Desaparecidas en Democracia

Escrito por el 8 de junio de 2008

La Colectiva Radio y Socialismo Libertario (socialismolibertario@hotmail.com) han preparado de manera conjunta un especial sobre la trata de personas. En esta primer entrega tratamos de adentrarnos en el tema, preguntándonos y preguntando muchas de las cuestiones que están afectándonos a todos. La presente entrega consta de 5 partes.

Primer Bloque: Introducción y entrevista a Fabiana Tuñez
Otras madres, otras plazas, un mismo grito de aparición con vida.¿Qué está pasando en Argentina?, ¿qué ha develado la lucha y lasdenuncias de estas mujeres?, ¿hay desaparecidas en democracia?
Entrevista: Fabiana Túñez de La Casa del Encuentro, Espacio Feminista y Cultural. Las primeras que propusieron movilizarse estableciendo una relación entre las desaparecidas por las redes de prostitución y la democracia. 

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Desaparecidas en Democracia – 1er Bloque 16.07 Mb 

Segundo Bloque: Qué es la trata y el tráfico de personas, entrevista Susana Trimarco
¿Qué es la trata y el tráfico de personas? ¿Qué lugar ocupa en todoello la trata de mujeres y niñas? ¿Cuál es su envergadura en el mundo yen América Latina? ¿Por qué Argentina pasó de ser un país de tránsito aser un país receptor y exportador de mujeres?
Entrevista: Susana Trimarco, madre de Marita Verón, el caso másconocido y emblemático. Su relato de cómo funcionan y cómo lasenfrentó.

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Desaparecidas en Democracia – 2do Bloque 18.18 Mb 

En el cuerpo de la nota encontrarás el resto de los bloques

Tercer Bloque: Las redes
¿Qué es una red de trata?, ¿Quiénes la integran?, ¿cómo funciona?Breve comentario sobre la Ley de Trata aprobada por el Congreso. Otroscasos de impunidad: Andrea López, Otoño Uriarte.

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Desaparecidas en Democracia – 3er Bloque 14.87 Mb 

 

Cuarto Bloque:No hay trata ni desaparición de mujeres sin la complicidad de losgobiernos, de la justicia y de las fuerzas de seguridad. Todos losEstados son patriarcales.
Pero tampoco hay trata de mujeres para prostitución sin complicidadsocial, sin, en primer lugar, el impune pacto de silencio entretratantes, proxenetas y clientes masculinos. Por ello es necesariocuestionar también la base misma de la existencia de estas redes: laprostitución. 

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Desaparecidas en Democracia – 4to Bloque 15.07 Mb 

 

Quinto Bloque: A modo de cierre para seguir preguntándonos: ¿cómo podemos comenzar ahacer algo para enfrentar y detener la trata de mujeres para laprostitución?, ¿quiénes?, ¿de dónde partir? 

Escuchar:http://www.fileden.com/files/2008/2/13/1757849/05-DesparecidasEnDemocracia_QuintoBloque.lite.mp3 
Desaparecidas en Democracia – 5to Bloque 20.31 Mb 

 

Bloque a Bloque – Lo que se dijo….

Primer Bloque: Introducción y entrevista a Fabiana Tuñez

La lucha y las denuncias realizadas en primer lugar por Susana Trimarco, madre de Marita Verón, quizá el caso más emblemático. Marita fue secuestrada el 3 de abril de 2002 en Tucumán. Susana emprendió una valiente búsqueda y una lucha ejemplar y valiente que trascendió las fronteras de la provincia y de la Argentina incluso. A este caso se le han sumado otros, como los de Otoño Uriarte, Florencia Pennacchi, Fernanda Aguirre y Andrea López entre otras tantas mujeres desaparecidas, casos que han desnudado ante los ojos de toda la sociedad la existencia de redes que secuestran mujeres para la prostitución. Pero han revelado mucho más.
Han establecido una relación para nada forzada con los años más oscuros de la dictadura en nuestro país. Una relación que nos muestra continuidades y discontinuidades muy importantes entre dictadura y democracia.
Han revelado que en democracia existen muchísimas mujeres y niñas desparecidas,  y que estos no son hechos aislados, cientos de mujeres que desaparecen año a año por violencia patriarcal.
Y han revelado la existencia también de una compleja red de complicidades: políticas, policiales, judiciales que lucran con la prostitución y que hacen que esto sea posible.
Estamos en el año 2008, y son otras madres, otras puertas las que se golpean y otros funcionarios los que desestiman las denuncias de estas mujeres, son otras mujeres las que son llamadas locas, son otras plazas las de Tucumán, La Pampa o Río Negro. Pero es el mismo y estremecedor grito de ¡Aparición con vida!
Quizá una de las afirmaciones más escalofriantes que hayamos leído en el último tiempo ha sido la de una madre de Plaza de Mayo en Neuquén y que hemos conocido a través de una publicación de la Comisión No a la Trata del Alto Valle de Río Negro y Neuquén: “Hace 30 años se llevaron a nuestras hijas, ahora la trata se está llevando a nuestras nietas”.
Queremos dedicar este programa a la trata de mujeres y niñas, a las esclavas sexuales y  desaparecidas de la democracia.

