Juicio por torturas a Luciano Arruga

Escrito por el 10 de mayo de 2015

Juicio por torturas a Luciano Arruga

Este lunes comenzó el juicio contra el policía Diego Torales, único acusado por las torturas contra Luciano Arruga en el ex destacamento de Lomas del Mirador, en el 

marco de la detención ilegal del joven ocurrida el 22 de septiembre de 2008, meses antes de su secuestro y desaparición.

 

 

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La , estuvo allí como parte de la cobertura que hará de todas las instancias de este juicio que se desarrolla en la sede de la Unión Industrial del partido de La Matanza, municipio al oeste del conurbano bonaerense, que se acondicionó especialmente para las audiencias.

También se sumaron, al menos durante el día de hoy, varios móviles de cadenas de televisión nacionales que transmitieron en vivo.

En el lugar, el vallado y la importante presencia policial aparecían innecesarias aún cuando la gran cantidad de organizaciones presentes suponía que una gran parte de las mismas permanecerían en la calle durante la audiencia. Respecto a tanta medida de seguridad, los familiares de Luciano comentaron: “parece una provocación”

La importancia de este juicio radica en que el policía Torales está acusado por torturas lo cual no es común. En general, los hechos de violencia policial que suceden dentro de las comisarías, cuando llegan a juicio, son caratulados como apremios ilegales o golpes.

Cuando hablamos de “torturas” no solo nos referimos a los golpes que sufrió Luciano aquella noche sino también a la tortura psicológica y a las amenazas a las que fue sometido.

Si bien este juicio no va a determinar quién secuestró y desapareció a Luciano Arruga, sí va a permitir demostrar que la policía lo venía apretando en la etapa previa a su detención ilegal, ocurrida el 22 de septiembre de 2008, meses antes de su secuestro y desaparición, y esto es importante para los pasos que puedan darse posteriormente.

Cabe recordar que el juez Gustavo Banco, que tuvo la causa por la desaparición de Luciano por 5 años, deberá enfrentar, probablemente este año, un jury de enjuiciamiento junto a Roxana Castelli y Celia Cejas, las dos fiscales que instruyeron esta causa, para ser destituidos de sus cargos por mal desempeño de sus funciones. 

La familia de Luciano denuncia, tal como Luciano alcanzó a contarles a su mamá y a su hermana, que la policía lo estaba apretando para que saliera a robar para ellos con una zona liberada, Lomas del Mirador. Esta localidad se encuentra a 40 cuadras de la General Paz, el límite de la Provincia con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es un barrio de clase media, media baja, y en el medio se encuentra la villa donde nació Luciano y se crió con su familia. Esta geografía marca casi un enfrentamiento permanente y de alta estigmatización para la gente que vive en la villa.

El 22 de septiembre de 2008 Mónica Alegre y Vanesa Orieta fueron a la comisaria, estuvieron largas horas esperando y vieron cómo Torales amenazó a Luciano y cómo el joven lo acusó de haberle pegado mientras otros dos policías lo sostenían. Ambas pidieron declarar al principio del juicio para poder asistir al resto del proceso, ya que de otra manera no hubiesen podido asistir a las audiencias hasta no dar testimonio.

En cuanto a los testigos, se estima que por parte de la querella serán 10 aunque habrá que ver si el Tribunal resuelve convocarlos a todos a declarar.

 

Carátula: Torturas

Antes del comienzo de la primera audiencia, la dialogó con Vanesa Orieta y Juan Manuel Combi, abogado de la familia de Luciano por la APDH.

Ambos destacaron la importancia de que el policía Diego Torales sea juzgado por el delito de torturas. “Esta carátula fue una solicitud que nosotros habíamos hecho en su oportunidad al Ministerio Público para que cambie el encuadramiento de los hechos, porque en un principio la causa estaba caratulada como ‘severidades’, es decir, la primera imputación que recibe el imputado era por el delito de severidades y vejaciones, y nosotros solicitamos el cambio de calificación legal, que se lo llame a indagatoria por el delito de torturas y afortunadamente hemos llegado a eso. Luego, cuando se eleva la causa a juicio también se lo hace por el delito de torturas y esta es una excepción dentro de este sistema judicial que considera este tipo de tratos como delitos menores. Nosotros entendemos que son delitos graves que deben ser imputados como torturas, porque las golpizas y todo lo que tiene que ver con el hostigamiento psicológico, el verdugueo sufrido por nuestros pibes en los lugares de encierro, entendemos que constituyen el delito de tortura, así lo han dicho los organismos internacionales y así lo dice el artículo 144 del Código Penal”, afirmó Combi al respecto. 

En el mismo sentido, Orieta manifestó: “es muy importante porque sino hubiese tenido una carátula de vejaciones y severidades, y nosotros consideramos que ningún pibe que está en la situación de encierro sufre golpes leves, porque un pibe que está encerrado y sufre un cachetazo está siendo torturado, lo están privando de su libertad y su derecho a defenderse”.

Además, Vanesa afirmó que la familia de Luciano espera que, de existir una condena contra Torales, se pueda iniciar una nueva investigación: “para que salgan a la luz los nombres de otros funcionarios policiales, que incluso algunos se han ubicado en la escena, y tienen que ser investigados”.

 

Escuchar a las víctimas

“Este es el segundo juicio, porque ya hubo un juicio oral y público por el delito de encubrimiento en el que fueron condenados dos policías también por la primera detención de Luciano. Pero desde lo simbólico sí podemos decir que es el primer gran juicio por el caso de Luciano, porque se trata nada más ni nada menos que de las torturas recibidas por Luciano en su primera detención”, explicó Combi.

En relación a las pruebas que presentará la querella, el abogado especificó: “en principio vamos a trabajar fundamentalmente con los dichos de la víctima como lo hemos hecho desde el primer día también en la desaparición forzada. Hay que escuchar a las víctimas y hay que creerles. La víctima directa no la tenemos, que es Luciano que estuvo desaparecido durante casi 6 años y después fue hallado en los hechos que todos conocemos, pero contamos con pruebas no solamente de las víctimas sino también de la situación que vivió Luciano allí adentro, que se desprende del propio estado de detención que sufrió Luciano”. 

 

De luchas, agendas e inseguridades

Antes de ingresar a la sala de audiencias, Vanesa Orieta dialogó con los periodistas que se encontraban cubriendo el inicio del juicio. En este marco, afirmó: “lo único que nosotros le decíamos a Luciano era que se cuidara, que tratara de no estar solo, que no saliera mucho del barrio, y después empezamos a sentir que las detenciones eran cada vez más duras, que realmente él no podía estar solo, y no había posibilidad de hacer denuncia. Acá si denuncias en la justicia te sale mal porque termina todo peor, porque seguro que terminan armando una causa, porque seguro se terminan llevando a otro familiar y lo siguen golpeando, entonces estábamos realmente en un callejón sin salida en el cual si denunciábamos la íbamos a pasar mal, y si no denunciábamos pasó lo que pasó el 31 de enero”.

