Detrás de Wall Street

Escrito por el 20 de octubre de 2008

Entrevista a James Petras

Cien millones de personas estafadas por los bancos en sus fondos de pensión. Cincuenta millones sin techo o próximos a quedarse en la calle. Trabajadores que cargan con los costos de la timba financiera. Burócratas sindicales mirando para otro lado. El gobierno de Bush repatría una brigada de Irak para afectarla a la seguridad interna. Un pueblo dormido que no reacciona, educado bajo la permanente amenaza del enemigo externo.  Estas son las primeras etapas de una crisis que según James Petras, se quedará por los próximos cinco años.

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La Colectiva – Intelectual, militante por los derechos humanos, analista, catedrático. Hablamos de James Petras a quien ya estamos escuchando. Buenas tardes Petras. Hemos estado escuchando hablar de burbuja financiera. Burbuja, ¿no? Una cosa casi infantil, inofensiva. Setecientos mil millones de dólares, los problemas de Wall Street y acá, en Buenos Aires, por lo menos los grandes medios, no han reflejado absolutamente nada sobre lo que significa la crisis en la vida real. Sobre la cara humana. Queríamos comenzar esta conversación pidiéndole una precisión sobre estos hechos.

James Petras – La primera cosa que podemos decir es; más de cien millones de personas, familias, que han perdido todos sus ahorros. Y con los ahorros digo los fondos de pensión y las inversiones que han hecho las compañías con las jubilaciones privadas.

Lo que no está afectado es el seguro social respaldado por el Estado. Pero lo que hemos visto es que muchas personas en edad de jubilarse no se pueden jubilar porque están en condiciones bastante perjudicada y las estimaciones es que van a tener que trabajar hasta setenta o setenta y cinco años para acumular algún ahorro para jubilar.

Entonces tenemos más de cien millones de personas que van a quedar en la pobreza o tienen que continuar trabajando. Yo creo que es un problema grave.

La segunda es que ya la crisis ha comenzado a golpear a la gente con deuda. Lo que sabemos es que los que han comprado a plazos casas, automóviles o partir de tarjetas de plástico tienen que devolver mucho de lo que han tratado de consumir. Creo que es el segundo grupo de los afectados, los que han perdido su forma de transporte, su habitación y lo esencial para mantener una casa.

El tercer grupo de los afectados son los jóvenes en las universidades que ya no pueden conseguir préstamos para financiar su educación. Las restricciones sobre préstamos ahora son muy fuertes y eso significa cambiar los planes educativos o tener que quedar sin educación superior.

El cuarto grupo son los obreros y trabajadores que han perdido sus trabajos. Aquí tenemos una gama importante entre la industria automotriz y los empleados en Wall Street y las instituciones vinculadas con todo el sector financiero, inmobiliario y seguros, que han sufrido enormes despidos y no encuentran trabajo para mantener los compromisos económicos que han acumulado.

Hay mucho más que uno puede decir. En la primera instancia empezamos a ver gobiernos haciendo recortes en los gastos presupuestarios que significan despidos de empleados públicos, reducción de programas sociales. En Chicago están cancelando seis días de trabajo sin pago y otras medidas similares. California está a punto de la bancarrota para fin de octubre si no consigue algún préstamo o ayuda federal.

LC
– ¿Podríamos decir que los pobres de EE.UU. están financiando que sigan siendo muy ricas las bancas privadas históricas del país?

JP – Depende. Si hablas de los obreros industriales, si. Hay muchos aquí que trabajan en los comercios, en los trabajos mal pagados como Wall Mart, los demás que no han tenido enorme impacto económico porque no están sindicalizados y no tienen ninguna conciencia social o política. Pero ahora el gran ausente en esta crisis son los sindicatos y los burócratas que dirigen. No han tomado posiciones fuertes, nadie los consulta y queda de manifiesto otra vez que en EE.UU. no tenemos ninguna representación de los pobres. Ni los obreros ni los empleados. Es un país donde el gobierno y Wall Street están imponiendo todo el costo de esta crisis sobre los hombros de los trabajadores sin ninguna gran protesta. Lo que tenemos es mucha bronca, mucha angustia, mucho miedo pero no encuentran un canal para expresarse. Es el único país en el mundo donde ocurre una cosa similar. Creo que debemos pensar que tenemos un sistema donde el capitalismo y sus representantes políticos y la gran oligarquía financiera pueden hacer lo que se les da la gana. La única oposición viene de la derecha ortodoxa que cree que la intervención del Estado a favor del capitalismo es una forma de socialismo. Entonces los más dogmáticos conservadores se oponen a la intervención estatal a favor del capital  por el principio de ver las cosas a partir de prismas ideológicos. Mientras los liberales, los mal llamados progresistas han apoyado esta intervención.

LC – Hay una versión que está circulando sobre la posibilidad de que las fuerzas armadas intervendrían en caso de descontento civil, como se le llama. ¿Esto tiene algún viso de verdad?