Entrevista a Fabiana Túñez
Las mujeres feministas de La Casa del Encuentro han sido las primeras en proponer aquí en Buenos Aires movilizarse un 24 de marzo por las desaparecidas en democracia, llamando luego el 3 de abril de 2007, al cumplirse 5 años del secuestro y desaparición de Marita Verón, a una concentración que se repitiera los días 3 de cada mes para instalar y luchar por las desaparecidas. Entrevistamos a Fabiana Túñez, una de sus impulsoras.

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Desaparecidas En Democracia – 1er Bloque 16.07 Mb  

 

Segundo Bloque: Qué es la trata y el tráfico de personas, entrevista Susana Trimarco

Si vamos a hablar de trata de mujeres creemos que es necesario buscar comprender y explicarnos de qué estamos hablando concretamente, cuál es su envergadura, a qué remite. Queremos adelantar, desde el principio, que se trata de una tarea para nada sencilla. Porque a medida que uno se va adentrando en el tema la primera sensación es de incredulidad: no se puede creer que esto exista hoy (tal vez esa sea la gran ventaja de los tratantes) y la realidad con la que uno se encuentra es tan dura que hasta parece difícil hacerse una idea global de un fenómeno tan terrible.

En primer lugar, es y el tráfico de personas. Un fenómeno que golpea a millones de personas en todos los continentes y que representa un negocio con ganancias millonarias para los traficantes. Los traficantes hacen justamente eso, traficar. Trafican todo aquello que les resulta ventajoso y tiene gran demanda, no les importa si se trata de armas, drogas o personas. Actualmente la trata de personas le ha ganado terreno al tráfico de armas, y se ha importante dar cuenta de que la trata de mujeres es parte de un fenómeno más amplio: la trata convertido en el 2º negocio ilícito más importante del mundo.
Estamos hablando de seres humanos de todas las edades – desde niños y niñas hasta adultos –, de los sectores sociales más vulnerables (aunque no estrictamente), de diferentes etnias y culturas, de diferente género. Millones, repetimos, que son esclavizados en fábricas, en talleres textiles, ladrilleras, minas, canteras, plantaciones, sometidos a trabajos forzados o a la servidumbre, niños utilizados como soldados en las guerras. Sin embargo, el 90% de la trata de personas corresponde a la trata de mujeres y niñas para la explotación sexual.

Cuando hablamos de trata de mujeres estamos hablando del secuestro de mujeres y niñas – ya sea través de medios violentos o a través del engaño – para convertirlas en esclavas sexuales de la prostitución, manteniéndolas en condición de desaparecidas. Estamos hablando, en realidad, de la máxima expresión de la violación a la dignidad humana, de la máxima brutalidad a la que el patriarcado puede llegar en su creciente violencia y desprecio por las mujeres.

En este punto debemos hacer una salvedad – nada menor por cierto –, porque tanto las definiciones como las estadísticas, están definidas y proporcionadas por los Estados, no son para neutrales y mucho menos creemos que son reales.