Al ser consultada acerca de si habían recibido amenazadas en todo este tiempo, Vanesa señaló: “después de haber denunciado la causa fuimos muchas veces amenazados y de diferentes formas. Por ejemplo, una vez se ha cruzado un automóvil cerca de mi mamá y le ha preguntado si yo me encontraba bien, y ella tuvo que llamar inmediatamente para corroborar que yo estaba bien. A mí me han seguido mucho durante los primeros días, yo vivía sola en ese tiempo y era la que más empujaba la causa, la que más lo denunciaba en la justicia, y me seguían cuando salía de mi casa; mis hermanos han sido detenidos en la vía pública de la misma forma en que era detenido Luciano, siendo ellos muy chiquitos, estamos hablando de chicos de 13 años, 14 años, y con el objetivo de mostrar quién tenía el control en el barrio y que si nosotros seguíamos hablando la íbamos a pasar mal. Las amenazas a nosotros los primeros días, los primeros meses, el primer año no nos detuvieron y seguimos adelante porque el objetivo era encontrar a Luciano, lo logramos el 17 de octubre del año pasado, y creo que fue lo que a nosotros mejor nos hizo en todo este proceso de lucha, terminar con esta búsqueda de un desaparecido que es agobiante y es tortuoso. No importa quién amenaza, nosotros ya tenemos claro cuál son los riegos que corremos, asumimos esos riesgos y tenemos un mecanismo de seguridad de la familia, de los amigos, de los que estamos involucrados en esto”.

En este punto, Vanesa aclaró: “tenemos un mecanismo de seguridad nosotros, que nos hicimos nosotros, porque el Estado en este sentido no te brinda seguridad, es más, si yo voy a los organismos de instituciones que corresponden y les pregunto qué seguridad tenemos los familiares que denunciamos violencia institucional, la respuesta es que no existen protocolos porque la problemática de violencia institucional no es una problemática que se discuta, no está en agenda. Ustedes no saben ni cuántos pibes asesina la policía, ni cuántos desaparece. Ustedes no pueden conmoverse con el dolor de un familiar porque no tienen todavía la dimensión de lo que significa esta problemática, y el día que la tengan realmente se van a dar cuenta de la cantidad de pibes que nos mataron en los barrios humildes, y que no son visibles las causas porque las familias son pobres, porque la familia no tiene herramientas económicas, intelectuales, porque no acceden a un micrófono como nosotros ahora, porque nosotros tenemos ahora todos estos micrófonos porque estuvimos 6 años luchando y porque Luciano apareció enterrado como NN en un cementerio en la Chacarita y dio lugar a que ustedes se pregunten ‘che, la piba denunciaba algo que era cierto entonces, que su hermano podía aparecer muerto’. Entonces nosotros lo que necesitamos es que exista una comprensión de que esta problemática no se discute, que se habla de inseguridad, pero que se piensa que la inseguridad la provocan los pibes de los barrios, y los pibes de los barrios hoy sufren el control de una policía mafiosa, de una policía corrupta que es la encargada de controlar y dirigir los grandes negocios y delitos de nuestro país. Hablémoslo, las redes de trata donde desaparecen muchas jóvenes, la venta de armas, la venta de drogas, estos grandes negocios no los manejan chiquilines de 13, 14, 15 años, esto lo manejan funcionarios policiales, políticos y judiciales”.

 

Día 1 – El orgullo de ser la mamá de Luciano Arruga

La primera audiencia en el juicio por torturas a Luciano Arruga, que tiene como acusado al policía bonaerense Julio Diego Torales, estuvo cargado de emoción, tristeza y dolor. Con el testimonio central de Mónica Alegre, la mamá de Luciano, la jornada que comenzó poco antes del mediodía, culminó pasadas las 16. Mañana brindará su testimonio Vanesa Orieta, la hermana de Luciano. Antes, desde las 8:30 la APDH de La Matanza convocó a una conferencia de prensa para denunciar nuevos aprietes contra Pablo Pimentel y su familia, vinculados a la muerte de Gabriel Blanco, un caso parecido al de Arruga porque el que le abrieron una causa al referente de la APDH de La Matanza.

-¿Qué opina de que un chico de 16 años tuviera que salir a cartonear? -le preguntó Juan Grimberg, unos de los abogados del policía Torales, a Mónica Alegre, la mamá del joven secuestrado, desaparecido y asesinado.

Como en la películas de abogados, un murmullo creciente recorrió el lugar. Mientras la presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal Nº3 de La Matanza, Diana Volpicina, rechazaba la pregunta por no hacer al objeto procesal -las torturas contra Luciano- y hasta calificaba de imprudente la acción del abogado, Mónica no soportó la pregunta y soltó decidida: "yo le voy a responder: me sentí orgullosa de que mi hijo saliera a cartonear, porque no andaba con ningún arma y había rechazado una oferta que varios policías le habían hecho. Me sentí orgullosa, así como hoy me siento orgullosa de ser la madre de Luciano Arruga, ¿alguna otra pregunta?", respondió, conmovida y desafiante, Mónica Alegre.

Si bien no fue el tono en el que transcurrió la primera jornada del juicio contra Torales, sí hubo varios momentos de tensión durante las declaraciones del día de hoy, en el que pasaron por la silla y el micrófono preparados en el centro del salón de la Unión Industrial de La Matanza, especialmente acondicionado para la ocasión, la mamá de Luciano, Mónica Alegre; los médicos Margarita Fontela y Orlando Gabriel González; el joven Juan Gabriel Apud, amigo de Luciano; Rocío Gallegos, integrante de Familiares y Amigos, que convivía con Vanesa Orieta en ese momento, y la madre del policía Torales, Zulma Robles, que fue convocada en carácter de testigo de concepto.

 

"Vane, sacame de acá que me están cagando a palos"

Las palabras de Mónica Alegre eran las más esperadas de hoy. No solo porque se trata de la mamá de Luciano, sino porque fue, junto a Vanesa, su otra hija, testigo presencial de las denuncias del propio adolescente, que señaló a los policías que le habían pegado con su madre y su hermana presentes en el destacamento.

Mónica relató con detalles el derrotero de su hijo en aquella jornada que le cambiaría la vida: "salió a las 7 aproximadamente. Estaba trabajando en una fundidora con Damian Piraino (el autor del libro Detrás de Luciano y en ese momento pareja de Vanesa Orieta) y con uno de sus hermanos. A las 11 aproximadamente vino un patrullero a casa y me dijeron que mi hijo estaba preso por robar. Cuando voy, me atiende un policía y me dice que espere que ya me van a atender. Entonces aparece un policía y me dice ‘soy el Teniente Torales, no puede ver a su hijo, está incomunicado, preso por robo’. Pasan las horas y Vanesa se empieza a poner nerviosa. Luciano la escuchó y abrió una puerta y le dijo: ‘Vane sacame de acá que me están cagando a palos’ y una bota cerró la puerta por detrás, o sea que Luciano no estaba solo. Vane se tuvo que ir a trabajar a un call center y me pidió que no lo dejara solo -continuó Alegre llorando desconsoladamente-, pero tuve que hacerlo porque me dijeron que solo lo soltaban si les llevaba la partida de nacimiento (Luciano no tenía documentos), por lo que tuve que ir hasta Puente La Noria a la casa de mi cuñada que le estaba tramitando los documentos. Volví como a las 17 y cerca de las 19 conseguimos que lo dejaran libre". 

