Marxismo Salvaje – 07-12-2016

Escrito por el 5 de diciembre de 2016

Miércoles 20:00 – 21:00 hs – Marxismo Salvaje
EDITORIAL: Contra el sentido común que pinta de rosa las relaciones sociales afirmamos la necesidad de destruir el imperio de la ley del valor. CONVERSACIONES: Hablamos con Lucía Sánchez Vilar, de Correpi, a propósito del Informe 2017 recientemente presentado; e inauguramos la efímera columna sin nombre de Agustín Santella sobre ciencia y técnica. MÚSICA: Escuchamos a Manal, a Django Reinhardt y a los Redondos.. Repetición: Viernes 16Hs
Escuchar: http://audios.lacolectiva.org.ar/MaS-2016-12-07.lite.mp3
ACCIDENTES NECESARIOS

El dicho popular “billetera mata galán” se usa para mostrar que en el amor todo puede quedar eclipsado ante el poder del dinero y el interés egoísta. Que la atracción física, el buen humor y la poesía poco importan ante la posibilidad de obtener beneficios contantes y sonantes. Que la calentura más irracional y emocionante es pasada como alambre caído por el frío cálculo numérico.

Y, como sabemos, esto no se limita al campo del amor. La falta de piedad hacia los semejantes en la búsqueda de ganancias a cualquier costo es la única y verdadera ética del capitalismo: matarnos si no trabajamos y, si trabajamos, matarnos también. Aquí mueren las buenas intenciones, la “equidad”, la “doctrina social de la Iglesia”, y otras ensaladas semejantes.

“Billetera mata galán”. En el día de la fecha, Matías Kruger, 25 años, empleado de Metrovías, murió a consecuencia de una descarga eléctrica mientras trabajaba reparando el sistema de aire acondicionado en el Taller Colonia de la Línea H de Subterráneos. El día anterior a la muerte de Matías, se había efectuado una reunión en el Ministerio de Trabajo donde el sindicato de trabajadores del Subte presentó un proyecto de protocolo de seguridad que debía regular la realización de tareas de alto riesgo, como las relacionadas con la manipulación y reparación de las instalaciones eléctricas de alto voltaje de los trenes del Subte. La reunión terminó sin acuerdo, pues la empresa se negó a aceptar el proyecto. La muerte de Matías fue calificada por los medios y la empresa como un “accidente laboral”.

“Billetera mata galán”. Enrique Pescarmona, empresario argentino, es el principal accionista de Industrias Metalúrgica Pescarmona (IMPSA), empresa que se destacó como contratista del Estado. Como se sabe, realizar negocios con el Estado en nuestro país supone un rápido camino hacia el enriquecimiento. El presidente Mauricio Macri y su padre, Franco, son la prueba elocuente de los beneficios de ser contratista del Estado. Pescarmona realizó la semana pasada una exposición sobre inversiones energéticas y el futuro de la economía del país en el marco del encuentro “La energía como motor del crecimiento”, convocado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Dejando de lado lo políticamente correcto, Don Enrique planteó de manera descarnada alguno de los reclamos de los empresarios. Entre otras cosas, sostuvo que “Van a faltar entre 12 a 14 años para que los trabajadores argentinos sean normales”. Pescarmona se refería a la deficiente educación recibida por los asalariados argentinos. Entre 12 y 14 años es lo que, según Pescarmona,  se necesitará que una persona esté nuevamente capacitada para afrontar una responsabilidad laboral. De esta manera, Pescarmona muestra el carácter de clase del sistema educativo que muchos licenciados y doctores en ciencias de la educación parecen no ver: el objetivo de la educación estatal es formar trabajadores sumisos. En condiciones capitalistas, aprender es contraer hábitos de obrero.

“Billetera mata galán”. El informe presentado por la CORREPI demuestra por enésima vez que los casos de “gatillo fácil” (asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad) no son producto de la locura individual de algunos policías. No se trata de casualidades. Forman parte de una estrategia política general tendiente a disciplinar al proletariado, en especial a los jóvenes, para garantizar que seamos sumisos ante la explotación capitalista. En un contexto social en el que muchos jóvenes carecen de toda posibilidad de ingresar al mercado laboral regulado por los convenios colectivos de trabajo, la precariedad es la norma. El sistema capitalista fabrica centenares de miles de jóvenes condenados a vivir en la inseguridad a lo largo de toda su vida: inseguridad en la educación, inseguridad en el trabajo, inseguridad en la vivienda, inseguridad en la salud. Lo único seguro es el “gatillo fácil” de la policía para aquellos que se retoben o no quieran trabajar en los negocios ilegales que las mismas fuerzas de seguridad administran y facturan.

“Billetera mata galán”. “Accidentes laborales”. “Educar para el trabajo”. “Gatillo fácil”. Lo que parecen accidental, accesorio, esporádico… es en verdad una necesidad del sistema capitalista, cuyo motor es la ganancia basada en la explotación. Morir trabajando, ser educado para trabajar, ser asesinado por no tener trabajo. Nada de esto es producto del azar. Es la lógica del capitalismo que se despliega ante nuestros ojos. Me matan si no trabajo. Y si trabajo, me matan.


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