Nicaragua – El desafío de resistir al gobierno y a la derecha que se pueda montar en las protestas

Escrito por el 13 de mayo de 2018

Las protestas masivas sorprendieron tanto como la represión que continúa desplegando el gobierno de Daniel Ortega. Comenzaron el 19 de abril y continuaron a pesar de que el presidente nicaragüense dio de baja cinco días después el decreto detonante de las manifestaciones populares. Ya no era el decreto sino la represión, los asesinatos, las detenciones y el deterioro paulatino en el ejercicio de los principios revolucionarios.
El viernes 4 de mayo en Piedra Libre nos comunicamos con Néstor Gómez. Gómez es argentino radicado en Nicaragua desde los primeros años de la década del 80. Desde entonces participa en ese país en varias organizaciones sociales.
Respecto a la situación explicó que “Como pasa siempre en casos tan complicados como este hay muchas lecturas. Por supuesto está la lectura que plantea el gobierno y algunos sectores de de América Latina, que lo presentan como una operación de los gringos desde el imperialismo, que se parece y se encuadra dentro de lo que ha ocurrido en o lo que está ocurriendo frente a otros procesos progresistas. Hay toda otra variante de lecturas. En mi opinión, yo creo que hubo un cambio cualitativo frente a procesos que efectivamente se estaban acumulando, pero lo que ha ocurrido ahora es una cosa nueva, es un parteaguas (…) creo que los niveles de represión y abuso que han ocurrido no tienen un precedente cercano. Significan un cambio y un salto de calidad en la represión y en la intolerancia que sí se venía manifestando desde hace bastante tiempo. Quienes conocemos lo que fue esta revolución y, no valen las comparaciones mecánicas, creo que sentimos que hay profundas diferencias en muchos sentidos entre lo que fue la hermosa experiencia de los 80, que fue una experiencia agredida por los EE.UU y básicamente destruida por una guerra de agresión y lo que está ocurriendo en los últimos años. No tengo ninguna duda de que EE.UU y la derecha en general va a tratar de aprovechar este escenario, ya lo está aprovechando para montarse en él y tratar de hacer todo lo posible para tumbar a este gobierno. Pero creo que atribuir esto a una operación externa que se hace en un país que venía sin mayores tensiones, no es la lectura que tengo”.

Más adelante, Gómez explicó que el Frente ha logrado construir un control muy fuerte del aparato estatal al cual califica de “envidiable si fuera un proyecto de transformación” y luego realiza una caracterización de las políticas que hoy se llevan adelante en Nicaragua a las que califica de sumamente pragmáticas y que no han sido políticas de izquierda.
“Ha sido una política de aliarse con la gran empresa para lograr estabilidad en un país muy pobre y ha logrado crecimiento económico en los últimos años a costa de una paz social, de no luchas, de no huelgas. A costa de contener bastante cualquier tipo de protestas en un esquema que venía funcionando relativamente bien. Pero gradualmente ha ido siendo cada vez más intolerante y más represivo con cualquier tipo de manifestación que quisiera cuestionar ese modelo. Eso se suma a otros temas, como el hecho que un partido como el Frente Sandinista, que fue un partido interesante, colectivo, no dogmático, se ha venido gradualmente desdibujando como partido y ha sido cada vez más controlado por Daniel Ortega y su esposa, que ahora es la vicepresidenta. Se ha creado un escenario de privatización del partido. Un partido que deja ese horizonte de transformación, que reconocemos que es muy complejo, pero lo abandona”.

En este punto Gómez aborda el presente momento represivo y explica que no le encuentra explicación a un operativo al que califica de torpe, en tanto no hizo más que extender las manifestaciones nacidas desde ámbitos de jóvenes universitarios a los barrios.
Con respecto a los de comunicación Néstor explicó que si bien el Frente compró masivos de comunicación y los puso bajo su control, no se registraban casos de censura previa o restricciones. Fue en el momento en el que se comenzaron a transmitir las primeras imágenes de la represión de la policía cuando llegó la censura sacando del aire a los pocos que transmitían lo que estaba pasando.
Respecto a quienes están en la calles Néstor Gómez dijo que “No veo un escenario interesante de avance progresista. Han surgido un conjunto de jóvenes, sobre todo (…) universitarios, secundarios, con una actitud bastante limpia, con muy poca experiencia política ¿Quienes podrían tratar de montarse en esto? Lamentablemente a la izquierda del Frente Sandinista, no hay nada. Lo que se conoce como disidencia sandinista, donde están los más conocidos artistas nicaragüenses como Ernesto Cardenal, los cantantes como los Godoy, es una disidencia que en mi opinión, han sido cooptados por estos intereses más bien de derecha. Se llaman Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y es un grupo muy pequeño que ha visitado repetidas veces a congresistas norteamericanos. Esa gente intenta plantearse como opción pero no creo, francamente, que sea una opción de izquierda. Después lo que está es la conferencia episcopal católica”
No obstante esta caracterización respecto a quienes se movilizan en Nicaragua, esta aparente falta de brújula tiene un límite y es el sedimento de una revolución que enamoró a un continente.
Para finalizar, cuando le preguntamos a Néstor qué quedaba de aquella revolución, manifestó que “Creo que esta misma rebeldía de los jóvenes, que lamentablemente corre el riesgo de ser manipulada y cooptada por intereses de derecha o intereses reaccionarios, es fruto de esa revolución. Es muy conmovedor ver que muchos de estos chicos se enorgullecen de decir ahora, que son hijos de padres sandinistas, que aprendieron su combatividad de la lucha de sus padres. Sin idealizar lo de Sandino, que es un símbolo acá, yo creo que Sandino era siempre un símbolo de rebeldía contra la opresión. Nicaragua, cuando hace la revolución, en los años ‘70, esa lucha insurreccional no se da en un momento en que haya una gran crisis económica. La lucha fue contra la terrible opresión, represión, contra el nepotismo, contra la dictadura, contra la cooptación, la corrupción. Y lamentablemente este escenario, que yo no lo comparo todavía para nada con la dictadura somosista, creo que aquello fue muchísimo más sangriento, sin embargo las banderas que están moviendo a estos jóvenes y a las que se les ha sumado gente de los barrios en varias ciudades, son banderas parecidas. Son banderas contra la opresión, contra la represión. No sale una bandera de lucha económica. Y eso es un fruto de la revolución. Entonces, por un lado nos preocupa lo que viene, quien los va a juntar, a quien van a terminar sirviendo, pero al mismo tiempo nos alegra a todos los que estamos acá, ver que muchos jóvenes que parecían estar en una actitud de anomia, de indiferencia, pegados a sus celulares, que no les importaba nada del mundo, han saltado. Ahora, que van a hace con su energía, es otra cosa”.

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