Visiblemente agobiada, aunque sin perder nunca la sensatez en su relato, Alegre desató todo su dolor al contar cómo fue la salida en libertad: Luciano no me habló, estaba enojado conmigo, me decía que yo era una ortiba, porque yo intenté todo el tiempo que él no les respondiera más y él me decía: ‘vos porque no te pegaron como a mí, ni te hicieron comer un sanguche escupido como a mí… si te hubieran hecho eso no me pedirías que baje la cabeza y no les responda’. Por suerte luego habló mucho con Vanesa".

 

Después de aquel día, otro Luciano

Todos los testimonios de su núcleo social aseguran que Luciano Arruga cambió su manera de ser tras aquella jornada en el destacamento. "en realidad todo cambió con el ofrecimiento para trabajar para la policía -aseguró su madre-, pero luego de aquella detención ya no iba a trabajar, salía poco con el carrito. Iba solo a la casa de su hermana, a la de sus amigos o estaba en casa, pero ya no estaba en la calle". Rocío Gallegos, que vivía con Vanesa Orieta en el lugar donde Luciano durmió casi todas las noches entre aquel episodio y su secuestro definitivo, también fue en el mismo sentido: "yo tenía poco trato con Luciano. Venía casi todos los días y pedía permiso para ir al baño, porque en general venía para eso ya que no tenía baño en su casa. Casi no hablaba conmigo. Pero un día me encontró por la calle, cerca de mi casa, un día que él sabía que Vane no estaría, y me dijo que no podía volver a su casa. Esto fue 15 días después de la detención. Yo le dije que no se preocupara, que era inverosímil que no lo dejaran volver a su casa. Ahora lo veo y creo que debí haberle dado otra respuesta. Creo que él me vino a plantear que quería venir a vivir con nosotras y yo no lo comprendí", dijo angustiada Gallegos. La joven también contó fue testigo de cómo, durante la mañana posterior, Orieta llamó por teléfono al destacamento y pidió hablar con Torales: "’vos le dijiste que lo iban a violar’, le dijo Vanesa que estaba muy preocupada por esa amenaza". Torales, según los testimonios, le dijo a Luciano que no les respondiera más porque lo llevarían a la 8ª "donde están los violines", tal como recordó el fiscal Longobardi en la presentación del caso por parte del Ministerio Público.

 

2 médicos, 2 revisiones

Tras ser detenido en Perú y Bolívar, Luciano fue trasladado hasta un hospital en el que una médica legista, Margarita Fontela, revisó al joven y constató que no tenía ninguna marca, según consta en su informe. A Fontenla le preguntaron reiteradas veces acerca de en cuánto tiempo aparece una marca tras un golpe, ya que varios testigos vieron a Luciano salir del destacamento por lo menos con un golpe visible: un moretón incipiente en el pómulo izquierdo. La especialista en medicina legal revisó a Luciano con unas luces especiales que detectan cualquier imperfección traumática en la piel. Luciano no tenía marcas cuando fue detenido. Sin embargo, tras regresar a su casa con la madre -"en un silencio eterno", graficó Mónica-, Luciano esperó a la llegada de su hermana Vanesa, quien lo convenció para que fueran juntos a constatar los golpes. Así llegaron al Policlínico de San Justo, donde el Dr. Orlando Gabriel González, constató que Luciano tenía "un traumatismo en la región facial del lado izquierdo". En su declaración como testigo, González dijo que ese tipo de marcas son producidas por un golpe de puño: "tendría que ser un cachetazo demasiado fuerte para dejar una marca".

 

Con el carro a otra parte

-¿Tuvo algún vínculo con Julio Diego Torales? -le preguntó, como a todos los testigos, la presidenta del tribunal a Juan Gabriel Apud.

-No.

-¿Y con Luciano Arruga mientras vivía?

-Si, era amigo de Luciano -contó Apud.

Apud y Arruga se conocían desde pibes, desde muy pibes, ya que Luciano fue asesinado siendo un pibe aún. Luciano iba a la casa de Juan Gabriel, a la vuelta de la suya, todos los días. "Luciano ya había sido detenido en varias oportunidades, en algunas de ellas con sus amigos. Pero esa vez apareció golpeado y llorando. No venía bien. Al otro día fue a mi casa y ahí hablamos de lo que pasó. Me dijo que lo habían llevado por averiguación de antecedentes porque habían robado a un chico de una escuela. Me dijo que lo habían golpeado y verdugueado. Nos mostró algunos golpes que tenía. El de la cara y unas rayas violetas que tenía en la espalda, creo que de los bastones que usa la policía", detalló Apud. También remarcó que Luciano fue otro después de ese episodio: "quedó con miedo a trabajar con el carro. Varias veces nos había pasado, antes y después de ese día que desde un patrullero un policía, apuntándonos con su arma, nos decía que nos teníamos que ir a otra zona. Nos íbamos 30 cuadras más allá y el mismo patrullero, de la misma manera, nos decía que no podíamos trabajar ahí… o sea, no podíamos trabajar en ninguna parte", explicó el amigo de Luciano.

El joven sufrió varias veces durante su testimonio la presión de los abogados defensores, en la búsqueda desesperada de contradicciones con testimonios anteriores. En uno de ellos, por una diferencia sobre si lo había visto regresar del destacamente rengo o directamente apoyado en su madre, el tribunal subrayó esta diferencia como una contradicción.

 

¿Preso político?

Dejando entrever más una defensa política que técnica, uno de los abogados de Torales, el Dr. Juan Grimberg comenzó su participación en el juicio diciendo que el policía "es un preso político acusado por un organismo ligado al gobierno nacional", en alusión al CELS e ignorando la participación esencial de la APDH de La Matanza, aun cuando ambos organismos de derechos humanos comparten la querella de parte de la familia del joven desaparecido. "Es un planteo exótico y un engendro jurídico", sostuvo el abogado, al tiempo que recordó que la defensa solicitó la comparecencia del presidente del CELS, Horacio Verbitsky; del gobernador Daniel Scioli; del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, entre otros funcionarios públicos provinciales.

La madre de Torales, Zulma Robles, fue en el mismo sentido, y relató que tuvo varias entrevistas con el primer juez de la causa, Gustavo Banco, que próximamente está ante un jury por su mal desempeño en la causa junto a las fiscales Roxana Castelli y Celia Cejas. Según Robles, Banco le habría dicho: "yo hago lo que mis jefes me ordenan". De ser cierta esta aseveración de Banco, cabe preguntarle si el entorpecimiento permanente al que sometió a la causa fue también una orden de sus jefes.

 

Con la camiseta y la bandera de River

-Mamá: el día que yo me vaya cuidala a mi hermana -le dijo Luciano a Mónica unos días después del 22 de septiembre de 2008.