JPEs una hipótesis exagerada. Creo que la base de eso es el retiro de una brigada militar de Irak que está ahora afectada a parte de la seguridad interna y como consecuencia de esta política, el gobierno ha hecho una declaración diciendo que están por la seguridad nacional y contra cualquier rebelión civil. Pero como te contaba no hay ninguna rebelión y no hay movilizaciones serias. Creo que es muy prematuro hablar de intervención militar o declaración de Estado de sitio. Eso está lejísimo de la realidad actual. Hay muchos rumores, mucho catastrofismo en el discurso de sectores de izquierda en Internet y creo que por esta razón uno tiene que ser muy cuidadoso sobre lo que dice sobre la situación interna en EE.UU. Uno no puede decir que estamos frente a una rebelión ni mucho menos intervención. Estamos en una situación demasiado tranquila, con demasiada desorientación. Yo imagino que como están quebrando las cosas aquí, en otros países podríamos ver algunas movilizaciones públicas, por lo menos.

LC – Aquí catedráticos de la ciudad de Buenos Aires hablando sobre la crisis mundial, hicieron foco sobre la crisis norteamericana dijeron que la crisis se da por la especulación financiera pero también porque el gobierno de Bush, y otros gobiernos anteriores, alimentaron los préstamos. Es decir los bancos para mantener contenta a la gente, gobierno mediante, dieron créditos a quienes no podían pagar. Y esas personas que no podían pagar tomaban créditos a sabiendas que en algún momento no se iban a poder pagar.

JP – Este es el argumento del sector neo-fascista, ultraderechista. Es un lenguaje en código porque cuando dicen “la gente que no puede pagar” están hablando de los pobres latinos, los pobres negros que de una forma u otra han conseguido hipotecas. Pero el problema no es de los deudores, son las condiciones, lo que laman las tasas de interés variable que empiezan a enganchar al deudor con bajas tasas pero en seis meses o un año, la tasa de interés se duplica por eso no pueden cumplir con los pagos.

Este razonamiento olvida que las hipotecas de los que tienen bajos ingresos vienen de una iniciativa de los bancos. Viene de decisiones de empaquetar estas hipotecas y venderlas en el exterior. Hay toda una matriz de fuerzas económicas que fabricaron todo este proyecto de seguridades que vendieron en el exterior bajo pretextos falsos de que eran de auto-seguridad, ganancias garantizadas, etc. Entonces en vez de condenar al estafador condenan a la víctima. A la persona que pierde su casa porque entró en un contrato en que estaba mal condicionado.

El otro asunto es que los dos tercios de las hipotecas no van a los pobres. Eran hacia la clase media alta, la clase media, eran propiedades comerciales. Muchos compraron y vendieron casas con grandes hipotecas con la idea de que en seis meses podrían vender la casa y conseguir una ganancia de veinte o treinta por ciento.

La extrapolación de un sector de población de bajos ingresos, principalmente negros y latinos, es el típico discurso fascista que quiere hacer chivo expiatorio de los que han sufrido la pérdida de su casa. Es como si los nazis culparan a los judíos por el colapso del capitalismo. Ahora quieren culpar a los pobres, negros, latinos por el colapso de un sistema multimillonario. Es completamente irracional y cualquiera que repite este discurso puedes tacharlo de fascista.

LC – Cien millones de personas afectadas por los fondos de inversión, cincuenta millones ya sin techo o en vías de estarlo, obreros y trabajadores desocupados y con burócratas que son cómplices de Wall Street, por decirlo de alguna manera simple. ¿No es este un caldo propicio para que nazca de aquí algún tipo de lucha?

JP – ¡Si! Pero estamos sólo en el comienzo. Este proceso que empezamos está en las primeras etapas. La crisis, la quiebra económica financiera ya es evidente. Pero lo que está comenzando es la recesión, la depresión. Todos dicen que enfrentaremos en el año 2009 y 2010 la profundización de este proceso. Y debemos tener en cuenta que esta no es una opinión de un marxista noctámbulo. Esa es la posición de la gran mayoría de los economistas capitalistas y los consultores más importantes en Wall Street.

Según las conversaciones que nosotros hemos tenido, estimo que tendremos por lo menos cinco años de estancamiento y caída en la economía real. Empezando con la gran profundización empezando desde ahora y hacia el año 2010.

Esto va a tener un enorme efecto sobre Argentina. Creo que no podemos pensar que esta crisis es sólo de EE.UU. y Europa. La caída de las importaciones ya empieza. Las exportaciones de Argentina enfocadas sobre productos agro-minerales se van a ver profundamente afectadas. Espero que la recesión fuerte vaya a golpear a Argentina a partir del fin del verano, a partir de marzo o abril del próximo año. Vosotros van a sentirlo tan profundamente como nosotros.

LC – Le agradecemos el tiempo que nos ha brindado y nos gustaría continuar en algún otro momento con este proceso que seguramente se abrirá en un pueblo norteamericano que esperamos que no soporte inerme lo que les está tocando vivir.

JP – Bueno, tratamos de hacer lo mejor posible pero contra mucha resistencia, como los sectores llamados progresistas que están poniendo todos sus esfuerzos hacia la elección y la política electoral que no es en absoluto una salida. Todos van por Obama como que es el gran salvador cuando no tiene ningún programa. Mucho menos algo progresista para evitar la profundización de la recesión. Espero que en Argentina, vosotros sean más astutos, más piolas para evitar este callejón que tenemos aquí.

LC – Difícil, de esto no se salva nadie, Petras.

JP – Vosotros han tenido un 20 de diciembre de 2001 como punto de referencia, mientras aquí tenemos mierda. Chau.

La Colectiva


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