Marxismo Salvaje – 21-09-2016

Escrito por el 23 de septiembre de 2016

Miércoles 20:00 – 21:00 hs – Marxismo Salvaje
EDITORIAL: Vigencia de El Capital, de Karl Marx. PELI-LIBRO: reseñamos «El Cocodrilo», de Fiódor Dostoievski. ENTREVISTA: conversamos con Alejandro Canda, Mauricio Castro, Esteban Da Ré y Andrés Hernández, impulsores de los talleres de lectura de El Capital (desde 1998) y de un seminario colectivo en la Biblioteca Popular Eduardo Martedí. Escuchamos a Janis Joplin, a Caetano Veloso, a Los Charros y a The Rolling Stones.Repetición: Viernes 16Hs
Escuchar: http://audios.lacolectiva.org.ar/MaS-2016-09-21.lite.mp3

Editorial N° 3: «El Capital »
 
En esta época, hablar de Marx y de El Capital es considerado antiguo. Si, por ejemplo, se toma en cuenta el discurso imperante de los medios de comunicación, el marxismo ocupa un lugar completamente marginal. Académicos, periodistas, opinólogos varios, coinciden en afirmar que los marxistas interpelan al pasado y no al presente. La clase trabajadora, cuya misión histórica es derribar al capitalismo, no se reconoce en la teoría marxista. En apariencia, leer El Capital es inútil desde el punto de vista de los problemas del mundo actual.

Y, sin embargo, está más vigente que nunca. Los empresarios, los funcionarios gubernamentales, los políticos capitalistas son fieles seguidores de las tesis desarrolladas por Marx. Por supuesto, ninguno de ellos puede decirlo abiertamente, así que utilizan argumentos y conceptos marxistas sin mencionar a su autor.
En El Capital, Marx plantea que el poder de la clase capitalista se basa en la apropiación de la riqueza creada por los trabajadores (plusvalía). Esto es posible gracias a que los capitalistas tienen la propiedad privada de los medios de producción. Si los empresarios quieren incrementar la plusvalía que se apropian, uno de los caminos posibles consiste en avanzar sobre los salarios, buscando reducir el monto de los mismos.
El diario La Nación, cuya militancia pro capitalista está fuera de toda discusión, retoma el argumento de Marx y lo desarrolla desde el punto de vista empresarial. En uno de sus editoriales pueden leerse: «Un primer punto a tener en claro es que toda imposición o carga sobre el salario induce a la sustitución de mano de obra por capital, afectando el nivel de empleo.»
En otras palabras, La Nación opina que cualquier aumento de salarios perjudica al capitalista. Por eso los empresarios reaccionan ya sea reduciendo la demanda de empleo (contratan menos trabajadores), ya sea reemplazando trabajadores por máquinas. La propuesta de los «marxistas» de La Nación
La forma de incentivar y facilitar la demanda de trabajo es flexibilizar y facilitar la contratación y que a la vez se brinden garantías para que no se produzcan contingencias imprevisibles y desproporcionadas. El período de prueba, el contrato de plazo fijo flexible y otras formas de contratación modulares son instrumentos eficaces de promoción del empleo y reducción de los costos laborales.» En criollo, los empresarios quieren más trabajadores precarizados, así pueden reducir salarios sin mayores problemas.
En El Capital, Marx dice que el objetivo de la economía capitalista es la producción de plusvalía. Todo lo demás es secundario. Los empresarios invierten en la medida en que tienen la perspectiva de obtener ganancias. La “función social” del capital, por lo tanto, es el aumento de la riqueza de la clase capitalista.
Es por lo menos dudoso que Mauricio Macri haya leído El Capital. No obstante, su perspectiva al referirse al tema de la inversión es claramente marxista. En el discurso inaugural de la reunión de empresarios e inversores bautizada como “mini Davos”, el presidente argentino dijo lo siguiente: «Este gobierno tiene como norte el desarrollo, porque el país entendió que es así como vamos a lograr a pobreza cero, y tenemos un plan de infraestructura y un plan productivo para apoyar a quienes buscan invertir, generar empleo y crecer. Hay lugar para todos, emprendedores, empresas grandes y chicas, locales y extranjeras, en servicios, industria y el campo.»
Según Macri, en el marco del capitalismo, el desarrollo económico sólo es posible si los empresarios invierten. Para que inviertan, es necesario ofrecerles oportunidades de obtener ganancias. Todo lo demás es relleno para adornar los discursos de campaña.
De esta manera, los ejemplos de La Nación y Macri muestran que los dueños del país tienen una perspectiva clasista al momento de abordar los problemas sociales. La economía y la política son lucha de clases para nuestros empresarios. Una de las claves de su éxito en las últimas décadas radica en que lograron convencer a los trabajadores y demás sectores populares que la lucha de clases era algo perimido, anticuado. Mientras la burguesía se mantenía en una posición estrictamente clasista.
Para resolver cualquier problema es imprescindible contar con un diagnóstico preciso. El Capital de Marx proporciona el mejor análisis de la sociedad capitalista producido hasta la fecha. Por eso lo retoma la burguesía, que hace política en función de intereses materiales y no de ideas abstractas. Si la clase trabajadora quiere luchar con eficacia necesita, más tarde o más temprano, estudiar El Capital.
21 de septiembre de 2016.

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