-¿Adónde vas a ir? -le respondió casi tan desesperada como ahora Mónica.

-No preguntes má, siempre preguntando… Y poneme mi camiseta de River y envolveme con mi bandera.

"Era como que sus sueños y sus proyectos habían quedado en otro lado", dijo entre sollozos Mónica.

 

Todo indica que Luciano Arruga, aún cuando recuperó su libertad el mismo día, quedó encerrado tras esa detención arbitraria e ilegal.

En la segunda jornada se escuchará el testimonio de Vanesa Orieta. La conferencia de prensa con la que recibió a los periodistas que la esperaban dejó un adelanto. Como siempre, Orieta dejará su discurso claro bien alto para recordar y defender a Luciano. Y ocupando ese lugar tan extraño en el que la ha colocado la vida: haber perdido a su hermano la convirtió en una referencia de los que luchan por un Nunca Más en democracia.

 

Seguí también el diario del juicio en, El blog de Familiares y Amigos de Luciano Arruga

 En la jornada del martes 5 de mayo del juicio contra el policía Julio Diego Torales por las torturas cometidas contra Luciano Arruga, en el marco de su detención ilegal del 22 de setiembre de 2008, declaró Vanesa Orieta, hermana del joven. 

Tras la audiencia, la Red Nacional de Medios Alternativos dialogó con Juan Manuel Combi, abogado de la familia por la APDH.

 

“Lo más importante que nos tenemos que llevar de esta audiencia es el testimonio de la víctima. Creo que además tenemos que rescatar que es una víctima que no solo ha testimoniado sobre los hechos sino también sobre los sentimientos, algo que muy pocas veces se puede hacer y se puede expresar con tanta claridad como lo hizo Vanesa, incluso ante preguntas totalmente impertinentes, fuera de lugar. Ella en ningún momento se sacó, sino que contestó con total respeto a la defensa, incluso con cosas que nos indignaban a nosotros mismos como abogados. Parecería ser como que la vida privada de las víctimas tiene mucho interés para la defensa. Sinceramente a mí me parece que nosotros hemos obrado de muy buena fe para con el imputado en el marco de todo el procedimiento, fuimos muy respetuosos, hemos sido muy respetuosos cuando vino la mamá del imputado, incluso no le hemos hecho preguntas, la hemos dejado expresarse con toda claridad, incluso cuando se refirió a cosas que nada tenían que ver con esta causa, en ningún momento la interrumpimos. Entendíamos que era la madre del imputado y había que respetarla, es una mamá, es una mujer que sufre como cualquier madre la detención de su hijo entonces la dejamos hablar. Es por esto que nos gustaría que haya el mismo respeto para con nuestras personas, que venga una víctima, la hermana de Luciano nada más ni nada menos, que tuvo que sufrir durante 6 años la desaparición, que hace poco lo hallaron muerto, son situaciones que me parece que deberían pesar y al momento de establecer algún tipo de preguntas habría que respetar eso porque aparte no tiene nada que ver con la estrategia de una defensa”.

En este sentido, Combi afirmó que la defensa de Torales debería trabajar sobre el objeto procesal que se está investigando en este causa: “es decir, si Luciano fue torturado en el destacamento el 22 de setiembre como bien lo venimos denunciando nosotros y como lo vamos a probar en este debate. ¿Qué tiene que ver la vida personal de las víctimas? Igual claramente Vanesa fue muy contundente, describió cómo es la situación que se vive en los barrios, describió también la falta de asesoramiento que tuvo en ese momento, como les pasa a miles de familias humildes. Creo que el testimonio de Vanesa fue el mejor alegato en este caso de la imputación que va a tener Torales y el mejor alegato respecto a lo que nosotros creemos que debe ser una condena ejemplar para que estos hechos no vuelvan a suceder en nuestro país, y para que no haya más pibes, niños en este caso, ni tampoco adultos detenidos en lugares de encierro, y maltratados por personal policial y torturados como fue Luciano el 22 de setiembre de 2008”.

 

Reserva

Tras la declaración de Vanesa Orieta, la defensa del imputado pidió la reserva de su testimonio, lo que le impediría continuar presenciando las audiencias, algo que el propio Combi calificó como “una barbaridad: “si bien es una facultad de la defensa, uno reserva testimonio cuando hay otro testigo que pueda confrontar con ese testimonio. Tuvimos que pasar a otro día de audiencia porque no hay más testigos porque la defensa no se encargó de notificarlos, por lo tanto la reserva del testimonio creo que también no ha tenido en cuenta la consideración de la víctima en este proceso, no ha tenido en cuenta quién es Vanesa, quién es Luciano, yo creo que por demás está decir que por sobre toda estrategia judicial, por sobre toda pretensión defensista, que aparte creo que no influye en nada el testimonio de Vanesa para que se tenga que quedar acá, creo que priman los derechos humanos y en este caso los derechos de Vanesa y por sobre todas las cosas los derechos de toda la familia, de Mónica mismo. Realmente Mónica y Vanesa con todo lo que han sufrido, pedir una reserva para que no puedan presenciar la audiencia los días que vienen, de los testimonios que siguen… veremos ahora cuál es la estrategia de la defensa y qué preguntas se le van a realizar a Vanesa Orieta en estos días. Seguramente no se le realizará ninguna pregunta, fueron claros y contundentes los datos que ella aportó, y creo que eso amerita que se le tenga un mejor trato, cosa que a mí humilde entender no ha recibido por parte de estos pedidos que me parece que son innecesarios, y que no tienen nada que ver con lo que estamos tratando”.

 

Auto-incriminación

El miércoles 6 de mayo no habrá audiencia. Para el jueves 7 están previstas las declaraciones de los policías Mónica Chapero, Sergio Fecter, Damian Sotelo, Miguel Olmos, Miguel Sorayre y Néstor Díaz. Cabe señalar que Sorayre y Olmos fueron condenados a 3 años por el encubrimiento de esta misma detención. La defensa del imputado también citó a Yoel Colla, que es la persona a quien supuestamente le robaron aquel 22 de setiembre, además de sus padres.

Al respecto, Juan Manuel Combi explicó: “sobre los policías tenemos que decir que el tipo penal que se investiga acá es amplio por lo tanto pueden ser pasibles de auto incriminación, es decir que lo que se trató de hacer hoy es que no tengan que venir hasta acá para no tener que declarar porque cuando empiecen a declarar y en cuanto empiecen a auto incriminar seguramente se van a cortar los testimonios. A Torales se le imputa una acción concreta, la de torturar, pero también hay obligaciones que debieron cumplir otros funcionarios que no están imputados en este juicio pero sí en el marco de otro procedimiento que también se está llevando a cabo”.

