La trama con varicela

Escrito por el 4 de diciembre de 2007

En una zona de alrededor de veinticuatro manzanas se han levantado y se están construyendo varios edificios. Tienen una altura promedio de ocho pisos. Entre los inaugurados en el último año y medio, los que están próximos a inaugurarse, los que están en construcción y los terrenos que ya tienen cartel, son aproximadamente cuarenta. La entrevista con Pompeyo Ramos Marrau, arquitecto urbanista y vecino de La Paternal, pone en contexto los problemas ambientales que ocasionan las construcciones y propone soluciones.

Pompeyo Ramos Marrau – Lo que hace falta realmente en la Ciudad es un catastro riguroso. Un catastro riguroso te lleva a que se haga un vuelo aéreo actualizado, al día de hoy, que se haga una revisión de planos, mandar a la calle tipos de campo que hagan el dibujo final del parcelario de la ciudad, que incluye la cuestión jurídica, a quien pertenece cada una de las propiedades, construidas o no construidas, el uso que se le da a cada uno de los volúmenes te todas las construcciones, etc, etc. Al no tener esto resuelto no podemos ver cuales son las edificaciones construidas, que es lo que vos has marcado en el plano. Cuales son las parcelas que están en construcción, por ejemplo. Con un catastro riguroso también sacas el equipamiento urbano que hay en toda esta zona. Este catastro permitiría una recaudación inmobiliaria necesaria que cualquier ciudad del planeta la tiene. Es uno de los recursos más importante que tienen los municipios para poder dar los servicios. El impuesto inmobiliario es el numero uno, la madre de los impuestos. Incluso puede que no sean zonas muy amplias, pueden ser doscientos metros de una zona determinada. Debe llegar a ser también un gran regulador de los desequilibrios que tiene una ciudad. Ahora están con ese asunto del ABL. Yo no he escuchado ni leído a nadie que ataque el problema por su nombre, que diga impuesto inmobiliario por su nombre. Se lo disfraza con barrido alumbrado y limpieza…no conozco un antecedente en donde se cobre un impuesto para eso, el servicio más básico y elemental que tiene que dar un municipio. Al tener esa falencia que tiene la ciudad que es no tener un catastro riguroso, tampoco se tiene un plano urbano. Porque el catastro sirve no solo para el impuesto inmobiliario sino también para brindarle todos los elementos necesarios a un diagnóstico posible que haya que hacer en un plano urbano.

 

 

La Colectiva – Esto quiere decir que el que está dando una autorización de obra puede no saber que se trata de una zona de casas bajas, residenciales…

PRM – Si puede no saberlo pero eso no está en juego. Lo que está en juego cuando van a construir estas locaciones, cuando van a pedir un permiso y demás, es el sentido de la oportunidad, nada más. Y cuando alguien protesta, cuando hay una protesta ciudadana lo que se saca (a relucir) es el código de planeamiento que es el comodín que se tiene para estos casos. No sirve más que para eso porque al no tener plano urbano…el plano urbano tiene que traer como capítulos finales, la normativa correspondiente para que sea de aplicación eficaz. Ahora si yo no tengo plano y tengo normativa de aplicación, lo que teóricamente sería ese código de planeamiento, me parece que algo falla. Tengo la normativa pero no tengo el plano ¿cómo es eso? Por eso es una lucha desigual porque no está dentro de la lógica. No tiene historia de plano urbano la ciudad de Buenos Aires, ni Argentina. Entonces no hay lógica y como no la hay, es tierra de nadie y entonces tenemos lo que tenemos. Los partidos políticos nunca han puesto esto como un tema importante y se han visto tocados cuando hay una protesta vecinal solamente.

LC – ¿hay intentos de modificaciones?

PRM – La rezonificación de este sector que traes tu, que son entre 23 y 25 manzanas más o menos, definen lo que a mi me parece que podría hacerse sin ninguna réplica, que es las construcciones hasta 21 metros más o menos. Eso da cuatro o cinco de altura con un buen aprovechamiento del suelo. Lo que hay que buscar es el aprovechamiento del suelo sin ser agresivo con la calidad de vida de los ciudadanos. Eso que no lo contempla ninguna de las reformas que se quieren imponer. En estas manzanas estamos ya en una altura que es demasiado grande.

 

 

LC – Sobre todo teniendo en cuenta que este es un pedacito de Santa Rita muy amable, con edificaciones bajas, con arboledas…Independientemente de lo que el suelo aguante, acá en un plazo relativamente breve, un año y medio más o menos, va a haber alrededor de 3.000 personas más en la zona, en estas pocas manzanas. Es lógico pensar que habrá alrededor de 1.000 chicos. Los departamentos no son viviendas económicas, son para una clase media acomodada, habrá muchos coches más. Además los problemas que normalmente no se toman en cuenta como son las cloacas, el servicio de agua, el servicio de corriente eléctrica, gas. Quienes vivimos en la zona sabemos que tenemos cortes de luz cuando hace calor y problemas de gas cuando hace frío.

