico “Sábado”, ya con la “pibada” al frente y exaltada.
Hasta ahí todo mas que bien, Mollo, Arnedo y Ciavarella se las arreglaban para sonar impecables y demoledores, pero lo que siguió tuvo, en momentos, algunos toques épicos.
Subió al escenario el violinista Javier Casalla para tocar “Un Alegre en Este Infierno”, y remarcar el mensaje de la canción. “Un pueblo de egos solos, buscándose en la oscuridad, que no roben tu sueño, y por acá no pasarán”. Nada mas cercano a la actualidad.
A continuación, un emocionado Diego Arnedo hizo la presentación de otro invitado, pero no cualquiera, “Voy a tener el honor y el gusto de presentar a un legendario músico de nuestro querido rock argentino que compuso una canción que se cantó en tantas plazas y parques del país, sobre todo en el día de la primavera y del estudiante” y agregó que “ellos construyeron el piso para que nosotros con Ricardo pudiéramos saber cómo era, cómo había que hacer” y aguantando las lagrimas presentó a Ricardo Soulé, cantante y compositor de Vox Dei.
La guitarra de Soulé y la voz de Mollo dieron forma a una sentida y muy coreada versión de “Presente”, y la nostalgia se adueño de los ojos y los rostros del publico de mayor edad.
Después subió Pepo San Martín de Científicos del Palo para tocar “Sisters” y luego para “El Burrito” hubo cambio de integrantes, como ya vienen haciendo, Catriel le dejo la batería a Román Taccone, asistente de la banda, y se calzó el bajo, el Cóndor agarró la armónica y Diego Florentín, mánager, tocó una guitarra acústica.
“La Flor Azul” sonó con el bombo de Mario Arnedo Gallo, el compositor de la chacarera y padre de Diego, junto a la Negra Sosa desde las pantallas y el corazón. Le siguió “Guanuqueando” de Ricardo Vilca, otro punto alto de la noche.
Tres saxos y dos trompetas le dieron poder y color a “Salir a comprar”, “Qué tal?” y “La rubia tarada”. Más tarde, gaiteros subieron al escenario para acompañar una versión poderosa del clásico de Sumo, “Crua Chan”.
Para lo que se suponía el final, luego de dos horas de show sin respiro, vinieron los clásicos “Paraguay”, “Rasputín/Hey Jude” y “Sucio y Desprolijo” de Pappo’s Blues, “El 38″ y “Ala Delta”.
Pero faltaba mucho para que termine, y en un oscuro y silencioso estadio se comenzó a oír un instrumento ancestral, andino, lejano, que comenzó a emerger desde las penumbras de la platea hacia el centro del Movistar. Abriendo a la multitud a su paso, Fortunato Ramos y su Erke sobrevolaban cabezas de camino al escenario. Un buen tiempo le llevo al músico jujeño subir a las tablas y aunarse con Ricardo, Diego y Catriel para hacer “Mañana en el Abasto”, de Luca Prodan.
El pogo mas grande del oeste llegó, al igual que hace décadas, con la canción. tradicional mexicana “Cielito Lindo”.
Después de casi tres horas de recital, y el cierre con “El Ojo Blindado”, nos fuimos por las calles de Villa Crespo colmadas de gente que se adivinaban satisfechas y un poco aturdidas, por que no.
La Aplanadora del Rock nunca te deja a pata, cambian, ponen, sacan, pero siempre te vas pipón, colmado y con las emociones a flor de piel.
Después de 37 años, estos “pibes” lo dan todo, arriba y abajo del escenario, haciendo homenajes en vida y dejando momentos extraordinarios para recordar y rememorar.
El rock está vivo, la música está viva y los Divididos…¡están impecables!
(Foto de portada: La Colectiva)
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