En relación al supuesto robo por el que se lo detuvo a Luciano, Combi reflexionó: “en primer lugar el robo no está acreditado, pero supongamos que ese robo se acredite esto es parte de lo que tenemos que cambiar de la simbología de nuestro país, nosotros obviamente defendemos a la familia y tenemos claro además que no está acreditado el hecho de robo, pero hago una pregunta a la sociedad: ¿si Luciano hubiese cometido un delito previo, eso amerita o justifica un hecho de tortura en un lugar de detención? ¿Estamos queriendo insinuar que una persona que cometió un delito puede ser torturada en un lugar de encierro? Realmente eso sería aberrante, por lo tanto tampoco creo que puedan aportar nada en este proceso (la víctima del robo y sus padres). Incluso son testigos que nos van a beneficiar porque van a decir lo que sucedió el día de esos hechos y como bien manifestó Luciano mismo, que dejó un testimonio muy importante, que es el que le dejó a su amigo, a su hermana y a su mamá, y a esos testimonios los vamos a hacer pesar en esta causa, y vamos a salvar el buen nombre de Luciano, pero no solo por si robó o no, el buen nombre de Luciano en el sentido de que se va a ser justicia con un pibe que hoy no está. Si no lo logramos en esta audiencia con una condena seguiremos con las instancias ulteriores como hacemos en otros casos en los que se vulneran los derechos de nuestros pibes”.

 

Tortura acreditada

“No sólo quedó acreditada su detención, sino que además hay un registro en el Policlínico de San Justo, hay un médico que acreditó las lesiones producto de la tortura. Nosotros tenemos acreditado que estuvo adentro del Destacamento, y también tenemos acreditado que fue golpeado y los lapsos horarios también los tenemos claros. Luciano entró en un momento del día a ser atendido por un médico que era de la propia policía que no constata lesiones, sospechosamente después de salir de esta comisaría sí constata lesiones. ¿Dónde se produjeron esas lesiones? En el destacamento de Lomas del Mirador que fue el único lugar donde estuvo Luciano, pero además tenemos la tortura psíquica que está clara, los tormentos, el hostigamiento, que está acreditado por la mamá, la hermana y algunas situaciones que se desprenden de los propios testimonios que se escucharon”, aseveró Combi.

Hacia el final del contacto con la RNMA tras la segunda jornada de juicio, Combi reiteró que la detención de Luciano de aquel 22 de setiembre fue ilegal: “esto está dado por el marco del procedimiento, no se dio comunicación a la familia, no se comunicó inmediatamente con el asesor de menores, pero además hay un hecho que es por demás relevante, hay una resolución que ya había sacado Carlos Arslanián (ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires hasta 2007) de que no podía haber detenidos menores en las comisarías. En este caso, encima estaba detenido en la cocina de un destacamento policial que no tenía lugares para alojar detenidos, por lo tanto estamos hablando de una arbitrariedad manifiesta y una detención que no deja de ser clandestina porque estaba en un lugar que no tiene las precauciones de la ley y los controles que deben tener los lugares de encierro por las instituciones correspondientes”.

 El juicio continúa el jueves 7 de mayo, a las 9, en Florio 2765, San Justo, La Matanza. 

Seguí también el diario del juicio en: El blog de Familiares y Amigos de Luciano Arruga

 Juicio por torturas a Luciano Arruga – Día 3 – Testimonios

Compartimos los testimonios recogidos este jueves por la Red Nacional de Medios Alternativos, durante la tercera audiencia del juicio por torturas a Luciano Arruga.  

Agreda:¿Es necesario que nosotros como ciudadanos les paguemos a abogados de policías que están siendo investigados por torturas?”

Antes de ingresar a la sala de audiencia conversamos con Adrián Ezequiel Agreda, socio y amigo Juan Manuel Combi 

¿Cómo estás viendo el desarrollo del juicio?

El juicio tiene vicisitudes que para nosotros no son extrañas en el sentido de la idea de la defensa de instalar una idea acerca de lo que era Luciano, pero bajo ningún punto de vista eso modifica lo que él ha vivido concretamente. Desviar la atención merece en todo caso una crítica ética hacia ellos, porque no pueden desconocer lo que le ha sucedido a él, entonces como no pueden desconocer qué es lo que hacen, lo ensucian.

¿Cuáles son las expectativas que tenés en cuanto a la condena o no de Torales en función de cómo viene desarrollándose el juicio?

En términos jurídicos es bastante complejo, teniendo en cuenta qué tribunal tenemos enfrente. Ese no es un tema menor. No voy a desconocer el esfuerzo que están haciendo los particulares damnificados en ese sentido y puedo adelantar en todo caso que, en mi opinión, daría la cuenta de que efectivamente estamos en condiciones de lograr una condena, sin embargo hay que ser muy fuertes en el sentido de pensar cómo va a jugar el tema de la duda para el tribunal, y teniendo en cuenta qué tipo de tribunal estamos hablando, eso hay que trabajarlo muy bien.

¿Desde lo legal hay posibilidades en caso de que el fallo sea a favor de Torales, que lo eximan de la culpa de torturas, de apelar a otra instancia?

En todo caso, esa es una decisión que tienen que tomar los compañeros que están llevando la figura del particular damnificado, en ese sentido no vería inconveniente teniendo en cuenta que llegamos hasta acá. Yo creo que hay un dato que no se debe dejar de lado, y que hay que criticar concretamente respecto a la defensa, ¿cómo es que los letrados de la defensa pueden llevar a cabo esta actividad a favor de Torales? Es decir, la pregunta es si efectivamente el Ministerio de Seguridad está abonando esos honorarios; me parece un poco un despropósito que el Ministerio de Seguridad, que nosotros la población, le estemos pagando con nuestros impuestos al Ministerio de Seguridad y que ellos les paguen abogados, me parece un poco desproporcionado. En Nación dejó de hacerse hace un tiempo, por suerte. Pero creo que hay que empezar a analizar ese tipo de vínculo entre el Ministerio de Seguridad y la defensa que les pone a sus empleados, y en qué tipo de casos eso tiene que suceder ¿Es necesario que nosotros como ciudadanos les paguemos a abogados de policías que están siendo investigados por torturas? 

Pablo: “Que implementen la carátula de tortura por parte de la policía, eso sería un precedente importante”

Pablo es integrante de la agrupación HIJOS Zona Oeste y nos dejé estas reflexiones antes de ingresar a esta tercera jornada del juicio. 

¿Cómo estás viviendo estas instancias del juicio?

Acompañando. Hace falta, como siempre decimos, acompañar el laburo de los abogados y la denuncia de la familia tiene que ver con un acompañamiento masivo de las organizaciones, organismos de la zona que siempre estuvimos articulando y laburando junto a la familia por lo de Luciano.

¿Cuáles son las expectativas que tenés, según cómo se viene desarrollando el juicio?

Teniendo en cuenta la justicia y lo impresentable que son, porque este tribunal tiene el antecedente de haber absuelto a un policía que mató a otro pibe, yo creo que la causa de Luciano, no ésta, pero sí la causa por desaparición tiene que ver con un peso importante de la movilización, y además, desde el punto de vista del derecho, con todas las pruebas legales que hay no pueden dar un fallo que sea contemplativo para con el policía, más allá de las movilizaciones y el apoyo político. Que implementen la carátula de tortura por parte de la policía, eso sería un precedente importante para lo que viene y también por lo que está pasando con la policía en la provincia.

