Los muros invisibles de Bolivia

Escrito por el 16 de febrero de 2009

Mirando desde adentro y evitando idealizaciones empezamos a comprender los muros que cercan a Bolivia. Esas paredes muchas veces se alzan invisibles y afloran en el sentido común de una parte no menor de la población, a tal punto que el odio al propio  origen, a la propia cuna, conspira contra la misma base indígena y originaria del país. Violencia racista e intereses económicos forman una parte de la pintura, y la militancia que lucha por cambiar esa realidad cobra niveles épicos. Estuvimos en Sucre y Santa Cruz, para el antes y después del plebiscito que aprobó con el voto popular, finalmente y pese a todo, la reforma constitucional.
 
 
El Mercado Campesino se mueve a un ritmo perezoso. Es el lunes post referéndum y buena parte de los hombres y mujeres que lo habitan están atentos a los números de la instancia electoral. La derecha había  festejado, con banda incluida, la victoria del No en Sucre, pero los sufragios del interior rural, ya para el mediodía, estaban dando vuelta la votación en el departamento de Chuquisaca, del cual Sucre es cabecera.
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En una de las casas de comidas del mercado una muchacha de unos veintantos años pasa un trapo húmedo a una mesa. Se la nota contenta y quisimos saber el motivo de esa alegría. “Es que ganamos, he votado al No, por supuesto. Pasa que a nosotros los profesionales no nos sirve la nueva constitución. Nos va a dejar sin las tierras de nuestros padres, se la va a quedar el Estado”.
Sección IV, Derecho de propiedad. Artículo 56 inciso II: Se garantiza la propiedad privada siempre que el uso que se haga de ella no sea perjudicial al interés colectivo. Inciso III: Se garantiza el derecho a la sucesión hereditaria.

La joven, técnica en Finanzas, confesó que votó sin haber leído la Constitución y sólo informada  por los medios de comunicación masivos. santa_cruz_003.jpg
Desde estos medios en manos de la derecha de la región, la Nueva Constitución Política  del Estado (NCPE) fue objeto de una campaña de desinformación, distorsión  intensa. Fue catalogada de constitución chavista, por ejemplo, desconociendo el trabajo realizado por la constituyente y los acuerdos posteriores de los que la misma derecha fue protagonista. “Si tienes dudas, vota No, o tendrás que respetar la constitución chavista toda la vida”, concluían varios spot publicitarios.
La campaña tuvo diferentes tonos, llegando directamente a la demonización: “Una constitución que legaliza el asesinato entre hermanos, que da la libertad de quitarle la vida a un bebé, que aprueba la unión entre hombres con hombres y mujeres con mujeres, que quiere censurar la libertad de expresión, que obliga a honrar a la tierra antes que a Dios y que quita la educación de sus hijos a sus propios padres, es una constitución que está contra Dios y los principios cristianos. Elija a  Dios, vote NO”.
Este mensaje de un grupo evangélico, ampliamente difundido, hace referencia a diversos artículos que garantizan las libertades sexuales, de elección de las mujeres o de respeto a las creencias de los pueblos originarios. Linda el absurdo, sin embargo puede resultar contundente, sobre todo en una ciudad donde no hay cuadra sin símbolos religiosos.
Es dable pensar, entonces, que el enorme aparato de difusión puesto a disposición de las minorías reaccionarias, algún efecto causó sobre las poblaciones urbanas.
No obstante, estas minorías cuentan también con otros métodos a la hora de torcer la decisión popular o de impedir la libre expresión de los militantes sociales.