Por ejemplo, el gobierno de Cristina Fernández acaba de promulgar la ley de PREVENCION Y SANCION DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS, una ley que es una vergüenza y al mismo tiempo ilustrativa de qué son las personas, sobre todo las mujeres, para los Estados. En esta ley se empieza, antes que nada, diferenciando lo que es la trata de una persona menor de 18 años y lo que es la trata de una persona mayor de 18 años. Si es menor de 18 años, se entiende trata tanto el ofrecimiento como la captación, el transporte hacia el exterior o dentro del país y la recepción, aún cuando no mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima. Sin embargo, si la persona es mayor de 18 años, se considera trata sólo cuando exista engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad, etc.
Esto es terrible, en primer lugar porque supone que podría existir alguna mujer que es una esclava sexual porque lo ha elegido libremente y porque le gusta vivir así. Pero además, porque es una ley que beneficia absolutamente a los tratantes y desconfía a priori de las víctimas, ¿cómo podrán estas mujeres demostrar que han sido engañadas o secuestradas?, ¿deberán presentar testigos, cámaras ocultas, consultar a un abogado?, ¿se supone que piden permiso y salen del prostíbulo para hacer la denuncia?

Por ello es necesario tener todas estas cosas en cuenta a la hora de hablar de estadísticas: está más que claro que los datos de trata de mujeres que proporcionan los Estados están mediadas por esta concepción repudiable, ¿quién puede creerle al gobierno argentino cuántas son las mujeres que están secuestradas por las redes de trata?

Lo que sí sabemos es que son millones en el mundo:

 “…Según datos de la ONU, cada año ingresan unos 2,5 millones de víctimas de la trata de personas que además son obligadas a distintos tipos de trabajos forzados, especialmente la prostitución, la explotación laboral en sectores como la industria textil y tareas doméstica.
 La mayoría de las víctimas tiene entre 18 y 24 años de edad, 
El 90 por ciento de las víctimas sufre violencia física o sexual, y el 43 por ciento del total, en su gran mayoría mujeres y niñas, es forzada a la prostitución.
Unas 250.000, o sea, el 10 por ciento, proceden de América Latina.
El resto de las víctimas son de África, Europa del Este y Oriente Medio.
Según los datos ofrecidos hoy por la ONU ,161 países aseguran verse afectados por el tráfico de personas, sea como país de origen, de tránsito o de destino…

Sabemos que la mayoría de las mujeres y las niñas traficadas para la explotación sexual proviene del sudeste asiático. Y que en América Latina el fenómeno se ha extendido mucho más en los últimos años, favorecido por la impunidad de la que gozan los tratantes en todos los países. Las mujeres más afectadas dentro del continente son nuestras hermanas dominicanas y colombianas.

Argentina no es una excepción: desde hace tiempo ha dejado de ser un país de tránsito de mujeres para convertirse en país de destino de miles de dominicanas, bolivianas, peruanas y paraguayas esclavizadas por las redes mafiosas. Pero también se ha convertido en país exportador de mujeres argentinas a Europa, principalmente a España.

Para comprender la dimensión de este verdadero drama humano, bastan algunas cifras:
 Se estima que actualmente  miles de mujeres están desaparecidas en Argentina. Según la ONG Anti Slavery International sólo en el 2006, han desaparecido alrededor de 500 mujeres y niñas victimas de las redes de trata y prostitución.
 Una mujer puede ser comprada o alquilada por muy pocos pesos según su belleza y juventud.
Lo cierto es que, como dijo Marta Dillon en Página 12, vender a una chica por 2 mil pesos – cifra habitual que manejan los prostíbulos y la que se pagó en uno de La Rioja por Marita Verón –, no es un delito.

Audio Entrevista a Susana Trimarco

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Desaparecidas En Democracia – 2do Bloque 18.18 Mb 

Tercer Bloque: Las redes

Esta forma de explotación sólo es posible mediante una red que opera simultáneamente a nivel mundial. Cuando se hace referencia a una red, la palabra tiene un significado real y concreto. Las redes de trata en el mundo asumen una variedad enorme de modalidades de acción y de organización interna. No son todas iguales y sus características están estrechamente relacionadas con la realidad delictiva del país. Por ejemplo, en Japón la red de trata de mujeres por excelencia son los Yakuza, que además de manejar drogas y juegos ilegales son compradores por excelencia de miles de mujeres colombianas; en México funcionan los coyotes, que trafican mujeres principalmente a EEUU y en parte se valen de la infraestructura que les proporcionan los narcos; en Europa existen la mafia albanesa y la mafia rusa que trafican mujeres hacia los países de la unión Europea y también existen infinidad de redes en África, Asia y sudeste asiático.