¿Lo ves difícil?

Es complicado, la verdad que es corporativo todo lo que tiene que ver con la policía, el poder político y la justicia, tiene armado ese conglomerado mafioso que se apoyan de alguna manera, pero a veces tratamos de romper ese conglomerado y torcer un poco el brazo, esperemos que lo logremos, creo que tiene que ser ejemplar, vamos a ver qué pasa. 

Juan Manuel Combi, abogado de la querella: “ninguna persona debe ser torturada en un lugar de encierro, haya hecho lo que haya hecho”

 ¿Qué fue lo relevante en la audiencia de hoy?

Sigo insistiendo en este intento de preguntar lo que hizo o no hizo Luciano Arruga en el momento de ser aprendido, que no tiene nada que ver con lo que se está investigando acá, un hecho de tortura.

Y aun en esa insistencia lo que hemos visto en esta audiencia es claramente lo contrario: no se puede acreditar el hecho del robo. Pero aún si se hubiese podido acreditar el hecho del robo por el cual tantas preguntas están conduciendo a la defensa a seguir insistiendo, aun si se hubiese probado no hay motivos para tortura ni para todo lo que le hicieron a Luciano ese día.

La impresión que me llevo es lo mismo que ha visto todos, que se ha mantenido la reserva de Vanesa Orieta al solo efecto de que no pueda presenciar la audiencia, como ya lo habíamos anticipado.

Realmente nos duele mucho porque ella es una víctima, es la hermana de Luciano, es una luchadora social. Y que se le haya prohibido presenciar esta audiencia no solo no lo entendemos sino que, en lo personal, me parece una total falta de respeto y estoy triste por eso.

Lamentablemente se ha convalidado esta situación. Incluso hoy cuando empezó  la audiencia llamé a la buena fe y solicitamos al tribunal que revea esta situación y le pregunte a la Defensa si solicitaba que la testigo se quede y dijo que se quede pero reservada para no hacerle absolutamente ninguna pregunta y respondiendo en un tono irónico. Y al final dijeron que se podía incorporar. Igual Vanesa va a poder ver los alegatos y estar el día que se dicte el veredicto y va a poder seguir presenciando todos los actos del proceso aunque quieran ponerle una venda y taparle los ojos. Este tipo de cosas lo único que hacen es seguir re victimizando a las víctimas.

¿Había posibilidad de presentar más testigos por parte de ustedes como para volver sobre la acusación de torturas?

No. Nuestros testigos ya vinieron a declarar y fueron claros y contundentes. Además tenemos que decir que estamos ante una situación especial ¿Por qué no hay una gran cantidad de testigos  propuestos por las partes? Porque Luciano estuvo detenido en una cocina de un destacamento policial, es decir, gente detenida ahí no había. Entonces, Luciano nos dejó un testimonio a través de su familia, en sus amigos.

Y hay un dato fundamental, el del parte médico luego que la familia afortunadamente pudo llevarlo a Luciano al policlínico y allí pudo constatársele lesiones que tenía luego de haber sido egresado de ese lugar (el destacamento) cuando no las tenia al ingresar, según constata la misma policía.

Nosotros trabajamos con esa prueba, creo por demás suficiente, y es lo que vinimos a trabajar en este proceso.

¿Qué hizo Luciano ese día? A mi me consta que Luciano no robó. Pero si hubiese robado, sigo diciendo lo mismo que dije desde el primer día, lo estaría defendiendo con mayor orgullo aun porque ninguna persona debe ser torturada en un lugar de encierro, haya hecho lo que haya hecho. Nosotros ni siquiera para los asesinos y torturadores pedimos malas condiciones de detención ni tortura. Pero ni siquiera pudieron acreditar el robo.

¿Qué expectativas tenés del fallo, luego de los alegatos de mañana?

Expectativas tengo un montón porque siempre que uno lucha tiene expectativas, siempre con la reserva que hemos tenido muchas trabas en todo este proceso. Y a pesar de ese alegato donde se nos acusa de tener presiones políticas y favoritismos políticos digo que seis años de búsqueda, nuestra vida y la de la familia de Luciano arruinadas, preguntaría qué poder político tenemos nosotros ¿Siete años para llegar a un juicio y dicen que tenemos poder político?

El poder político estuvo ausente en esta causa, en la desaparición de Luciano, en la atención a la familia de Luciano, en generar lugares de encierro con condiciones para que los pibes no tengan que estar en una cocina encerrado ante la arbitrariedad…ahí tiene que estar el poder político y ahí no está 

¿El alegato va a ser por parte de APDH Y CELS?
Nosotros somos una defensa en común si bien como abogados representamos a distintos organismos pero defendemos a un solo particular damnificado. En este caso se va a dividir el alegato en dos personas pero el alegato es uno solo porque lo hacemos juntos y estamos trabajando en conjunto en pos de un mismo objetivo.

Combi mantuvo reservas de la línea argumental del alegato, que será mañana viernes. Y para finalizar agregó: “En este proceso hemos obtenido, creo yo, el apoyo de las personas que necesitábamos que estén acá, que son los organismos, las organizaciones sociales. Independientemente de los partidismos o las visiones creo que todos los que vinimos acá tenemos en claro un concepto básico: que ninguna persona tiene que ser torturada y maltratada y uqe hay que trabajar con las personas humildes que no tienen ese respaldo dentro del sistema judicial ni del poder político del que te habla. Estoy alegre de que en esto estemos unidos”.

Juicio por torturas a Luciano Arruga – Día 4: Crónica de los alegatos, a la espera del veredicto

Culminó este viernes, con los alegatos, el juicio por torturas contra Luciano Arruga, por las que está acusado el Teniente 1º Julio Diego Torales. La fiscalía solicitó 10 años de prisión. La querella conjunta de la APDH de La Matanza y el CELS pidió 16 años. La defensa, en tanto, previsiblemente, solicitó la absolución, pero sorprendió a todos pidiendo la imputación por falso testimonio de Vanesa Orieta, hermana de Luciano, y de Juan Gabriel Apud, amigo del joven. El próximo viernes a las 12 será la lectura del veredicto.

La cuarta jornada por el juicio por torturas a Luciano Arruga comenzó más amigable que las anteriores por varios motivos: arrancó más tarde, ya que la cita judicial para que se oyeran los alegatos era a las 12; la cita social y política fue a las 10, para llevar adelante una radio abierta en las afueras de la Unión Industrial de La Matanza, donde se desarrollaron hasta aquí las audiencias. Es decir que no hubo que madrugar tanto por lo que el frío se sintió mucho menos. Esta vez el sol resultó un abrigo natural y suficiente. Incluso pudieron acercarse para presenciar la audiencia varios de los integrantes de Familiares y Amigos de Luciano Arruga que por razones laborales no habían podido estar en el lugar antes, aunque sí se encargaron de sostener la labor comunicacional a través del blog en el que la organización decidió contar la historia de este juicio con voz propia.