Blancos de la violencia

santa_cruz_001.jpgEduardo y Patricia son incansables en esas horas próximas al referéndum. Su barrio trepa cerro arriba, al ritmo del crecimiento de la ciudad de Sucre. Se juntan con su grupo, van por el boca a boca repartiendo las ediciones de bolsillo de la NCPE, realizan pintadas, se ocupan entre todos de garantizar los delegados en todas las mesas de votación…todos están imbuidos de un gran entusiasmo. No son profesionales de la política. Son militantes de base.
Su casa, centro de reunión, está a cincuenta metros de la casa del ex prefecto (gobernador) David Sánchez. En noviembre de 2007, las fuerzas de choque de los sectores de la derecha, estudiantes universitarios y empleados estatales, organizaron una violenta protesta con cartuchos de dinamita incluida, contra la asamblea constituyente que se reunía en Sucre. Los hechos son conocidos por la zona en la que se produjeron, La Calancha y tenían como fin impedir el desarrollo de la asamblea. Culminaron con una turba frente a la casa del prefecto, que la saqueó y quemó. De allí se dirigieron a la casa de Eduardo y Patricia, comenzaron a apedrearla y cuando se disponían a incendiarla, la violencia desatada los llevó hacia otro objetivo. Los militantes no estaban en su casa pero si dos de sus hijos.
El saldo de aquella violencia organizada fue el de tres estudiantes muertos. Y la sospecha sobre quienes fueron los asesinos. Todos los relatos coinciden en que el rector de la universidad declaró que había tres muertos, horas antes de que los hubiera. En cuanto a David Sánchez, se encuentra exiliado en Perú.
La ciudad conoció otros picos de violencia, teniendo un nuevo hito el 24 de mayo de 2008 en los hechos reflejados en el video documental “Humillados y Ofendidos”. Esa tarde una parte numerosa de un grupo Quechua que vino a manifestarse hasta Sucre fue hostigada, golpeada, secuestrada y obligada a marchar hasta la plaza principal de la ciudad, por las mismas fuerzas de choque de La Calancha, donde les quitaron las camisas a los hombres y los obligaron a besar la bandera de la Nación Camba y a cantar lo que sus secuestradores se les antojara mientras continuaban golpeándolos.
El racismo aflora en estos actos. Emerge en estos picos de violencia, la violencia cotidiana que reserva para los campesinos y originarios recién llegados, las peores tareas de la ciudad, el lugar de la humillación en las largas filas para obtener cualquier cosa, el deprecio hacia sus costumbres, sus vestimentas, su idioma.
Cesar Brie es el creador y director de Teatro de los Andes y realizó el video documental antes mencionado. Para él, lo que ocurre en la región es más complicado que un enfrentamiento con un grupo de oligarcas, visión que se tiene desde La Paz.
Brie nos recibió en su casa-teatro, en las afueras de Sucre y vertió algunos conceptos: “El proceso debolivia_218.jpg  racismo no es sólo el racismo de una clase pudiente respecto de una clase pobre. Si vos ves el video que yo hice, vas a ver gente morena golpeando a gente morena. Hijos de campesinos golpeando a sus padres. Para entendernos, ¿Porqué pasa esto?(…)Un campesino boliviano cuando llega a la ciudad es discriminado por ser campesino, es discriminado por su idioma, es discriminado por  su vestimenta y por su modo de hablar. ¿Qué hace? Aprende el español, deja de practicar el quechua, trata de hablar de un modo diferente y se viste de un modo diferente. ¿Cómo hace la segunda generación para ocultar el origen y asimilarse? Sicológicamente tiene que odiar su proveniencia. Tiene que odiar su cuna, está de algún modo obligado a ser un resentido respecto de su propio origen. ¿Y como expresa ese resentimiento? En su hermano, en aquel que llega luego de él…Por eso ves en mi video gente más oscura que los mismos indígenas, golpear a los indígenas y decirles “indios de mierda”
Este es un proceso muy importante en el proceso racista de este país… Esto es una parte de lo que está ocurriendo. Si no se entiende, no se entiende lo que está  ocurriendo.
Lo critico a Evo cuando dice son cuatro oligarcas. No Evo, no son cuatro oligarcas. El fascismo para existir necesita ser popular. Y aquí hay fascismo y en Santa Cruz, en Tarija, en Beni y en Pando. Es obvio que siguen intereses de una oligarquía, pero están muy, muy lejos de ser oligarcas”.

La realización del video, sus opiniones, le ganaron a Brie su cuota de persecución que recibe cuando sube a la ciudad.
El trabajo de base aquí tiene ribetes épicos y apunta a sostener el cambio de discurso hegemónico que ya se va dando en la región occidental y, por otra parte, pospone discusiones necesarias sobre el modelo que efectivamente se quiere implementar.