Veamos cómo está integrada y cómo funciona una red de trata de mujeres para la explotación sexual en Argentina:

Los explotadores: son los “dueños” de las mujeres. En la trata hay dos tipos de explotadores, por un lado están los regentes, que tienen lugares físicos (prostíbulos, cabaret, wiskerías) y por otro los proxenetas, que no tienen lugares físicos propios, entonces le “alquilan” sus mujeres a los regentes.

Los entregadores: son quienes “marcan” a las mujeres y les dan el dato a los secuestradores. Generalmente los entregadores son personas conocidas de las mujeres: vecinos, familiares, amigos, novios, esposos, etc.

Los secuestradores: son quienes “captan” a las mujeres con una variedad de modalidades. En general lo hacen mediante engaños: ofertas laborales que son principalmente no sexuales, que llegan a través de avisos clasificados o por ofrecimiento de un entregador, y que pueden ser ofertas de trabajo doméstico en alguna otra provincia o castings para publicidades, cine, modelaje, etc. Cuando la oferta incluye una propuesta sexual es siempre a través de afectos cercanos, como novios o maridos que las convencen o las obligan a prostituirse. El caso más conocido en este sentido es de Andrea López.

-Andrea Noemí López y su hijo de tres años, habían vivido salvajes episodios de violencia de parte de VICTOR MANUEL PURRETA, boxeador argentino que goza actualmente de impunidad. El la obligaba a prostituirse. Ella quería parar y el boxeador la golpeaba. Ella lo denunciaba.

Desapareció en la Ciudad de Santa Rosa, La Pampa, el 10 de febrero de 2004 a los  26 años. Su madre, Julia Ferreira, supo de su desaparición sólo 16 días más tarde y lo denunció. El proxeneta y ex pareja de Andrea, omitió la información.
Pero su madre sabe que Andrea fue atendida varias veces en urgencias de salud pública debido a los golpes que el boxeador le daba.
Luego de la desaparición, Purreta fue condenado por la Justicia Penal de la Provincia de La Pampa a 5 años de cárcel (que no cumplió completos), por forzar a Andrea a prostituirse. Se descubrió que en enero de 2004, la llevó a trabajar a un Cabaret, del que, casualmente el agresor y proxeneta era socio, en la localidad de Pehuajó. Dos meses después de la desaparición de Andrea, Juan Carlos Morán,
-socio de Purreta- avisó a la familia de Andrea que ella habría sido vista en una localidad vecina, tres meses más tarde en julio, Morán apareció asesinado, atado de pies y manos, colgado de la ducha del baño del prostíbulo que regenteaba… de Andrea no se tienen noticias hasta hoy.

Los secuestradores pueden recurrir también al rapto, los cuales son efectuados por un operativo tipo comando del que participan un grupo de personas. Las mujeres son interceptadas en la calle o en otro lugar, forzadas a subir a un auto. Antes son bien investigadas y se las rapta a plena luz del día. Así fue secuestrada Marita Verón. Este método es el menos usado porque supone un riesgo mayor para los tratantes.

Los agentes secundarios:
son los que trabajan con los explotadores realizando tareas menores: peluquería y venta de ropa a las mujeres secuestradas, médicos, personas que realizan servicio de limpieza en los prostíbulos, los abogados defensores de los tratantes, los testaferros o capitalistas de la red, etc.

Las grandes empresas: son las grandes compañías, agricultoras, petroleras, turísticas, los hoteles. Son parte de la red en la medida en que aportan el caudal más importante de clientes y es por ello que los prostíbulos se instalan y funcionan en torno a ellas. Sabido es, por ejemplo, el crecimiento acelerado de prostíbulos y wiskerías en Fray Bentos producto de la instalación de la pastera Botnia o del crecimiento también de los prostíbulos en Gualeguaychú, fruto del auge del llamado carnaval del país.