Mientras un grupo se encargaba de montar la parte técnica para brindar el sonido adecuado durante la radio abierta, llegaron Mónica y Vanesa. Rápidamente entendieron que el sol era necesario y se sentaron bajo su calor a tomar unos mates y a fumar. "Al final de este juicio tiro el paquete, esté vacío o lleno", promete Mónica, mucho más distendida que en las jornadas anteriores: "es que ya está, ya ganamos, salga lo que salga de este juicio, estar acá es una victoria nuestra", dice con seguridad. Está contenta por el pedacito de justicia alcanzado, pero también hay lugar para charlar de cosas más banales. Mónica disfruta aún del triunfo de River ante Boca en el partido de ida por la Copa Libertadores. Ganó su River, ganó el River que Luciano adoraba: "él me decía, si me cortás acá -estira el brazo y señala las venas-, ahí está River". Vanesa no comparte la elección: es hincha de San Lorenzo: "no podría nunca ser hincha de un club que se autodenomina Millonario", larga entre sonrisas. Parece tener un argumento sólido para todo.

Por el parlante se escucha un segmento de Desde Afuera, el programa radial que los Familiares y Amigos de Luciano idearon cuando la municipalidad de La Matanza, que había cerrado el destacamento donde ocurrieron los hechos que se juzgan en este juicio, los había dejado afuera cambiando la cerradura con un argumento por lo menos torpe: que estaban haciendo política. Por supuesto que tenían razón. Estaban allí, y están de vuelta en ese lugar de tortura y muerte, para intentar que lo que le sucedió a Luciano no le ocurra a ningún otro joven del barrio. Se pasaron un par de años de sábados con sol, calor, frío y lluvia haciendo comunicación alternativa para presionar al poder local, que les tuvo que firmar la cesión con disguto hace unos pocos meses. El programa se sigue llamando igual. Aunque ahora se haga desde un estudio de radio (tomado dicen ellos, entregado decimos nosotros), no quisieron cambiarle el Desde Afuera. Allí Mónica dejó sus sensaciones tras los primeros días del juicio y cerró la emisión mejor que lo que podría haberlo hecho el periodista más genial. "Yo no me voy a despedir, no me gustan las despedidas, pero sí recordé algo muy lindo y se lo voy a decir a todos. Una vez le dije: soñá Negro, soñá, y él me dijo: `¿para qué voy a soñar mamá?’. Un niño sin sueños es un hombre sin futuro… chau".

 Angustia, dolor y satisfacción

A minutos de entrar, Vanesa nos dejó algunas reflexiones. Se lamentó por no haber podido presenciar el resto del juicio a pedido de la defensa: "estamos transitando este proceso con mucha angustia y dolor. Esperamos una condena contra el Teniente 1º Diego Torales". Acerca de la estrategia de la defensa de ensuciar a Luciano, aseguró estar preparada de antemano: "tengo más claridad en ese sentido, no me sorprende y lo tomo como de quién viene, las chicanas no me tocan, están defendiendo a un policía acusado de torturas, un hecho gravísimo. Lo que está quedando claro es que detuvieron aquel día a Luciano de una forma arbitraria. Fueron a la búsqueda de un pibe que daba con las características de alguien que le había robado a otro, pero eso no justifica la detención de Luciano, que estuvo más de diez horas privado de su libertad en una cocina. El primer objetivo está cumplido: limpiar la imagen de Luciano que estuvo manchada durante todos estos años".

Sobre este nuevo encuentro con Torales, en circunstancias bien diferentes a las del 22 de septiembre de 2008, Vanesa relató: "yo no tengo nada que esconder. Los miré a todos a los ojos como miro a todos los que le hicieron daño a mi hermano. Eso también es una satisfacción para los familiares. Sin bajar la mirada, les estamos diciendo que estamos presentes, de pie y denunciando sin ningún temor".

"La tortura es tortura, no importan los motivos"

Pasadas de largo las 12, comenzaron los alegatos. La sala desbordaba de gente, más que ningún otro día. El silencio ensordecía. Ya se podía filmar y grabar con libertad, así que decidimos rápidamente transmitirla en vivo (como también emitiremos el viernes próximo la lectura del veredicto).

Vanesa les había pedido a todos que no aplaudieran ante ninguna circunstancia: "aquí no hay nada que festejar, ni siquiera la condena contra el policía".

Comenzó el Ministerio Público. El fiscal José Luis Longobardi es uno de esos actores silenciosos de la justicia que estudia, lee y acciona. Se nota que lo incomoda el formato oral y público. Tartamudea al hablar, pero demuestra firmeza y seguridad en cada una de sus intervenciones. Su acción en el juicio tranquilizó a muchos, no solo porque fue fundamental en este juicio, sino porque tiene a cargo la acusación contra Pablo Pimentel, el referente de la APDH de La Matanza que está imputado por el armado de una causa contra policías tras el dudoso suicidio del joven Gabriel Blanco en una comisaría.

Longobardi aseguró que está probado que Luciano fue torturado en el ahora ex destacamento. Sostuvo también que fueron tres las personas que lo torturaron: Torales y otros dos aún no identificados."La tortura es tortura dice el Tribunal Internacional de Derechos Humanos y no hace falta ningún motivo. Tortura es lo que hemos descrito y que conlleva, sí, a un trato difamante, degradante, humillante —vuelvo a usar palabras de Vanesa—, todo acto que muestre una crueldad inhumana", dijo. Para Longobardi, Luciano nos habló durante este juicio: "he dicho que Luciano nos habló, nos dejó los vestigios, los signos, las huellas, los testigos que me permiten a mí sostener probadamente la acusación. Justo en este momento, Luciano nos vuelve a hablar. Me habla a mí y les habla a ustedes pidiendo justicia", finalizó. Por todo esto, con los atenuantes de la falta de antecedentes de Torales, el fiscal solicitó al tribunal la pena de 10 años de prisión.

 

El peor de los miedos

Luego tomó la palabra la querella. Primero habló Juan Manuel Combi, abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza. Realizó una suerte de reconstrucción de los hechos y tuvo la intervención más política. "Hemos llegado hasta aquí con el poder. Pero no con el poder oculto que se ha pretendido insinuar. Hemos llegado hasta aquí con el poder de la verdad y la justicia. El poder y la justicia de esos testimonios que, como bien dijo el representante del Ministerio Público Fiscal, nos ha dejado en vida Luciano Nahuel Arruga y ha dejado a la valiente hermana, que lo llevó al policlínico, y a su madre, a quien estamos orgullosos de patrocinar, como particulares damnificados en esta causa". Combi parece calzar el traje solo por obligación. Con su voz gastada, por lejos es quien mejor se lleva con el formato del debate. Calificó a la detención de Luciano como una "aprehensión de dudosa legalidad" y remarcó que lo alojaron en "un destacamento policial no habilitado para tener detenidos". Se refirió a Arruga varias veces como "un niño de 16 años" y subrayó las consecuencias del hecho: "después esta detención Luciano tenía miedo. Y tenía el peor de los miedos que puede tener un ser humano, el que nos constituye como tales: miedo a la muerte".