PRM – Dijimos que no hay catastro, que no hay planificación urbana. Lo que se está haciendo son rezonificaciones, como la de Coghlan, la de Caballito, un poquito la de Flores…y creo que hay que saludar las rezonificaciones, hay que darles la enhorabuena. Eso es una especie de avanzada de lo que venimos pidiendo en la Legislatura de que hay que parar todo esto. Hay que dar una ley de emergencia ambiental de la metrópoli de Buenos Aires y estas rezonificaciones estarían parando en los hechos estas construcciones. Pero ojo sepamos que estamos haciendo parches a algo que está tocado de muerte que es la no planificación de la ciudad. Acá no hay planificación de lo que son los tendidos subterráneos, cloacas, gas, luz. Al día de hoy, sin construcción hay un gran desfasaje y ya la saturación que tiene la ciudad es enorme, el nivel de ruido y contaminación es enorme. Si a eso le incorporamos más habitantes, más coches y con los mismos servicios…De todas maneras yo creo que es falso poner como argumento central, de lucha, "mas habitantes con los mismos servicios es igual a colapso".

LC – ¿Por qué?

PRM – Porque el día de mañana puede venir una directriz del poder político y corregir esta situación. Pero la edificación te va a quedar y la ciudad destrozada va a quedar destrozada. Aquí lo que está en juego es hacer ciudad. Al hacer ciudad no te podés olvidar de los habitantes que son los que viven en la ciudad. Y donde está el relevamiento del equipamiento de escuelas, hospitales o centros culturales de estas veinticuatro manzanas. ¿Se necesitan aquí construir viviendas? Yo creo que se necesitan más de dos millones de viviendas en el país, se que se necesitan varios cientos de miles de viviendas en la ciudad de Buenos Aires. No se cuantos recaerían en este sector pero se que aquí muy cerca está la Lechería y un poco más allá el asentamiento del playón de Paternal pero ¿es esta la forma de resolver esa necesidad, con viviendas con amenities y demás? Pues no.

LC – Claro, no están destinadas a corregir el déficit social de vivienda

PRM – Por eso yo sostengo que es mejor ir a hablar sobre estas construcciones desde ese punto de vista, que es nada más y nada menos que la no planificación para la especulación inmobiliaria, grandes negocios se hacen a raíz de eso.

LC – Entonces, ¿crees que tenemos derecho los habitantes de la ciudad a decir acá no se construye más?

PRM – Yo creo que si. Yo le puse a esto que tu hiciste, este plano, "la trama con varicela". Esto nos lleva a una Shangai a una Hong Kong que están absolutamente densificadas. Pero ¿cómo no vamos a tener derecho los ciudadanos de Argentina? Tenemos un territorio enorme, tenemos suelos por todos lados, aunque no tengamos ley de suelos porque a la especulación inmobiliaria no le interesa que haya, y tenemos enormes concentraciones en las metrópolis de Buenos Aires, de Córdoba, de Rosario…Cuatro o cinco puntos del territorio. ¿Cómo no vamos a tener derecho en decir "señores, tenemos suelos"? Tenemos derecho a no ser estúpidos. ¿Cuáles son los argumentos de extrema necesidad que me digan que hay que construir en esta ciudad tanta vivienda? No existe un plano urbano, no existe una planificación a cuarenta o sesenta años, ¿cómo no vamos a tener derecho las asociaciones de vecinos o los vecinos a oponerse a esta invasión de torres, por así llamarlas? Esto es una broma de mal gusto que se le están haciendo a los vecinos en provecho de poca gente para intereses económicos. No es nada más que eso, es un negocio. Por eso quienes apuntan en dirección a la emergencia urbano ambiental, creo que no se equivocan porque están diciendo "tenemos una situación muy delicada y vamos camino al colapso". Tengamos esa ley y mientras tanto hagamos un plano urbano ambiental serio, riguroso. Con relevamiento, con diagnóstico, con participación ciudadana. Esto te puede llevar dos años, tres años, si se toma con seriedad. En ese tiempo habrá que hacer lo que debió haberse hecho ayer. Mejorar los barrios, rehabilitar los barrios, hacerles centralidades. Mejorar las plazas, hacer peatonales, cines, teatros. Mejorar los espacios públicos. Emergencia urbano ambiental para la ciudad y su conurbano, porque esto no da mas. Si no hacemos eso seguimos con los parches.

Daniel Giovannini-La Colectiva

 


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