Los clientes: sin los cuales el negocio no existiría directamente. Los clientes son la enorme cantidad de hombres, de todas las edades y clases sociales, que demandan y consumen prostitución. No hay ningún impedimento para que un hombre pueda consumir prostitución: se puede acceder con unos pocos pesos en un prostíbulo miserable o un sauna apestoso o ser un cliente vip en un hotel internacional, servicio de spa incluido y pagando cientos de dólares. Está claro que sin clientes no habría ni prostitución ni trata.

Y la red se cierra con el eslabón necesario y fundamental para que el negocio funcione: las fuerzas de seguridad y los funcionarios. Las fuerzas de seguridad son la policía, la prefectura naval, la gendarmería, y los funcionarios son políticos, jueces y empleados judiciales. Una actividad como esta necesita de una logística importante: es necesario trasladar a las mujeres de una provincia a otra e incluso de un país a otro y es necesario documentación falsa para cambiarles la identidad. Las fuerzas de seguridad son fundamentales en esta parte: no sólo liberan el territorio o incluso a veces realizan los traslados ellos mismos, sino que además aportan la documentación falsa, avisan cuando va a haber inspecciones o allanamientos en los prostíbulos, desestiman o directamente obstaculizan las denuncias de los familiares y las investigaciones, hacen desaparecer pruebas, cambian silencio por dinero y tienen “pase gratis” para acostarse con las chicas. Los funcionarios también son indispensables porque son los que directamente garantizan la impunidad de los tratantes.

Quizá uno de los casos más emblemáticos respecto de la responsabilidad de la policía y que fue denunciado incluso a través de varias movilizaciones de familiares y vecinos, es el de Otoño Uriarte:

– Otoño Uriarte desapareció el 23 de octubre del 2006, en la localidad rionegrina de Fernández Oro, aparentemente de regreso a su casa y después de asistir al colegio nocturno en donde cursaba el bachillerato. Quienes debían investigar su desaparición dijeron en su momento: que se había ido por su cuenta, que no había indicios para presumir un crimen, que ya iba a volver.
Sin embargo en las investigaciones que llevaron a delante por familiares y amigos pudieron probar sin dejar lugar a dudas, la complicidad entre personal policial de Choele-Choel y proxeneta de la zona que regenteaban un prostíbulo, a través de conversaciones telefónicas que fueron grabadas.
A pocas semanas de conocerse estas grabaciones, el 26 de abril del 2006,  fue hallado un cadáver flotando en las aguas de un canal de riego de Cipolletti, cerca de la esclusa de una usina hidroeléctrica. Se confirmo que era de Otoño.
 En la causa de Otoño, la carátula se modificó una semana antes de que se hallara su cuerpo, justo cuando se conocieron escuchas telefónicas que mostraban la complicidad entre policías en actividad con proxenetas que querían “fichar” menores. Recién entonces se habló de desaparición forzada. ¿Hace falta decir que fue demasiado tarde?

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Cuarto Bloque:  

La trata de mujeres no es, lamentablemente, un fenómeno nuevo. Sólo para hablar de nuestro continente, es un drama que nos remonta a la conquista, cuando los españoles, los portugueses y los ingleses convirtieron a miles y miles de mujeres de nuestros pueblos originarios en sus botines de guerra, también cuando los jefes de algunos de esos pueblos entregaban mujeres a cambio de paz y en señal de amistad. Fue justamente la conquista de América, con la introducción forzada de esclavas y esclavos africanos, la que dio origen a la tristemente conocida esclavitud moderna.
No podemos olvidar que todos los Estados americanos en sus declaraciones de independencia o más tarde en sus constituciones, se fundaron diciendo abolir la esclavitud.
No podemos olvidar tampoco cómo las democracias latinoamericanas han buscado afirmarse – en muchos casos luego de sangrientas dictaduras con las cuales pretendieron mostrarse en discontinuidad – hablando del respeto por la dignidad humana y diciendo reconocer la valiente lucha de los pueblos por los DDHH.
Sin embargo, uno a uno, los testimonios de tantas madres, familiares y amigos que buscan a diversas mujeres, se abren paso para dar cuenta de que el pasado no es pasado, de que, sin ir más lejos en nuestro país, aunque el gobierno de Kirchner primero y el de Cristina Fernández después busquen instrumentalmente convertir a los DDHH en una política de Estado e intenten encerrar la dolorosa desaparición de personas en museos de la memoria, hay un presente de horror que no puede ser normalizado.