Los libros sobre la mesa

Combi ya había anticipado que el tribunal tuviera en cuenta que por la gravedad de los hechos el alegato sería extenso. Le cedió el micrófono a su colega Maximiliano Medina, el joven abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales, que siempre tuvo como ladera, incluso preguntándoles a los testigos, a María Dinard. Medina se encargó del segmento más técnico de los alegatos. Citó jurisprudencia nacional e internacional. Los integrantes del tribunal, las doctoras Diana Volpicina y Liliana Logroño, y el doctor Gustavo Navarrine tomaron nota en cada mención.

Medina también se refirió a Luciano como "un niño" y dijo que eso no era un capricho del fiscal o de su colega Combi, "sino que así lo establece la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño".

Medina cerró su participación en el juicio anunciando que para la querella Torales es culpable de torturas contra Luciano Arruga y solicitó la pena de 16 años de prisión.

Así como Combi comenzó remarcando el orgullo por representar a Mónica Alegre, Medina cerró del mismo modo. No es poco, luego de algunos momentos ya relatados de este juicio, que los abogados hayan sentido orgullo por estar llevando adelante esta causa.

No hubo aplausos luego de la intervención del fiscal, tampoco tras la de los abogados querellantes 

Cargar contras las víctimas

Luego de un cuarto intermedio, llegó el turno de los abogados defensores. A sus espaldas había una docena de familiares de Torales, incluyendo a la madre, que fue testigo de mérito en esta causa. La defensa tuvo una actuación irregular durante el juicio. Más allá de los cuestionables intentos de acusar a la víctima, que ya no está para defenderse -lo que en las réplicas el fiscal calificó como "una canallada"-, fueron varios y notorios los momentos en que mientras preguntaba Juan Grimberg, Gastón Jordanes movía la cabeza con signos de reprobación. Ayer comenzó Jordanes, mucho más sólido a la hora de exponer que su colega de defensa. Su intervención fue dura con los familiares. Dijo que Luciano no estuvo mucho tiempo demorado y que en todo caso la extensión se debió a que sus familiares no podían acreditar su identidad: "Torales no tiene la culpa de que Arruga circulara sin documentos". Dijo que no quedaron acreditadas las lesiones y modificó algunas de las declaraciones de Orieta: "la hermana dijo aquí que el joven estuvo esposado dos horas"; sin embargo, Vanesa no dijo eso, sino que Luciano le había contado que estuvo un tiempo esposado pero que no podía precisar cuánto. Aseguró que "los derechos de Torales están siendo vulnerados en este juicio", aunque no especificó de qué manera.

Para no perder la costumbre de la semana, cargó contra Alegre y Orieta: "son dos mujeres fuertes, de carácter muy importante, a las que no se las pasa por arriba. Si tu hermano está pasando el peor momento de su vida, vos no te vas a ir a trabajar por dos o tres horas más o menos de trabajo. Este chico no estaba siendo abusado por la autoridad, sino su hermana no se hubiera ido".

El final fue para Grimberg. Dijo que los testigos de la querella y la fiscalía "han mentido sistemáticamente… todos". Luego tuvo un intento de aportar sensibilidad, que no le salió del todo bien: "interpretamos que la pérdida de un chico de 16 años, que ha sido una víctima social, donde el Estado ha estado ausente no solo de él sino de todo ese sector de población, pero mi cliente hace dos años que está preso (SIC)". Grimberg es el mismo que unos días antes le preguntó a Mónica qué opinaba de que un chico de 16 años tuviera que cartonear. Luego del fallido intento de revertir aquel error con la desprolija sintaxis de la frase anterior, volvió a la carga con una chicana, sin dudas donde se siente más seguro: "mi cliente no es Videla, mi cliente no es Pinochet, mi cliente no es Milani. Si fuese Milani seguramente el CELS no estaría representando al particular damnificado, porque son dependientes del Poder Ejecutivo Nacional". Más allá de las afinidades políticas que el CELS tiene con el gobierno nacional, Grimberg olvidó o desconoce que sí han cuestionado la designación de Milani con firmeza.

 

Falso testimonio

Pero lo peor llegó sobre el final, cuando pidió que se imputara por falso testimonio a Vanesa Orieta y al amigo de Luciano, Juan Gabriel Apud. Las víctimas colocadas en el lugar de sospechosas otra vez. Es imposible pensar que un grupo de jóvenes se hayan confabulado para que un solo policía vaya preso y ni siquiera por el secuestro y desaparición de Luciano. Acusó a Orieta de mentir cuando dijo que habló al día siguiente con Torales "cuando ese día posterior no estuvo de servicio".

Luego hubo espacio para que se calentara un poco más el debate con las réplicas. Combi dijo que "los organismos de derechos humanos somos independientes" y arrancó los únicos aplausos rápidamente silenciados.

Vanesa apoyó sus codos contra las rodillas para sostener su cara. No dejaba de mirar a los abogados. Le costó no responderles. Mónica, detrás de los abogados, no pudo ocultar su angustia. Terminó el juicio, ahora solo queda la sentencia. Volpicina, Navarrine y Logroño pidieron un día más que el plazo estipulado por lo que la lectura del veredicto será el viernes, otras vez a las impuntuales 12, pero en una sala más pequeña, ya en los tribunales de San Justo. (foto: Gonzalez Ve)

Que la tortilla se vuelva

A la salida, una ronda, casi asamblea, se reunió para escuchar a Mónica, que quería volver a decir que es un triunfo estar ahí, como aquel futbolista de equipo de barrio que llega a una instancia final y celebra ya estar en ese lugar que no está reservado para ellos. El lugar de los pobres en la justicia, en general, es el de los acusados. Sin embargo, está familia ha conseguido dar vuelta la tortilla, no porque Torales sea millonario, sino porque representó aquel día al poder y hoy está como acusado. No pudo haber hecho lo que hizo solo, ni sin que nadie lo supiera. Lo que ocurrió el 22 de septiembre de 2008 no fue un hecho aislado. Es fácil suponer que lo que le pasó a Luciano no le sucedió solo a él. Alguien decidió abrir ese destacamento para tranquilizar a un sector de la población y hacerle, a la vez, la vida imposible a los jóvenes pobres del lugar.

Este pequeño equipo de barrio ya ganó unos cuantos partidos inesperados. Casi que no es sorpresa que pueda ganar esta partida. Sin embargo, como esto no es fútbol, no habrá nada para festejar, porque uno de los jugadores no está.

Seguramente, muchos de los funcionarios responsables de las políticas de "seguridad" que se llevaron a Luciano, habrán celebrado, justo el día de los alegatos, el Día Nacional de la lucha contra la Violencia Institucional, fecha impuesta recordando la Masacre de Ingeniero Budge. Hubiera sido oportuno que se pegaran una vuelta por el juicio por torturas contra Luciano Arruga.

El presente aprieta los botines más que el pasado, qué duda cabe.

 

 

 

 


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