 
Constitución y después

bolivia_030.jpgEn Santa Cruz la situación es muy similar. Para acceder al Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) hay que transponer un portón de hierro imponente. El centro recibe la visita, según el humor político oficial, de la llamada Juventud Cruceñista y estas visitas no vienen a tomar el té, precisamente. Hay un paralelismo con Sucre en las fuerzas de choque. Aquí también están compuestas por estudiantes y funcionarios de este Estado.
En CEJIS nos recibió el Director Ejecutivo, Leonardo Tamburini, un argentino que lleva dieciocho años viviendo en Santa Cruz. El Centro de Estudios Jurídicos es el redactor del capítulo de Tierras de la NCPE. A Tamburini le preguntamos sobre las modificaciones realizadas en el proyecto constitucional, en los llamados diálogos, posteriores a la Asamblea Constituyente.
“Creo que si se nos hubiese preguntado al otro día…mucha gente estaba muy caliente. Primerosanta_cruz_002.jpg por como se llevaron adelante. Se trabajó dejando a las organizaciones sociales, que eran las impulsoras de la Constitución, con muy poca información y muy pocas posibilidades de incidir. En la comisión que trabajó, sobre todo la del Congreso, no la de los diálogos de Cochabamba sino la del Congreso, que fue la que le incorporó mayores modificaciones al texto en partes neurálgicas. Ahí prácticamente los canales se cerraron y eso fue una conversación netamente política en lo que las organizaciones tuvieron que confiar por completo en lo que negociara el gobierno en su nombre. Las organizaciones se movilizaron masivamente apoyando la aprobación de la ley que convoque a referéndum pero en el camino se estaban negociando las modificaciones para viabilizar la aprobación de la ley. Ahí se generaron una serie de rupturas internas que hay que leerlas también en perspectiva para ver en qué medida eso va a ser perjudicial o no para el movimiento social.
En el tema de las modificaciones yo creo que hay algunas que su peligrosidad puede ajustarse en un proceso de desarrollo legislativo y una ulterior modificación a la Constitución”.

Muchos militantes siguieron calientes. De hecho hablaron de fraude o traición al espíritu de los Constituyentes y de rifar un momento histórico. Sin embargo, todos los entrevistados manifestaron su intención de votar por el Si y apostar a la reingeniería política que habilita la Constitución ahora aprobada.
“Con una Asamblea Plurinacional veremos como queda el mapa político. Se cumple una etapa fundamental con la entrada en vigencia de la Constitución pero de ahí queda un proceso largo hacia adelante. Ahora hay que hacer toda una construcción constitucional regional con los tres poderes también, que el gran desafío, es que se pueda implementar”, agregó Leonardo Tamburini

Desde el poder ejecutivo y las organizaciones sociales se apunta a un cambio de relaciones de poder producido por las nuevas representaciones. Estas comenzarán a efectivizarse a partir de las próximas elecciones, entre octubre y diciembre, donde estarán en juego los cargos del ejecutivo, pero fundamentalmente, la composición de la flamante Asamblea. Y las Asambleas de cada región. De esta forma se intentará romper la composición de estos Estado fascistas, aplicando la NCPE.
Mientras tanto en Sucre y en Santa Cruz, desde el día siguiente al referéndum, los mecanismos de los que dispone la derecha, aceitaditos, comenzaron a demoler el resultado del referéndum en las poblaciones urbanas, con un discurso que cuestiona la transparencia del acto eleccionario. No se trata de presentaciones legales sino de continuar generando un sentido común propicio a los intereses de estas oligarquías regionales.

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Para las bases el referéndum suma una herramienta a la lucha más que centenaria. La voz de Francisco Mamani retumba en un salón vacío y explica cuales son los muros contra los que se enfrentan: “Chocamos con muchos muros invencibles, las empresas privadas, la religión, la educación (urbana) también está contra nosotros, la prensa. Son cuatro muros que estamos trabajando para vencer. No solamente para vengar, sino que estamos trabajando para que seamos medidos con el mismo metro. Que no haiga pobres ni ricos ni chicos ni grandes. Estamos en el siglo XXI, debemos tener todos los mismos derechos y obligaciones…”

Daniel Giovannini – La Colectiva 


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