Y como dice en un artículo la feminista chilena Victoria Morales, ¿a quién le importan las desaparecidas en democracia? Porque pareciera ser que, al no tratarse de mujeres desaparecidas por luchar, al no poder catalogarlas como perseguidas políticas en un sentido clásico, ni tampoco como simples víctimas de la pobreza y la exclusión, le importan poco a los organismos de DDHH e incluso a algunos partidos de izquierda.

Pero no obstante y por suerte, para nosotras y para otras tantas personas y organizaciones, no hay vidas que valgan más que otras. No vale más la vida de Julio López que la de Marita Verón. En absoluto. Pero sí es importante diferenciar, porque es verdad que las causas de su desaparición no son las mismas: la diferencia es que estas mujeres convertidas en esclavas sexuales son las desaparecidas de la democracia que desaparecen fruto de la violencia patriarcal.

Estos horrores no son para nosotras una excepción a las leyes y reglas de la democracia. Pensamos que no se trata de hechos aislados o excepcionales, sino, por el contrario, del ejemplo más atroz de un fenómeno más extendido de lo que pensamos: la existencia de cientos de prisiones de esclavitud sexual, de traslados de mujeres de un lugar a otro y la complicidad en esto de los Estados, sus gobiernos y sus instituciones.

Mientras que muchas personas tal vez se apresuren a decir que no estamos en una verdadera democracia, queremos proponer otro punto de vista, queremos darle una vuelta diferente a la cuestión y preguntar y preguntarnos: ¿no sería mejor avanzar en una reflexión sobre la naturaleza del sistema democrático y su relación con el patriarcado? Queremos detenernos más en profundidad en la reflexión de que, en primer lugar, todos los Estados son tan canallas como patriarcales. Porque todos y cada vez más revelan su contraposición a las exigencias de vida de las personas, a las tensiones de libertad y de justicia a las cuales dicen querer encarnar. Y porque si eso es así con relación a toda la sociedad, lo es más y más gravemente con relación a las mujeres: todos los Estados se basan, sostienen y naturalizan la violencia contra las mujeres. Todos son – en mayor o en menor medida – cómplices con las redes de prostitución y con los proxenetas. Y los Estados democráticos, a pesar de su engañosa invitación a la “igualdad entre los géneros”, incluso a pesar de estar gobernados por mujeres, no son ninguna excepción.

Creemos que está más que claro que no hay redes de trata de mujeres sin la complicidad del Estado y sus instituciones. Pero, al mismo tiempo, vemos la necesidad de ir más allá: porque tampoco es posible la existencia de estas redes sin la complicidad social, más o menos activa. Entonces en aquí, donde nos damos cuenta de que abordar los casos de las desaparecidas y esclavizadas en las redes de trata requiere poner en discusión su base misma, que es, ni más ni menos, que poner en discusión a la prostitución misma y toda la cultura que la sostiene.

Dedicaremos nuestro próximo programa al tema de la prostitución, pero no queremos dejar de recordar que la trata de mujeres y niñas quiere decir reclutamiento para la prostitución, lo cual puede darse o bien a través de la seducción y la oferta o bien a través del engaño y el secuestro. Queremos dejar en claro, que para nosotras no existe, desde este punto de vista, una prostitución libre y otra forzada. La prostitución es violencia contra las mujeres, no es un trabajo. Y la trata de mujeres y niñas para la prostitución es sólo el fenómeno más atroz: una violencia que no puede ser explicada sólo en términos económicos, que atraviesa a todas las clases sociales y es justificada por los Estados, sus instituciones, los medios de comunicación y por amplios sectores de la sociedad.
Porque sin el impune pacto masculino entre tratantes, proxenetas de diverso tipo y clientes que demandan, pagan y consumen los cuerpos de estas mujeres esclavizadas, no hay prostitución ni trata. Al mismo tiempo, este tipo de práctica nefasta no sería posible sin una cultura igualmente nefasta, sin valores patriarcales aceptados y naturalizados socialmente. Aquí, muchas personas han establecido un triste vínculo con la dictadura. Mientras que en la dictadura muchos decían “Por algo será”, hoy son muchos los que repiten “A ellas les debe gustar”. El tristemente recordado “¿Usted sabe dónde están sus hijos en este momento?”, ha dado paso a “Si usted no sabe dónde está su hija es porque habrá decido irse a obtener dinero fácil, o quizá esté con el novio”.

En la lucha contra la trata de mujeres y niñas, combatir la normalidad de la violencia patriarcal y la cultura que la sostiene, es un primer paso imprescindible.

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Quinto Bloque: A modo de cierre para seguir preguntándonos

-¿Es posible enfrentar a las redes de trata?, ¿es posible superar la violencia patriarcal naturalizada en nuestra sociedad? Porque al encontrarnos con los testimonios, las estadísticas y con los casos que son tan increíbles y alarmantes, lo que habitualmente ocurre es sentir miedo, dolor, indignación.

-Sí, adentrarse en la realidad de la trata de personas, de la llamada esclavitud del siglo XXI, especialmente en la esclavitud sexual de tantas mujeres, es algo impactante. Y pensemos que apenas estamos ante la punta del iceberg, pensemos en cuánto más necesitamos saber. Este tema puede provocar dolor e indignación, pero también puede provocar una reacción y un compromiso. Nosotras y tantas personas estamos peleando por esto.

-Esto es importante. Porque desde el inicio, junto a otras tantas mujeres y feministas, nos ha movido el interés de ir más allá del simple estudio y constatación de lo que sucede. Elementos que son fundamentales, pero que son necesarios acompañar con empezar a dar pasos firmes para empezar a terminar con todo esto.

-Pasos firmes que no deben olvidar que si todo esto ha salido a la luz, que si hoy nosotras estamos aquí planteándonos una perspectiva, ha sido gracias a la reacción y a la valiente lucha de Susana Trimarco, Julia Ferreira (madre de Andrea López), familiares, amigos de otras tantas mujeres, y de tantas personas que han elegido ponerse a su lado, arriesgando incluso la vida al hacerlo. No es fácil meterse con estas mafias. No ha sido gracias al Estado sino, en realidad, a su pesar. Si alguna mujer ha logrado ser liberada de su esclavitud, no ha sido gracias a la policía o a la justicia: ha sido gracias a estas personas. Por ejemplo, ha sido Susana Trimarco – casi sin ningún tipo de recurso – la que ya liberó a más de 100 mujeres, la mayoría de las cuales identificó entre sus explotadores o clientes a funcionarios judiciales o a policías.

-Sí, esto es efectivamente así. Fue también Victoria Morales, la feminista chilena de la que hablamos antes, que también escribió “Susana se salva a sí misma y nos salva a todas”.

– Y para salvarnos, es decir para poder afirmar una vida mejor y deferente, es necesario ir más allá de la denuncia y el reclamo a los poderes políticos. Cuando tantas veces hemos afirmado que no tenemos ninguna confianza en los Estados y en sus instituciones, estamos diciendo que sólo la sociedad puede detener este flagelo y trazar una perspectiva diferente, que requiere de su propia regeneración, de su propia ruptura con los poderes coercitivos.
Sabemos que estamos viviendo tiempos muy complejos y difíciles. Hoy quizá más que nunca, estamos ante un enfrentamiento, un choque muy fuerte entre las esperanzas confusas de nuestra gente hacia una vida mejor y la violencia destructiva del sistema dominante que es también patriarcal, de su prepotencia bélica y su lógica de mercantilización llevada a la máxima expresión. No estamos simplemente ante nuevas formas de opresión y explotación. Decir que la esclavitud es muy antigua e incluso que el patriarcado no es una novedad en la vida de las mujeres, no nos ayuda a comprender el salto cualitativo que representa la crisis del sistema dominante, la laceración profunda de las relaciones humanas y sociales. Y mucho menos es útil para trazarse perspectivas diferentes. Es por ello que, además, creemos que no alcanza, que no es suficiente reaccionar en contra de todo esto. Que es necesario comenzar a trazarnos y a experimentar un camino diferente y por la positiva, incluso porque muchas veces el sistema logra apropiarse y canalizar para su propio beneficio reacciones tan valiosas de las personas, darles un curso institucional o de ilusión en los poderes políticos que termina por aplastar y frustrar las mejores aspiraciones de estas personas, además de no solucionar absolutamente nada. Y esto está actualmente sucediendo.

– Sin duda. Por eso es que cuando decimos que es posible enfrentar a las redes de trata en este caso, y decimos que queremos partir del valor de Susana Trimarco entre otras, no lo hacemos para agrandar o desproporcionar este protagonismo. Para nosotras se trata de expresiones profundas de las que podemos aprender todas y todos, cultivarlas y alimentarlas. Son ejemplos de que es posible alzar la voz contra las mafias y el poder político, de que se puede dejar de confiar en los jueces y en la policía y emprender una búsqueda de estas mujeres junto a toda la comunidad, de que se puede empezar a construir espacios propios en los cuales recibir y contener a las mujeres que escapan de la esclavitud, de que es posible defenderse mutuamente para que no haya una secuestrada o desaparecida más en nuestros barrios. Porque ninguna mujer vive sola o aislada de otras personas: depende de todos y cada uno elegir afirmar lazos de solidaridad, cuidado y apoyo mutuo.

-Lo que decís es muy importante, porque no estamos hablando solamente de cambiar las condiciones de vida de las mujeres, sino de elegir, de empezar y de ir aprendiendo cada vez más a ser efectivamente diferentes. Sabiendo que la sociedad no es un todo indiferenciado y que, si estamos hablando en este caso de violencia contra las mujeres, los primeros que deben infringir activamente las lógicas opresivas y violentas son los hombres.

-Para nosotras realizar este primer programa ha significado buscar enfrentar y denunciar la presencia de la tragedia y de la opresión patriarcal en la vida de las mujeres, en este caso, a través del terrible drama de la trata para la prostitución. Pero fundamentalmente queremos hacerlo partiendo de las esperanzas, aprendiendo a reconocer también las mejores tensiones que animan a las mujeres y no solamente a buscar cambiar sus vidas. Este para nosotras es un principio de revolución.

-Sí, una determinada manera de elegir concebir y vivir la revolución. Las compañeras y los compañeros de Socialismo Libertario queremos estar al lado de estas mujeres, queremos estar junto al género femenino que sufre y se revoluciona contra el patriarcado, buscando afirmar la vida y la dignidad de todas y todos, buscando vivir mejor y en libertad. Queremos comprometernos más y mejor junto a otras mujeres y organizaciones sociales y feministas en la lucha contra la trata de mujeres para la prostitución, como motivo esencial y constituyente de nuestro compromiso por la revolución socialista, libertaria, feminista y cosmopolita. Se trata de una lucha por la vida, la dignidad y la liberación de la humanidad toda.

– Ojala este primer programa sea útil para informar, para dar a conocer y para comenzar a trazarnos una perspectiva común. Buscamos desarrollar la mayor unidad y el mayor protagonismo posible de toda la sociedad para enfrentar este flagelo e, inseparablemente, comenzar a proyectar un futuro diferente. Contra las redes de trata construir cada vez más una verdadera red de hermandad y solidaridad entre mujeres y no sólo.
Queremos agradecer a la radio La Colectiva, especialmente a Graciela, por habernos invitado a realizar este primer programa. Y queremos invitar a todas y todos los que estén interesados en discutir, en debatir acerca de este programa y por qué no actuar juntos y juntas contra la trata de mujeres a sumarse, a escribirnos a

socialismolibertario@hotmail.com

– Queremos terminar nombrando a algunas de las mujeres que sabemos hoy secuestradas y desaparecidas en las redes de prostitución:
Marita Verón, Florencia Pennacchi, Otoño Uriarte, Fernanda Aguirre, Andrea López y las más de 500 mujeres desaparecidas.
Este programa va dedicado a todas ellas y a sus madrs, hijas e hijos, pensando e imaginando el día en que volverán a abrazarse y a mirarse a los ojos.
¡Las estamos buscando, las queremos con vida! Sumate vos también…

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Desaparecidas En Democracia – 5to Bloque 20.31 Mb 


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La Colectiva HD - FM 102.5

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